Consumidores y hosteleros, ante la subida del café y el cacao: "El de la mañana no lo perdono por nada del mundo"
Ambos constatan la subida del precio del café y el cacao en el último año, pero la mayoría asume la subida sin renunciar a este placer que se toma a sorbos

Tres jóvenes comparten un café en una terraza del centro de Zaragoza. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Solo, cortado, con leche, con hielo, corto de café, para llevar o con leche sin lactosa. El café tiene muchos nombres, tantos como consumidores que se declaran "cafeteros" y que no renuncian a su aroma tostado cada mañana, al acto social de compartirlo con compañeros de trabajo, de estudios o con amigos a media mañana.
El incremento de los precios de la materia prima en origen ha elevado su coste casi un 150% en el último año, pero la mayoría de los usuarios declina renunciar a este "pequeño placer de todos los días" que se disfruta a sorbos y, habitualmente, en compañía. Los hosteleros también notan la subida y surfean la cresta de la ola entre el ajuste a los márgenes y la subida "paulatina" del precio de un producto "esencial" para cientos de negocios en Aragón.
"De ninguna manera perdono el café: me tomo tres al día, uno en la cafetería y dos en casa", confiesa Fely Pisón, jubilada. "Me merece mucho la pena tomar el café, aunque haya subido un poco", explica, mientras apura el café de media mañana con sus amigas, en una terraza del centro de Zaragoza. Lo mismo le ocurre a Paola Sánchez, estudiante de la Universidad de Zaragoza, que reconoce que ha notado "una subida importante en los últimos meses, de 20 o 30 céntimos por café". "Para mí es bastante caro, pero me da igual el precio: el café por la mañana siempre viene bien", dice esta cafetera confesa.
Manuel Alamán apura el bocadillo de media mañana, con su termo de café y un café con leche sobre la mesa de la terraza de una cafetería de la calle Doctor Cerrada en Zaragoza. "Yo tomo mucho café y está claro que, desde hace unos cuatro o cinco años, las cosas se hacen más pequeñas y se venden más caras. Antes comprabas el paquete de café en el supermercado por 1,20 euros; ahora no baja de cuatro euros el pack de dos. En los bares habituales, el café es 1,50 o 1,60 euros cuando hace poco más de un año estaban en 1,20 o 1,30. Pero no perdonamos el café, hay que salir a la calle y disfrutarlo", confiesa.
Es un hecho que el alza de los precios no está retrayendo el consumo, que crece a nivel mundial. Kelvis Ballesteros asume que "todo se debe a la inflación", y reconoce que también ha notado la subida paulatina de precios. "Antes podías tomarte un café por 1,20; ahora, según el barrio, no lo pagas por menos de 2 euros", confiesa.
Los hosteleros afrontan la subida de precios de los productores una o dos veces al año. Incluso más, en un ejercicio alcista como este. Así lo explica Óscar Blázquez, dueño del histórico Café de Levante, mítico punto de encuentro para cafeteros y chocolateros.
"Hemos notado la subida, es ineludible. Nosotros nos caracterizamos también por el chocolate que hacemos, y aquí el incremento ha sido notable", confiesa Blázquez. Pero como la gran mayoría de pequeños hosteleros, hace equilibrios para no trasladar todo el incremento al bolsillo de los clientes. "No siempre se puede repercutir en el cliente final, tienes que asumir tú parte de ese incremento y subirlo poco a poco al cliente. Si lo incrementas de golpe, la clientela lo notaría y dejaría de venir", explica. Y reconoce que el incremento del café y del cacao no ha hecho sino engrosar la lista de subidas en materias primas y suministros que son imprescindibles para subir la persiana cada día: "Ha subido el café, el cacao, la harina, la luz, el gas... No puedes repercutirlo todo, sino que lo vas asumiendo y lo subes poco a poco. Al final, es un problema para todos", asume.
Lo mismo constatan en la Cafetería- Chocolatería Cortes de Aragón, donde reconocen que tienen "uno de los cafés más competitivos de Zaragoza, así nos lo dice la clientela". David Villalba y Esther Zárate explican que "antes de mitad de año, ya habíamos tenido dos subidas en el precio del café". La clave, reconocen, está en mantener los precios, "ir reduciendo nuestro margen para que todo el mundo se pueda permitir echarse un buen café de diario", señala Villalba.
En este negocio en el que sus productos estrella son tanto el café, en todas sus formas, como el chocolate a la taza, reconocen que la subida de los últimos tiempos ha sido "impactante en el cacao". "En los diez años que llevamos abiertos, ha triplicado su precio", explican. Pero es evidente que una taza de chocolate no cuesta el triple que hace diez años. "En agosto subimos la taza de chocolate, después de mucho tiempo con el precio congelado, porque era un incremento inasumible, señala Zárate. Ambos celebran que la "fidelidad" de la clientela hace que estas subidas se lleven de la mejor manera posible. "Podemos mantener los precios porque el cliente vuelve casi cada día, y eso es una suerte", concluyen.
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