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Las termas de España que fueron el lugar de reyes: llevan ahí desde los romanos, en un precioso valle del Pirineo a más de 1.600 metros de altura

Un balneario histórico del Pirineo vinculado a nombres tan ilustres como Alfonso XIII, Ortega y Gasset y Rafael Moneo

Panorámica de los Baños de Panticosa

Panorámica de los Baños de Panticosa / ARAMÓN

Noelia Santos

El norte de la península esconde unas antiguas termas que llevan ahí, en un lugar idílico de la provincia de Huesca situado a más de 1.600 metros de altitud, desde la época de los romanos, que ya utilizaban sus aguas con fines curativos. Aunque su construcción como el balneario que conocemos hoy comenzó a finales del siglo XVII. 

Ahí comienza la historia de uno de los balnearios más importantes de España, por el que han pasado personajes ilustres de todos los tiempos. Y es que a mediados del siglo XIX se convirtió en destino frecuentado por la alta burguesía y fortunas adineradas: el rey Alfonso XIII y el filósofo Ortega y Gasset fueron dos de los más destacados. 

De los romanos a los arquitectos más importantes del país

Mucho ha llovido desde entonces, pero el Balneario de Panticosa no ha perdido ni un ápice de atractivo (a pesar incluso de los años en los que permaneció cerrado por culpa de una crisis financiera a finales de los años 70). Si acaso, ha ganado esplendor, gracias al proceso de rehabilitación, en el que participaron arquitectos de prestigio como Rafael Moneo y Álvaro de Siza para su reapertura en 2008. 

Declarado Conjunto Histórico-Artístico

Declarado Centro de Interés Turístico Nacional, Paraje Natural y hasta Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. Porque no es solo un balneario, sino un gran complejo de más de 580.000 metros cuadrados en los que caben desde el lago de los Baños, a las grandes praderas que lo rodean y los edificios que lo completan: entre ellos, hoteles, un casino, restaurante y hasta planta embotelladora de agua. 

Un majestuoso complejo histórico que vivió sus años de gloria a principios del siglo XX: era la época de las vacaciones con fines medicinales. Y este lado de los Pirineos ofrecían todo lo que la clase alta necesitaba: aguas mineromedicinales en climas limpios de alta montaña y, por supuesto, nada masificados. Así era, y es, este rincón idílico perdido en uno de los valles más bonitos del Pirineo: el valle del Tena

El histórico balneario que nació en unas antiguas termas romanas

Desde sus inicios, el Balneario de Panticosa ha rendido homenaje a los inicios de aquella estación termal de la antigua Roma bajo el nombre de las Termas de Tiberio. Sus aguas brotan de la tierra a una temperatura de 53ºC y están especialmente recomendadas para el tratamiento de enfermedades reumáticas, de piel, óseas e incluso para el estrés. 

Las Termas de Tiberio, como se conoce también al histórico Balneario de Panticosa, se divide en dos zonas: la de las cabinas de tratamientos (cuenta con cerca de una treintena) y la zona de aguas, posiblemente la parte más importante. 

Ahí es donde se encuentran hasta cuatro piscinas: una exterior al aire libre y con vistas a la montaña, además de la piscina central de hidromasaje, la piscina aromática y la piscina oval. Junto a ellas, la sauna finlandesa, el baño turco y el hamman. Un paraíso para el descanso y la relajación de cuerpo y mente a los pies de los Pirineos. 

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