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El escondido valle del Pirineo aragonés que ha enamorado a National Geographic: "Naturaleza sin masificaciones"

La revista ha desmenuzado varias rutas en este precioso rincón de la provincia de Huesca

Panorámica del valle que ha enamorado al National Geographic

Panorámica del valle que ha enamorado al National Geographic / HUESCA LA MAGIA

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El Pirineo aragonés siempre es un buen destino al que acudir en cualquier época del año. El verano ha llenado por completo todos los puntos más atractivos del norte de la provincia de Huesca de aventureros y familias que buscaban un refugio paradisiaco y también climático.

Uno de los valles menos conocidos del Pirineo ha conseguido enamorar al National Geographic, la revista especializada en viajes más conocida a nivel mundial. "El valle secreto de Aragón repleto de pozas y playas fluviales", titulan un reportaje en el que elogian las "cascadas, praderas, puentes románicos y pozas refrescantes" de este precioso rincón de Huesca que es desconocido por muchos aragoneses.

En el corazón del Pirineo se encuentra el valle de Bujaruelo, un "paraíso entre montañas con una belleza desbordante". Ubicado junto al Parque Nacional de Ordesa, esta zona, atravesada por el río Ara y Arazas, encandila cada año a miles de senderistas que acuden hasta allí para recorrer algunos de los senderos más espectaculares de toda España como la que conduce a la brecha de Roland con sus impresionantes formaciones rocosas cargadas de historia y leyendas.

Valle de Otal, una ruta en el valle de Bujaruelo

Valle de Otal, una ruta en el valle de Bujaruelo / ORDESA

National Geographic destaca que este "sitio privilegiado" atrae a numerosos visitantes, pero no tantos como Ordesa, por lo que es un "paraje mucho más tranquilo en épocas estivales". Además, la redactora de la revista se acercó hasta el valle de Bujaruelo para conocer de primera plana la zona donde también podrás visitar dos pueblos preciosos como Torla y Broto.

Puentes colgantes, ibones y pozas

La publicación recomienda llegar a Bujaruelo por la localidad de San Nicolás de Bujaruelo donde también podrás encontrar el refugio, un antiguo hospital de peregrinos, y la ermita de San Nicolás, el primer templo que encontraban los pirineos tras cruzar el puerto de Gavarnie. Este histórico punto está situado muy cerca del precioso puente medieval de un solo ojo del siglo XIII.

Puente medieval de Bujaruelo

Puente medieval de Bujaruelo / WIKIPEDIA

Las vacas de la pradera de la Laña Larga te acompañarán en el camino tras cruzar la pequeña pasarlea del Sandaruelo, un arroyo que muere en el Ara. "Varias playas fluviales y piscinas naturales salpican el paisaje y dan un respiro al calor", explican desde el National Geographic sobre los preciosos puntos que hay cerca del puente de Oncins. "Más adelante el valle te deleitará con sus bellas aguas y verdes laderas repletas de bosques de hayas y abetos".

En el valle de Bujaruelo podrás encontrar también un puente colgante como el de Burguil y una cascada preciosa llamada el salto del Pich, donde también hay una poza. "Con su agua cayendo entre las rocas y rodeado de su paisaje impresionante, es el sitio perfecto para disfrutar de la naturaleza", describió hace unos meses Huesca La Magia.

El Salto de Pich

El Salto de Pich / HUESCA LA MAGIA

El valle de Bujaruelo esconde otras rutas que también te enamorarán como la caminate por el valle de Otal, ideal para quienes buscan un recorrido tranquilo entre praderas verdes y riachuelos cristalinos. Para los más aventureros se recomienda acudir hasta el valle de Ordiso, un lugar más salvaje y poco transitado. Los aficionados a los ibones pueden hacer una ruta hasta el de Bernatuara, una espectacular laguna rodeada de montañas.

Ibon de Bernatuara

Ibon de Bernatuara / TURISMO DE ARAGÓN

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