La ingeniería agrónoma celebra su compromiso con la sociedad y el medio rural en su tradicional entrega de premios
El Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, dentro de los actos por la festividad de San Isidro, galardonó ayer a distintas personas e instituciones vinculadas con la profesión por su mirada al futuro del sector

El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco vivió ayer una jornada plagada de homenajes y reconocimientos. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Juan Sánchez Alconada
El Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco vivió ayer una nueva edición de sus premios anuales coincidiendo con la celebración del día de San Isidro, patrón de la profesión.
Una cita ya consolidada en el calendario y que este año, más que nunca, reconoce la excelencia profesional, el compromiso con el medio rural y la aportación de la ingeniería agrónoma a la sociedad.
En esta ocasión, la ceremonia estuvo marcada por la diversidad de perfiles galardonados. Desde profesionales con décadas de trayectoria hasta jóvenes talentos emergentes. Desde las aulas o los despachos, hasta las explotaciones agrícolas, y pasando por las infraestructuras hidráulicas o los medios de comunicación, los premiados de este 2025 simbolizan el potencial transformador de una profesión clave en tiempos de desafíos globales.
Jesús Ángel Betrán, decano del Colegio: La defensa de una profesión imprescindible
En un mundo en constante transformación, donde la tecnología avanza a pasos agigantados y los desafíos medioambientales son cada vez más urgentes, los ingenieros agrónomos son más necesarios que nunca. Jesús Ángel Betrán, decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco representa una voz autorizada de este colectivo profesional, y comprometida con el sector primario.
Betrán lidera, además, el Laboratorio Agroambiental, perteneciente al Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón. Una infraestructura clave para la sanidad ganadera, la seguridad alimentaria y el control de recursos y de productos agrícolas y agroalimentarios. La importancia de este trabajo se refleja en su reciente designación como Laboratorio Nacional de Referencia en análisis de fertilidad de suelos agrícolas, un reconocimiento que trasciende lo regional y subraya su peso a nivel nacional.
Su papel como director va más allá de lo técnico: “Mi labor es proteger, organizar y coordinar todo ese trabajo”, resumió. Entre sus responsabilidades destaca la gestión del equipo humano, la búsqueda de financiación para equipos sofisticados y el fortalecimiento del vínculo con el sector agrario.
Ese contacto constante con agricultores, ganaderos y administraciones también es un punto de conexión con su rol como decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos. “Muchas experiencias de un puesto sirven al otro. Aunque el cargo de decano podría parecer meramente representativo, implica también un trabajo técnico y de colaboración con compañeros y entidades del sector”, aclaró.
La pasión de Betrán por la ingeniería agrónoma tiene raíces profundas: “Siempre me atrajeron las ciencias de la Tierra y la biología. Vivir en un entorno rural me ayudó a ver claro que esta era mi vocación”. Una vocación que, para él, representa un equilibrio perfecto entre teoría y práctica: “Combina conocimientos técnicos, económicos y científicos, lo que da una visión muy realista y útil del mundo”.
Al pensar en el futuro de la profesión, Betrán no duda: “Será más tecnológica, pero no debemos olvidar los conocimientos ancestrales que contiene la agricultura”. En un planeta con más de 8.000 millones de personas que alimentar, la ingeniería agrónoma es, según él, más imprescindible que nunca: “Muchas cosas cambian, pero la base de la alimentación seguirá siendo la fotosíntesis. Esa es una realidad inmutable”, concluyó.

Raquel Fuertes, presidenta de la CARTV, recibió el reconocimiento como colegiado de honor que este año ha recaído en la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, Colegiado de Honor: Periodismo al servicio del medio rural
La directora general de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (CARTV), Raquel Fuertes, será la encargada de recoger el galardón ‘Colegiado de Honor’ otorgado al medio de comunicación en reconocimiento a su compromiso —y el de su equipo— con la visibilidad del mundo rural y del sector primario a través de los medios públicos: “Llevamos años haciendo una apuesta decidida por reflejar con rigor, cercanía y respeto el trabajo de agricultores, ganaderos y todas las personas que hacen posible que el campo siga vivo”, señaló Fuertes.
“Nuestra labor en la radio y la televisión pública es visibilizar el valor de quienes trabajan la tierra, cuidar de que no caigan en el olvido, y mostrar que su trabajo tiene un impacto directo en la vida de todos”, prosiguió.
Fuertes destacó que este premio supone "una enorme emoción" y valora especialmente que se reconozca la labor de Aragón TV y Aragón Radio con programas como ‘Tempero’, ‘El campo es nuestro’ o ‘De puertas al campo’, los cuales han contribuido a construir un relato veraz, cercano y humano sobre la vida agrícola y ganadera de la comunidad porque, sentenció, “el campo aragonés no es el pasado, es el futuro, y estamos aquí para contarlo”.
“Tenemos el deber de estar en cada rincón de Aragón y de dar voz a quienes habitualmente no la tienen en los grandes medios. La vertebración del territorio forma parte de nuestra misión, y el compromiso con las zonas rurales forma parte de nuestra esencia”, afirmó la máxima representante de la institución
Desde su punto de vista, periodismo e ingeniería agrónoma comparten una vocación de servicio y un objetivo común: aportar valor social. Fuertes defendió que informar con profundidad sobre el mundo rural no solo ayuda a comprenderlo, sino que también contribuye activamente a su desarrollo.
Asimismo, es útil para crear puentes y generar una “conexión esencial”: “el mundo rural está lleno de historias con alma, y contarlas es un privilegio” y, al mismo tiempo, “una forma de memoria y de reconocimiento”.

Rosendo Castillo vio reconocida su trayectoria con el premio Antonio Esteban. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Rosendo Castillo, Galardón Antonio Esteban: Cuatro décadas innovando en el regadío
El Galardón Antonio Esteban 2025, destinado a reconocer trayectorias profesionales ejemplares, ha recaído este año en Rosendo Castillo, presidente de Cingral, una empresa aragonesa de ingeniería especializada en transformación de regadíos que se ha convertido en referencia nacional e internacional.
Castillo ha liderado durante más de 40 años proyectos innovadores en el ámbito de la hidráulica, con una clara apuesta por la eficiencia energética y la sostenibilidad: “Nuestro principal logro ha sido entender al cliente y optimizar infraestructuras con soluciones energéticas e innovadoras”, señaló.
El trabajo de la empresa ha ido evolucionando hacia labores con menor impacto energético, mayor rentabilidad económica y respeto por el medio ambiente. “Nos tomamos muy en serio la responsabilidad de gestionar bien el dinero público y privado. Eso empieza en la fase de diseño: ahí se ahorra de verdad”, añadió.
Para Castillo, el galardón no es solo personal: “Es un premio a la profesionalidad de todo el equipo, y a una forma de ejercer desde la ética, la solvencia y la vocación de servicio”.
El presidente de Cingral continuó afirmando que “siempre hemos intentado hacerlo lo mejor que hemos sabido” y agradeció que “esa forma de entender la profesión se haya valorado”.
Destacó también la colaboración con centros tecnológicos como CITA o Aula Dei, y respaldó la labor de los ingenieros agrónomos, ya que resultan útiles en “un amplio espectro de actividades”, lo que ocasiona que su demanda en el mercado laboral sea alta. Por lo que el futuro de la profesión, ratificó, es “sumamente halagüeño”.

Álvaro Pueyo recogió el galardón Francisco de los Ríos al proyecto de ejecución. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Álvaro Pueyo, Premio Francisco de los Ríos (Proyecto de Ejecución): El agua como eje de desarrollo
La nueva generación de ingenieros agrónomos también tuvo un lugar destacado en la entrega de premios anuales. Álvaro Pueyo ha sido premiado en la categoría de Proyecto de Ejecución por su Trabajo Fin de Máster, centrado en un proyecto de reutilización de aguas depuradas en la EDAR de Hellín, Albacete. Su propuesta busca reutilizar el agua para riego agrícola y conservar el ecosistema natural, respetando la normativa europea.
El proyecto incluye procesos como coagulación-floculación, decantación lamelar, microfiltración y desinfección UV, demostrando que es posible combinar viabilidad técnica, impacto ambiental positivo y eficiencia hídrica. Pueyo representa una nueva generación que apuesta por la innovación como palanca para afrontar la crisis climática y la escasez de agua.
“Este premio me anima a seguir trabajando por una ingeniería útil, cercana al territorio y orientada al bien común”, afirmó con entusiasmo.
El vencedor del Premio Francisco de los Ríos consideró, asimismo, que la ingeniería agrónoma es clave para aportar soluciones concretas y abordar retos como la escasez de agua, el cambio climático o la necesidad de una agricultura más eficiente: “Es una profesión muy ligada al territorio, con un gran potencial para transformar la realidad del medio rural”.

Isabel Iriso resultó galardonada por partida doble. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Isabel Iriso, doble premiada por su excelencia académica y su trabajo en fertilización sostenible
Isabel Iriso, por su parte, ha sido doblemente galardonada: con el Premio Tomás Rubio de Villanueva al mejor expediente de la Escuela de Navarra y con el Premio Francisco de los Ríos en la categoría ‘Resto de Trabajos’, por su investigación sobre la nutrición nitrogenada en espinacas.
Esta investigación busca optimizar esta nutrición nitrogenada, reduciendo la acumulación de nitrato en las hojas mediante el uso combinado de nitrato y cloruro, una mejora con aplicaciones directas en la agricultura sostenible y con un impacto positivo sobre la salud pública y el medio ambiente.
“Desde pequeña sentí vocación por el campo, y ahora puedo devolverle algo desde la ciencia y la técnica”, explicó Iriso, quien tiene raíces familiares en la agricultura y la ganadería. La premiada apuntó también a la motivación para “contribuir activamente” a la sociedad y a la necesidad de transformar el sector agrícola desde la innovación y la sostenibilidad.

Manuel Sampériz fue reconocido con el premio al Mejor Expediente en Huesca. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Manuel Sampériz, Premio al Mejor Expediente de Huesca: Vocación desde la infancia
El Premio Manuel Álvarez Peña al mejor expediente académico ha sido otorgado a Manuel Sampériz, estudiante de la Escuela Politécnica Superior de Huesca. Proveniente de una familia de agricultores, Sampériz afirma haber tenido siempre clara su vocación.
“La producción de alimentos no puede cesar, por lo que hay que afrontar los retos y seguir produciendo”, afirmó el joven, quien abogó por trabajar “siempre del lado de la calidad” y destacó la necesidad de adaptarse a las exigencias del mercado, de la normativa europea y del clima para garantizar la seguridad alimentaria, sin olvidar hacerlo de una forma sostenible, en un momento de inestabilidad y de “gran oscilación”.
A pesar de ello, Sampériz tuvo claro que la ingeniería agrónoma seguirá siendo “clave para producir más, pero mejor”.

Natalia Langa recibió el premios a la Mejor Tesis Doctoral. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Natalia Langa, Premio a la Mejor Tesis Doctoral: Biotecnología para salvar los viñedos
Natalia Langa ha sido distinguida con el Premio a la Mejor Tesis Doctoral, concedido por el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, País Vasco y Navarra cada dos años.
Su investigación aborda un problema creciente en la viticultura: las enfermedades fúngicas de la madera en plantas jóvenes de vid, para las que actualmente no existen tratamientos efectivos, aunque sí se trata de combatir de forma sostenible.
La investigadora propone en su tesis una estrategia dentro del marco de la Gestión Integrada de Plagas, explorando el uso de biocontroladores naturales como Trichoderma y Bacillus, junto con productos antifúngicos naturales y variedades de vid resistentes. “Mi objetivo ha sido siempre ofrecer soluciones reales y sostenibles para proteger nuestros cultivos”, mencionó.
Desde su origen en el Pirineo aragonés, Langa defendió una ciencia aplicada que no pierda el vínculo con el territorio y recalcó la importancia de visibilizar la investigación como herramienta para afrontar los desafíos del cambio climático y la sostenibilidad agroalimentaria porque “contemplar el futuro con optimismo requiere más profesionales formados”, advirtió.
La ingeniería agrónoma es “una profesión en constante evolución, que requiere una actualización continua”. Muestra de ello, sentenció, es que la digitalización de la agricultura y la ganadería “avanza a pasos agigantados, y nuestro papel es fundamental para contribuir al desarrollo de un sistema agropecuario más resiliente, eficiente y rentable”.

En la jornada también se reconoció a colegiados con una larga trayectoria en la institución. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
Una profesión esencial en un mundo en transformación
Con esta entrega de premios, que es más que un acto de reconocimiento, la institución colegial volvió a poner de manifestó el valor de la ingeniería agrónoma en la transición ecológica, la innovación tecnológica, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural.
Todos los galardonados coincidieron en señalar la digitalización, la sostenibilidad y el compromiso social como los pilares sobre los que se debe construir el futuro de la profesión y compartieron un mismo mensaje: el campo es un espacio de oportunidad, y los ingenieros agrónomos están llamados a liderar su transformación.
El futuro del medio rural, y en buena medida del planeta, se cultivará a partir de ingeniería, compromiso y excelencia. Y eso es, precisamente, lo que estos premios han querido destacar.

La fiesta anual del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco reconoció a sus colegiados de mayor edad. / Cristina Martínez - Agencia Almozara

Aquellos colegiados que han prestado sus servicios a la institución también vieron reconocida su labor. / Cristina Martínez - Agencia Almozara
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