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Jesús Marco, Cipotegato 2025: "Pensaba que iba a ser más duro y al final es todo corazón”

El vecino de Tarazona, de 43 años, ha sido el encargado de encarnar al personaje arlequinado este miércoles

Jesús Marco, este miércoles, en el interior del Ayuntamiento de Tarazona.

Jesús Marco, este miércoles, en el interior del Ayuntamiento de Tarazona. / PABLO IBÁÑEZ

Tarazona

Puntual a las 12.15 horas de este miércoles ha cruzado la plaza de España de Tarazona el protagonista de las fiestas patronales: el Cipotegato. Su identidad, desconocida hasta entonces, se ha desvelado poco después. La persona encargada de encarnar este año al personaje arlequinado ha sido Jesús Marco, un vecino de Tarazona de 43 años que ha salido victorioso de la lluvia de tomates que le ha acompañado durante todo el recorrido como marca la tradición.

“Pensaba que iba a ser más duro y al final es todo corazón”, ha declarado momentos después del reconocimiento médico reglamentario. Una plaza llena le esperaba con vítores y Marco ha devuelto el gesto lanzando besos al aire a la que es su ciudad natal y atando el tradicional pañuelo azul al monumento en el que ha permanecido varios minutos.

Pero, ¿qué se siente realmente? “El poder representar a tu ciudad y que la gente se vuelque de esta manera hacia el Cipotegato es inolvidable. Es una experiencia que, aparte de que no la voy a poder vivir jamás, es de lo más bonito que se puede vivir”, asegura Jesús Marco, aún con el traje de arlequín puesto y el sudor en la frente.

En su caso, llevaba 25 años probando suerte para poder representar a Tarazona y dar el pistoletazo de salida de sus fiestas. Una espera, dice Marco, que ha merecido la pena. “Ya al final casi vas perdiendo la esperanza, pero cuando te toca, estás un año vibrante y el momento este, es la hostia”, sostiene con júbilo.

Uno de los puntos obligatorios por los que Marco quería pasar era el Santo Cristo de Tarazona, algo que le viene por haber sido “hermano mayor muchos años de esta cofradía”. Pero asegura que “especial ha sido todo”, también por la buena escolta que llevaba, pues su cuñado Paquito y su amigo Carlos le han acompañado desde la Casa Consistorial hasta su llegada a este mismo punto. “Pensaba que no lo iba a poder disfrutar tanto en la estatua y luego cuando te ves arriba, ves que todo el mundo te vitorea y te vienes arriba”.

La emoción le hace titubear a Marco cuando recuerda que momentos antes una masa de turiasonenses, y también personas de otras localidades, le esperaban ansiosos al grito de “¡Cipote, Cipote!”: “Cuando alzas la vista y ves a una persona que conoces, que le puedes mover el palo, que sabes que te conoce, que te está mirando, yo creo que son momentos inexplicables”, añade.

Pero hay dos personas que le han acogido con especial cariño, según relata Marco. “Nada más llegar he visto a las niñas, que estaban locas ahí ‘¡Cipote, Cipote!’, y es que ni el cansancio le arranca la sonrisa que le acompaña. “La máscara, el traje, el agobio, ahora estoy todo mojado, todo sudado, todo cansado, pero no es comparable con la vivencia”, concluye Jesús Marco.

Asimismo, apunta que quien es de Tarazona, lleva a este personaje en el ADN. “Un turiasonense lleva al Cipotegato a fuego, es como si le preguntas a uno de Teruel por el Torico".

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