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Más riqueza, más desigualdad: la exclusión social se dispara en Aragón

En los últimos seis años, el índice de la comunidad ha crecido un 83% al pasar de un 12,5% en 2018 a un 22,9% en 2024, lo que la posiciona por encima de la media nacional

Una mujer pasea frente a una persona sin hogar en Zaragoza, en una imagen de archivo.

Una mujer pasea frente a una persona sin hogar en Zaragoza, en una imagen de archivo. / Miguel Ángel Gracia

Héctor González

Zaragoza / Madrid

Cifras que reflejan una realidad cada vez más preocupante. Con un 22,9%, Aragón es la quinta comunidad autónoma con mayor tasa de exclusión social, una cifra que se desprende del IX informe sobre Exclusión Social y Desarrollo de España que evidencia la tendencia nacional de que la clase media se está contrayendo mientras crece la desigualdad. Lo refleja todavía más la comparativa con años anteriores, ya que el documento indica que, desde 2018, la tasa en el territorio ha crecido en 10,4 puntos. O, lo que es lo mismo, un crecimiento de un 83,2% en seis años.

La Fundación Foessa, que ha elaborado este informe junto a Cáritas, describe esta situación como un caso de "riqueza ineficaz", en el que el buen desempeño económico no se traduce en cohesión social. Y Aragón está entre los territorios con mayor tasa. Por delante de ella solo se sitúan las ciudades autónomas de Melilla (31,3%) y Ceuta (29,5%), que lideran el ranquin; Canarias, que con un 25,5% cierra el podio, y Andalucía, con un 23,1%,

Además, Aragón es el territorio en el que más ha aumentado la exclusión social: del 12,5% que registró en 2018, en 2024 fue una de las pocas comunidades que superó el 20%, según los datos del informe. De hecho, según analiza este mismo documento, son ocho los territorios en los que se ha incrementado la exclusión social en este último periodo, aunque lo han hecho con distintas intensidades. En el caso de Aragón, ha crecido tanto en sus niveles más moderados como en los más severos

Todo ello en un contexto en el que, además, la comunidad aragonesa registra unos niveles de PIB per cápita y de calidad de vida que, conforme a los datos del informe, son medio-altos. Tanto es así que el citado análisis define de "extremo" el caso de Aragón, y también el de Galicia, ya que aunque la autonomía ha experimentado un crecimiento económico, no se ha reducido la vulnerabilidad de forma equitativa. Así lo refleja también Foessa al concluir que "la incidencia territorial de la exclusión social no tiene una relación muy directa con el nivel de riqueza producido en cada territorio".

En cuanto a los niveles de desiguladad según conceptos de renta, Aragón es una de las autonomías que registra menos tasa, similar a Galicia y a La Rioja. El informe indica que, con algunas excepciones, las ciudades que tienen un mayor nivel de población tienen mayores niveles de desigualdad que la media nacional. "Una de las explicaciones más frecuentes de la mayor desigualdad en estas áreas es que la prima salarial para los trabajadores altamente cualificados es mayor en ellas. En consonancia con estos resultados, las personas con mayor capital humano tienden a concentrarse en grandes urbes, donde sus habilidades generan mayores rendimientos y donde las empresas más productivas pueden pagar salarios también más altos", apunta el estudio.

Más de 4 millones de personas viven en exclusión social severa

A nivel nacional, el informe indica que unos 4,3 millones de personas viven en España en situación de exclusión social severa, de la que un tercio son menores, y a la que se suman buena parte de los 2,5 millones de jóvenes afectados por una precariedad estructural generada por empleos temporales y salarios bajos. La juventud accede a su primer empleo en peores condiciones y con salarios entre un 15% y un 30% inferiores a las generaciones anteriores.

De hecho, Foessa advierte en el citado informe de que la precariedad laboral se ha convertido en la nueva normalidad, y ya afecta a casi la mitad (47,5 ) de la población activa. Son 11,5 millones de personas atrapadas en diversas formas de inseguridad laboral, y más de un tercio de la población excluida moderada o severa trabaja.

Y esta brecha social también rostro. Según el estudio, casi la mitad de los hogares que están en exclusión grave están encabezados por mujeres, y aunque el 69% de quienes sufren exclusión son españoles, la tasa entre población de origen inmigrante se dispara al 47,4% y llega al 68% en el caso de personas extracomunitarias en una situación administrativa irregular.

Pese a las dificultades que afrontan los hogares en exclusión severa, tres de cada cuatro activan estrategias de inclusión, es decir, buscan empleo, se forman, activan redes y ajustan gastos.

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