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Goteo de proyectos millonarios: el Bajo Aragón se hincha de hidrógeno

Las comarcas orientales de Zaragoza y Teruel aglutinan al menos seis proyectos relacionados con la producción de este gas renovable

Recreación del proyecto Catalina, el más cuantioso-.

Recreación del proyecto Catalina, el más cuantioso-. / EL PERIÓDICO

Zaragoza

El Bajo Aragón Histórico se ha convertido en el epicentro de las inversiones relacionadas con el hidrógeno verde en la comunidad autónoma, que aspira a convertirse en líder nacional en producción de este gas renovable en menos de una década si cristalizan todas las operaciones en marcha. La conjunción de proyectos eólicos y fotovoltaicos, la disponibilidad de suelo y la proximidad de la futura red troncal que servirá como principal gasoducto en España han abierto el apetito de al menos seis iniciativas en un radio de 20 kilómetros en las comarcas del Bajo Aragón-Caspe, Bajo Martín, Ribera Baja del Ebro y Andorra-Sierra de Arcos.

La mayor inversión prevista es la impulsada por el fondo danés Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) para desarrollar Catalina, un macrocomplejo de hidrógeno verde en Andorra que aspira a producir hasta 84.000 toneladas de hidrógeno verde al año gracias a un sistema de electrolizadores a gran escala con 500 MW de capacidad y una inversión de 2.132 millones de euros. La iniciativa se presentó en su día al primer concurso de transición justa, dado que aspiraba a conectarse al nudo energético liberado por la central térmica de Andorra para producir con energías renovables lo que antes se generaba con carbón.

Sin embargo, Endesa se llevó al gato al agua con un proyecto que incluye, entre otras infraestructuras energéticas, un electrolizador para generar hidrógeno verde. La eléctrica tiene previsto invertir 47 millones en esta pata de su ambiciosa iniciativa para utilizar los excedentes generados en los parques eólicos y solares que está instalando en el parque de carbones para producir este gas renovable. El electrolizador tendrá una potencia de 15 MW para producir 2.263 toneladas de hidrógeno verde.

De hecho, hay una tercera inversión proyectada en la villa minera. EDP (Energías de Portugal) y el grupo turolense Térvalis producirán fertilizantes a base de amoniaco verde con la previsión de conseguir 15.000 toneladas al año. Se desconoce el volumen de la inversión, aunque sí se ha hecho con 53 millones de euros financiación procedente de los fondos europeos Next Generation dedicados a la promoción de los valles del hidrógeno.

30.000 toneladas

El extremo oriental de la provincia de Zaragoza ha captado de igual modo la atención de las empresas dedicadas a la producción de estos combustibles renovables. Alkeymia, una mercantil vinculada a Capital Energy, la energética española de la familia Martín Buezas, tramita el inicio de las obras para levantar entre Caspe y Fabara otra planta dedicada al hidrógeno verde que supondrá una inversión de 700 millones de euros. Según detallaron en la presentación de la iniciativa, está previsto generar 30.000 toneladas de hidrógeno y 165.000 toneladas de amoníaco. 

Cerca de allí, la promotora española de proyectos energéticos Ignis levantará una planta de hidrógeno verde repartida por los términos municipales de La Zaida, La Puebla de Híjar, Escatrón, Sástago y Castelnou. La empresa invertirá más de 51 millones de euros e incluirá la construcción de una planta de producción de vapor que suministrará a la empresa Evonik. La capacidad es de 20 megavatios. A estas iniciativas se suma el recién conocido proyecto de Karaman Global Energy, apoyado por inversores alemanes y una consultora aragonesa, que supondrá una inversión de más de 200 millones de euros en Escatrón.

Y algo más alejado, aunque también en el corredor de la ribera baja del Ebro, está el proyecto H2 Pillar, promovido por Enagás y CEAR (Compañía Energética Aragonesa de Renovables), que permitirá generar hidrógeno verde en El Burgo de Ebro y Fuentes de Ebro. En este caso, la inversión, declarada de interés autonómico, roza los 180 millones de euros.

Una de las grandes dudas que representan estas iniciativas es el consumo de agua que requieren. Por ejemplo, el proyecto Catalina tiene concedidos 4,3 hectómetros cúbicos, el mismo volumen que antes utilizaba la térmica de Andorra. La Confederación Hidrográfica del Ebro estudiará su impacto en la nueva planificación.

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