Falta vivienda para los trabajadores de Stellantis y CATL: la gigafactoria obligará a construir en Figueruelas y Pedrola
La inversión exige ampliar el parque residencial en los municipios del entorno para acoger a una parte de los miles de trabajadores que empleará esta nueva industria

El municipio de Figueruelas, donde se levantará la gigafactoría, trata de impulsar la construcción de vivienda.
La futura gigafactoría de baterías que Stellantis y el grupo chino CATL levantarán en los terrenos anexos a la actual factoría automovilística de Figueruelas van a desatar una transformación urbanística y residencial en toda la comarca de la Ribera Alta del Ebro. El proyecto, que generará 3.000 empleos directos y más 8.500 empleos indirectos, atraerá además a empresas auxiliares. Todo ello exige una respuesta inmediata en materia de vivienda, una condición indispensable para que esta inversión estratégica eche raíces en el territorio y el impacto demográfico no se quede solo en la ciudad de Zaragoza.
Así lo advierte con rotundidad el documento del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA) de la planta, la fórmula con la que el Gobierno autonómico tramita este desarrollo para darte prioridad administrativa y acelerar así sus plazos de ejecución. «La necesidad de vivienda para el asentamiento de población será un elemento fundamental», señala la memoria técnica y justificativa del bautizado como proyecto Toro. Esta afirmación, tan concisa como contundente, resume uno de los mayores desafíos que acompañarán al desarrollo de la planta.
Una oferta muy limitada
El asentamiento de trabajadores y sus familias implicará una presión creciente sobre el parque inmobiliario de las localidades más cercanas, donde la falta de vivienda ya es un problema acuciante en la actualidad. Figueruelas y Pedrola, en cuyos términos municipales se asentará la nueva industria, ya tienen un índice de viviendas principales sobre el total es del 79% y 76%, respectivamente, lo que indica que la capacidad de absorber población sin ampliar la oferta es muy limitada.
El número de viviendas en la Ribera Alta del Ebro representa apenas el 50% del total de habitantes empadronados. Esa cifra deberá aumentar, sí o sí, para posibilitar el arraigo en la zona de una parte de los trabajadores y evitar un colapso del mercado del alquiler.
Apuesta por el "equilibrio territorial y demográfico"
En este sentido, Stellantis apuesta por tratar de conseguir que el proyecto favorezca el «equilibrio territorial y demográfico», así la equiparación de calidad de vida de los empleados que presten servicios en la gigafactoría, según el documento que ha presentado a la DGA. Para ello, asegura que primará precisamente la empleabilidad de los vecinos del entorno y la «atracción de trabajadores que decidan fijar su residencia en un ámbito más inmediato» la planta.
Desde la compañía consideran además que esta necesidad se generará una «actividad económica adicional» como consecuencia de la «obligación de atender las demandas habitacionales» que se produzcan para esos nuevos empleados y «la obligada construcción de viviendas en los municipios del entorno». Esto puede suponer una oportunidad, añade, para mejorar la «cohesión social» y «una mayor fijación de la población» en los pueblos situados en las inmediaciones de la factoría.
El impacto de la gigafactoría no se limitará por tanto al número de nóminas. Llevará consigo toda una reorganización del espacio residencial y social. En este contexto, la vivienda actúa como pegamento: fijará población, evitará la dispersión y permitirá consolidar nuevos núcleos familiares en torno a una industria con vocación de permanencia.
El asentamiento en la comarca de parte de los trabajadores y el consiguiente incremento del número de habitantes derivará en «un aumento de infraestructuras y servicios» de los municipios afectados: sanidad, educación, ocio o proliferación de negocios y tiendas, según se concluye en el PIGA.
El reto de los trabajadores chinos
La presión será especialmente intensa en los primeros años, cuando aún no se haya construido nueva vivienda en cantidad suficiente. El foco se pondrá en el uso de pisos desocupados, promociones paradas o activos inmobiliarios infrautilizados que puedan rehabilitarse en el corto plazo. Algunos ayuntamientos ya empezado a mover ficha. El de Figueruela ha lanzado una campaña para ofrecer suelo público (4.000 metros cuadrados) a promotores privados con el objetivo de facilitar la construcción de vivienda.
Pero el reto habitacional no se limita al largo plazo. Antes de que la fábrica empiece a funcionar, se necesitarán soluciones urgentes de alojamiento para miles de trabajadores que participarán en la construcción y puesta en marcha de la planta. Una parte significativa de ese personal --cerca de 2.000 personas- procederá de China, país de origen del socio tecnológico con el que Stellantis desarrollará el proyecto. Se trata de mano de obra altamente especializada en el montaje de líneas de producción automatizadas, cuya presencia se extenderá durante meses, en algunos casos más de un año.
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