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«Hay que adaptar la profesión a las nuevas tecnologías sin perder cercanía»

Alfredo Sánchez-Rubio recoge el testigo de Antonio Morán al frente del Reicaz y reivindica la función social de la abogacía y las mejoras en el Turno de Oficio

NUEVO DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS ALFREDO SANCHEZ RUBIO

NUEVO DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS ALFREDO SANCHEZ RUBIO / Laura Trives

El Periódico de Aragón

Pregunta: En primer lugar, a nivel personal ¿cómo afronta esta nueva etapa al frente del Reicaz y qué le motivó a presentar su candidatura?

Respuesta: Llevo 10 años en la Junta de Gobierno del Colegio, los 6 últimos como vicedecano. Digamos que era, de alguna manera, un paso natural asumir el reto del decanato.

Asumo esta etapa con un profundo orgullo y con enorme respeto por la historia de nuestra institución, se trata del Colegio de Abogados más antiguo de España. Me motivó el deseo de devolverle a la abogacía una parte de lo mucho que me ha dado. Soy hijo, padre, esposo y hermano de abogados; esta profesión forma parte de mi vida, y estar al frente del Colegio es también una forma de honrar ese legado.

Pregunta: ¿Cuáles son los principales retos que afronta como Decano del ReICAZ?

Respuesta: Diría que uno de los mayores retos es mantener el prestigio del Colegio en una sociedad que cambia rápidamente y hacerlo sin perder nuestros orígenes. También lo es adaptar la profesión a las nuevas tecnologías sin que ello suponga una pérdida de cercanía, humanidad o valores. Y es muy importante atraer talento joven y acompañar a los nuevos colegiados en sus primeros pasos, sin olvidar a los compañeros más veteranos.

Pregunta: ¿Qué diagnóstico hace de la situación actual de la Justicia aragonesa? ¿Y de los abogados en particular?

Respuesta: La Justicia en Aragón, como en toda España, sufre una preocupante falta de medios. Pese al compromiso de los operadores jurídicos, los retrasos y la sobrecarga son una realidad. En cuanto a los abogados, vivimos momentos de exigencia creciente, con una gran carga emocional y burocrática. Aun así, la abogacía sigue demostrando su fortaleza y su vocación de servicio.

P: El Reicaz fue pionero en la puesta en marcha del Turno de Oficio pero, lejos de conformarse, en los últimos años han venido reivindicando mejoras para este servicio ¿Qué tipo de mejoras?

R: Defendemos un Turno de Oficio digno, que reconozca el valor profesional y social de quienes lo ejercen. Las mejoras pasan por una retribución justa, por simplificar los trámites administrativos y por dignificar el trato institucional a estos profesionales. También por reforzar la formación y el acompañamiento que se les presta desde el Colegio.

P: ¿Considera que la abogacía está suficientemente valorada en la sociedad?

R: Las encuestas arrojan buenos resultados a la visión de la abogacía por parte de la sociedad, pero no debemos ser conformistas. A menudo se desconoce el papel esencial que la abogacía desempeña en la defensa de los derechos de los ciudadanos. Nos toca explicar mejor lo que hacemos y por qué lo hacemos, y también reivindicar nuestra función sin complejos: somos garantes del Estado de Derecho.

P: En muchas profesiones hay lo que se denomina falta de vocaciones y escasez de relevo generacional. ¿Es también su caso o la abogacía tiene tirón entre los jóvenes estudiantes?

R: La abogacía sigue teniendo atractivo como opción para los estudiantes, pero hay que acompañar a los jóvenes para que esa vocación se consolide. Desde el Colegio estamos impulsando el papel de la Agrupación de Abogados Jóvenes, promoviendo jornadas de formación práctica y creando espacios de encuentro intergeneracional a través de las secciones colegiales, grupos de profesionales con inquietudes compartidas por disciplinas jurídicas y no jurídicas. También trabajamos para aliviar sus cargas iniciales con apoyos económicos y recursos formativos.

P: ¿Cómo planea el Colegio afrontar los retos que plantea, por ejemplo, la digitalización de la justicia o la extensión de la Inteligencia Artificial?

R: Con una combinación de realismo y liderazgo. La digitalización es imparable, y debemos estar preparados para ella. Quienes, como yo, ya llevamos unas décadas en la profesión hemos vivido otras transformaciones tecnológicas, puesto que estudiamos la carrera buscando las sentencias en los tomos de Aranzadi, por ejemplo.

El Colegio ha de ser un referente en formación y asesoramiento tecnológico, ayudando a que ningún compañero se quede atrás. También debemos participar activamente en el debate ético y jurídico que conlleva el uso de la Inteligencia Artificial en la sociedad en general y en la Justicia, en particular.

P: ¿Se plantean impulsar la formación tecnológica para los colegiados?

R: Sí, ya lo estamos haciendo y lo intensificaremos. Concretamente esa fue una de mis ocupaciones principales como diputado de la Junta de Gobierno y no va a dejar de serlo ahora. La tecnología no puede ser una barrera, sino una herramienta al servicio del profesional, que contribuye a hacernos la vida más fácil y mejorar nuestra calidad de vida, en la medida que nos ayuda a concentrar nuestra actividad en tareas de auténtico valor, reduciendo las mecánicas y repetitivas. Impulsaremos convenios, talleres y cursos accesibles y actualizados para que todos los colegiados, sin importar su edad o especialidad, puedan adaptarse al nuevo entorno digital.

P: En su toma de posesión avanzó que le gustaría potenciar las secciones colegiales ¿Qué iniciativas tiene en mente en este sentido?

R: Las secciones son una herramienta formidable para generar comunidad, compartir conocimiento y fortalecer la especialización. Queremos reactivarlas con más recursos, más autonomía y con una programación atractiva.

Recientemente se ha constituido la sección de abogados internos de empresa (in-house), a iniciativa de un grupo de compañeras. Es un grupo de profesionales a veces olvidado por el Colegio porque se trata de trabajadores por cuenta ajena con un tipo de práctica muy específico, estamos muy satisfechos de poder ofrecerles un espacio dentro de la vida colegial. Otra de nuestras preocupaciones son los aspectos no estrictamente jurídicos, como puedan ser los económicos y emocionales, que querríamos canalizar a través de una sección de gestión de despacho.

P: ¿Cuál diría que es el mayor reto que tiene por delante el Colegio y la profesión en los próximos años?

R: Preservar la dignidad y la independencia de la abogacía en un contexto de cambios acelerados. Esto implica formar bien a los nuevos, cuidar a los veteranos, estar presentes en el debate público y defender sin descanso el valor de nuestra función. El Colegio debe ser el lugar donde los abogados se sientan escuchados, respaldados y orgullosos de pertenecer.

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