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Crónica política

Cómo hemos cambiado... Los partidos aragoneses, dos años después de las elecciones

El ecuador de la legislatura en Aragón afianza el nuevo mapa político que nació de las urnas en mayo de 2023

Jorge Azcón celebra junto a Celma, Chueca y Alós la victoria electoral de 2023.

Jorge Azcón celebra junto a Celma, Chueca y Alós la victoria electoral de 2023. / Ángel de Castro

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Han pasado dos años de la noche electoral que cambió el color político de Aragón, desde la inmensa mayoría de los ayuntamientos al Gobierno autonómico. El Partido Popular barrió en la comunidad, como en muchas otras regiones, con la llegada de Jorge Azcón al Pignatelli en el regreso de los populares al poder después de ocho años de gobiernos del socialista Javier Lambán.

Con su triunfo, el PP empujó al cambio en el PSOE, con la anunciada salida del político ejeano en la misma noche electoral, que después se postergó casi la mitad de la legislatura. La situación en el resto de los partidos va del atascazo judicial en el PAR a la lucha contra la irrelevancia de Podemos. En IU y CHA viven tiempos de calma, cada uno por su lado, y Teruel Existe busca su lugar más allá de la provincia. 

Las elecciones del 28 de mayo de 2023 fueron el principio del cambio en Aragón. Dos años después, nada sigue igual en ninguna familia política de la comunidad. Jorge Azcón sigue disfrutando de su liderazgo político en un partido que, a nivel nacional, busca reinventarse este verano. A escala autonómica, nadie le tose. El presidente del Gobierno y del PP goza de reputación y respeto entre los suyos, a pesar de no haber conseguido aprobar los presupuestos de 2025 y de la fractura con Vox, que le ha llevado a estar en minoría en el Parlamento aragonés.

Pese a ello, no hay ruido en las distintas familias populares, a pesar de que la organización debería estar preparando ya su congreso autonómico y los provinciales. De momento, nada se sabe de ello. En la confrontación con Pedro Sánchez y –ahora– con Pilar Alegría, el presidente autonómico gobierna sin grandes preocupaciones. Las encuestas le van bien y el desconcierto del PSOE hasta el cambio de líder no se lo ha puesto difícil.

De Lambán a Alegría

Pero si hay un partido que se ha dado la vuelta como un calcetín es el PSOE. De la "voz propia" del lambanismo, a una organización liderada por la portavoz de Sánchez, Pilar Alegría. El partido fue cayendo como las fichas del dominó del lado de la política de La Zaida mientras el expresidente de Aragón luchaba por mantenerlo atado con su candidato Darío Villagrasa. El socialismo aragonés ha cambiado de página con la salida de Lambán como senador autonómico y cogiendo este relevo Mayte Pérez, con el cambio de caras en las federaciones provinciales y con la unión de los lambanistas consagrados con Alegría.

. Pilar Alegría, en el Congreso del PSOE Aragón del pasado mes de marzo.

Pilar Alegría, en el Congreso del PSOE Aragón del pasado mes de marzo. / Miguel Ángel Gracia

En Vox decidieron romper el Gobierno de Aragón el pasado verano y siguen enrocados en su política antiinmigración, negacionista del cambio climático y marcada por el exabrupto y el insulto. El exvicepresidente aragonés, Alejandro Nolasco, reclama del presidente del Gobierno autonómico que se salte la ley e impida a los menores migrantes alojarse en Aragón. Y, en su última ocurrencia, pide que se supriman las direcciones generales vinculadas al Medio Ambiente. No han llegado a acordar las cuentas de 2025 y mucho tienen que cambiar las cosas para que le aprueben a Azcón el presupuesto de 2026. 

Quienes mantienen los apoyos donde lo acordaron con el PP –salvo en las Cuencas Mineras– son los de Teruel Existe. Dos años después de presentarse por primera vez como partido político en Aragón, tras el éxito de 2019 que les llevó al Congreso, el proyecto está lejos de cuajar en Zaragoza y Huesca. Pero mantienen su poder compartido en la Diputación Provincial de Teruel y alternan los apoyos con la crítica al Ejecutivo aragonés. Siguen fieles a sus denuncias contra el mal uso de las renovables y demandan un «equilibrio territorial» que sigue lejos de conseguirse.

Los aragonesistas y la desaparición de Cs

En los partidos de corte aragonesista, una de cal y otra de arena. Chunta Aragonesista saca provecho de su diputado nacional, Jorge Pueyo, en el proyecto de Sumar, mientras el partido tendrá que decidir si afronta un cambio de liderazgos para las próximas elecciones.

Jorge Pueyo, José Luis Soro y Jorge Azcón, en el Pignatelli.

Jorge Pueyo, José Luis Soro y Jorge Azcón, en el Pignatelli. / DGA

Y en el PAR, continúa el bloqueo. Aunque el juez ya dijo quién tenía que convocar la repetición del Congreso anulado, una importante parte de la Ejecutiva oficial se plantea recurrir la convocatoria prevista para el 14 de junio con Alberto Izquierdo como único candidato a la presidencia. Han pasado ya cuatro años desde el cónclave entre Arturo Aliaga y Elena Allué, y varias escisiones después, el aragonesismo de centro sigue descentrado. 

Por no hablar de la otra opción del centro que se presentó a las elecciones en 2023, Ciudadanos, que ha desaparecido ya como partido político en España y cuyos últimos cargos están ocupando diferentes puestos gracias al beneplácito del PP.

A la izquierda del PSOE

A la izquierda del PSOE, la primera mitad de la legislatura deja también incógnitas en Aragón. Especialmente, en Podemos. La formación morada sigue sin celebrar la asamblea en la que sus inscritos deberán elegir al sucesor o sucesora de Maru Díaz. En los últimos dos años, su único diputado autonómico, Andoni Corrales, ha roto relaciones con la cúpula del partido y la distancia es total. La gestora nombrada por Ione Belarra trata de rearmar al partido, pero no ha convocado una asamblea que estaba prevista, inicialmente, esta primavera. 

En Izquierda Unida, su único diputado y coordinador autonómico Álvaro Sanz deberá decidir si repite como cartel electoral en dos años. De momento, el partido sigue reclamando una unión de las opciones de izquierdas que nunca ha fructificado en Aragón. El experimento de Sumar tampoco está sirviendo para abonar ese terreno y la alternativa pasa por un nuevo intento. Mientras, ejerce la oposición a Azcón en las Cortes reivindicando la redistribución de la riqueza y denunciando la política de alfombra roja a las multinacionales y el deterioro de los servicios públicos.

Han pasado dos años que parecen una vida en la política aragonesa, que ha mudado de líderes en todos los ámbitos. El segundo año de la legislatura se consume ya sin presupuestos a la vista. Y si el acuerdo no fructifica para 2026, volverán a sonar los tambores del adelanto electoral. Todo depende de Azcón. El acuerdo y la convocatoria.

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