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¿Qué impacto tiene la dimisión de Mazón en la política de Aragón?

La decisión de Mazón de no convocar elecciones da alas a Vox, de quien depende el nuevo gobierno valenciano, mientras el calendario de comicios autonómicos empieza a estar cargado y con líderes del PP tocados

Azcón y Mazón se abrazan, hace dos años y medio, en la investidura del primero como presidente de Aragón.

Azcón y Mazón se abrazan, hace dos años y medio, en la investidura del primero como presidente de Aragón. / ANGEL DE CASTRO

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

El timing lleva persiguiendo a Carlos Mazón desde el 29 de octubre de 2024. El ya expresidente de la Generalitat Valenciana ha decidido dimitir, sin convocar elecciones, un año después de la tragedia de la dana que se cobró 229 víctimas y que arrastrará para siempre su carrera política. El líder del PP en Valencia no acertó con los tiempos en la tarde-noche de la tragedia y no ha acertado con los tiempos al comunicar su dimisión.

Varios días después del funeral de Estado por las víctimas de la dana, en una comparecencia en la que repartió culpas a todos lados y él optó por seguir en política, a pesar del dolor que recorre a la opinión pública valenciana, tampoco habló de qué hizo él en esas horas misteriosas que debería explicar ante el juez. Ni siquiera acertó Mazón en el momento de anunciar su decisión de no convocar elecciones, dejando su gobierno en manos de Vox. Y, de paso, dando alas al partido de Santiago Abascal en todas las negociaciones que se abran en las sucesivas elecciones autonómicas previstas desde finales de 2025 hasta mediados de 2026.

¿Y esto cómo afecta a Aragón? ¿Qué implicaciones puede tener la dimisión de Carlos Mazón en la política aragonesa, en un tiempo de incertidumbre, con el techo de gasto y los presupuestos de 2026 por aprobar y también pendientes –y dependientes– de los siete votos de los diputados de Vox en las Cortes? La respuesta varía en función de a quién se pregunte, como es habitual. Pero igual que el pacto del PP con Vox para dirigir Valencia en el verano de 2023 marcó la convocatoria posterior de las elecciones generales en las que Feijóo ganó pero no logró gobernar, su decisión ahora también marcará el paso en la derecha del tablero. Y deja a Vox todo el poder de mover las piezas como quiera. Y donde quiera.

El presidente aragonés regresa este fin de semana de su viaje institucional a Estados Unidos, junto a empresarios y representantes de la Universidad de Zaragoza, para descubrir la implantación de los centros de datos en Virginia. Por eso, ha estado fuera de Aragón durante el anuncio de la dimisión de Mazón y no ha podido todavía valorar la noticia personalmente.

El valenciano fue el único presidente autonómico del PP que asistió a la investidura de Jorge Azcón como presidente aragonés, además del líder del PP catalán, Alejandro Fernández. Azcón y Mazón se abrazaron entonces, sonrientes, cercanos, después de una trayectoria compartida y de muchos años de militancia en el proyecto del PP.

Azcón no dudó en tender la mano del Gobierno aragonés al Gobierno y al pueblo valenciano en las horas críticas tras la dana, convirtiéndose en uno de los Ejecutivos autonómicos que ofreció una respuesta más amplia y eficaz para la reconstrucción de las localidades más castigadas por las inundaciones. Y en todo momento evitó cargar las tintas contra Mazón, ni señalar su responsabilidad, centrándose en que lo importante era trabajar juntos por esa añorada reconstrucción.

Pero hoy, los tiempos elegidos por Mazón sí que pueden afectar a Azcón, que tiene los presupuestos por aprobar, en manos de Vox, como en Valencia. La distancia entre PP y Vox en Aragón es abismal, las relaciones están rotas. De no aprobarse las cuentas, Azcón tiene dos caminos, el adelanto electoral, o la prórroga de la prórroga presupuestaria. Si opta por lo primero, como su homóloga extremeña María Guardiola, el calendario empieza a estar cargado de citas electorales, con sus correspondientes periodos de negociación, sus tiras y aflojas y la tensión que marcará Vox para imponer su agenda. Donde antes en el PP se vislumbraban amplias mayorías –si no absolutas–, como en Andalucía, ahora se rebajan las expectativas. Así que en Aragón, en el PP, unos optan por el adelanto electoral y otros miran al calendario y no ven un momento despejado. El timing de Mazón, de nuevo, afecta a Aragón.

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