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El dilema de la vivienda por la llegada de trabajadores chinos a Figueruelas: el primer gran contingente se retrasa

Al Gobierno de Aragón "no le consta" la llegada de un grupo numeroso de trabajadores chinos especializados en la construcción de la gigafactoría, que ya tiene permisos para la cimentación del primer edificio de celdas

El movimiento de tierras en los suelos donde se levantará la gigafactoría de CATL en Figueruelas ya han comenzado.

El movimiento de tierras en los suelos donde se levantará la gigafactoría de CATL en Figueruelas ya han comenzado. / JAIME GALINDO

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

La construcción de la gigafactoría de baterías de Stellantis y CATL avanza a buen ritmo y con paso firme por los permisos del Gobierno de Aragón que ya le permiten iniciar la cimentación del primer edificio, de 151.000 metros cuadrados, con una inversión de más de 42 millones de euros. Lo que no avanza al mismo ritmo que se preveía inicialmente es la llegada del contingente de trabajadores chinos, unos 2.000, que estaba previsto que recalaran entre las localidades de Figueruelas y Pedrola.

Según confirmaron varias fuentes del Gobierno de Aragón y verbalizó la vicepresidenta y portavoz, Mar Vaquero, al Ejecutivo aragonés "no le consta" la llegada de ese primer gran contingente de trabajadores de origen chino que se preveía que se fuera incorporando paulatinamente en función de las necesidades de construcción de la planta. "Trabajamos con la empresa en organizar la llegada de los trabajadores y gestionar los permisos de trabajo, pero no podríamos decir cuántos han llegado. 200 no parece", ha señalado la vicepresidenta Vaquero.

El anuncio de la llegada de unos 2.000 trabajadores de origen chino para poner en funcionamiento la gigafactoría de baterías por ahora no se ha concretado y tampoco hay avances en uno de los mayores retos que representa la llegada de este grupo, la disponibilidad de vivienda.

Fuentes del Departamento de Fomento y Vivienda reiteraron que se trasladó a la empresa una propuesta para alojar a los trabajadores, pero esa propuesta no ha obtenido, a día de hoy, respuesta en firme. Así, sigue abierto el dilema de cómo se alojará a los centenares de trabajadores que está previsto que lleguen a una zona rural, como son las localidades de la Ribera Alta del Ebro, en la que la falta de viviendas disponibles es uno de sus problemas principales.

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