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Así es la 'caza' de un siluro en Aragón: "No es como pescar cualquier otro pez"

Juan Chavarri, pescador con años de experiencia, explica que su envergadura y ánimo de lucha son dignas de recordar y que una pelea puede durar media hora

Espectacular avistamiento de siluros en Zaragoza

SERVICIO ESPECIAL

Zaragoza

El siluro es el gigante de los ríos aragoneses y el auténtico embajador de la pesca internacional. Con más de dos metros de longitud y pesos que superan los 100 kg, su pesca es una experiencia extrema. Es un pez sigiloso y voraz, con cuerpo serpenteante y bigotes sensoriales, que ofrece combates inolvidables en aguas turbias y profundas.

¿Qué atractivo tiene su pesca? ¿Qué llama la atención? ¿Por qué los aficionados lo buscan? Juan Chavarri, pescador con años de experiencia, lo tiene claro. Su envergadura y ánimo de lucha son dignas de recordar: “No es como pescar cualquier otro pez. Casi todo el mundo viene a por el plato gordo, que es el siluro. Una pelea con un gran ejemplar puede durar media hora, dependiendo del equipo que lleves y de la técnica que estés utilizando”, asegura.

La pesca del siluro transciende fronteras e incluso se ha establecido un pique por ser el aficionado que ha logrado dar caza al ejemplar más espectacular. Los pescadores eligen las aguas del Ebro para capturar siluros y compartir sus hazañas en las redes sociales. Recientemente, un grupo de pescadores navarros se fotografiaron con el siluro más grande de España hasta la fecha en aguas del Ebro, un ejemplar de 130 kg de peso y una batalla de 45 minutos.

“Suele haber pique, la verdad”, confirma Juan Chavarri, quien anima a todo el mundo a probar suerte en la pesca: “Se escucha demasiado que la pesca es un deporte muy aburrido. No es cierto. A todo aquel que me lo dice le invito a pescar conmigo y le digo que verá cómo se le quita esa idea de la cabeza”.

El siluro es una especie invasora, pero no tan perverso como la gente cree: “Puede parecer que se come todo, que es un pez muy malo y una especie invasora. Es todo lo contrario. Una vez que conoces al siluro ves que tiene unos hábitos alimenticios muy selectivos. No abre la boca y se traga todo. Es un gran depredador, el más alto en la cadena trófica, pero es selectivo comiendo”, recuerda.

Juan pesca en kayak, que permite disfrutar aún más de la naturaleza: “Navegar por el río en los embalses es muy bonito. Coger un cebo, echarlo al agua y sentarte ahí en una silla tranquilamente... O te alejas en busca de peces. Ir a pescar es muy divertido”.

¿Cómo se pesca un siluro?

La pesca del siluro puede practicarse desde tierra, desde una embarcación o incluso mediante un “pato”, que es una especie de silla flotante con la que el pescador, equipado con aletas y neopreno, se adentra en el agua para pescar. También puede realizarse desde la orilla o desde una barca.

La técnica más habitual es el lance, igual que se hace con otros depredadores. Se utilizan cucharillas o señuelos artificiales de distintos tipos y colores. También puede pescarse a látigo o a mosca. Son varias las modalidades posibles.

Cuando un pescador clava un siluro con señuelos artificiales, normalmente lo hace con cañas potentes e hilos trenzados, no de nailon, que soportan gran tensión. Al morder el señuelo, el siluro lanza un primer arranque muy fuerte, una embestida seca, similar a la de un lucio, aunque este último golpea dos veces: una para atontar a la presa y otra para engullirla. El siluro, en cambio, muerde directamente con sus grandes fauces y engulle el señuelo.

El pescador necesita fuerza y técnica para resistir ese primer arreón. El pez da varios coletazos potentes y, una vez superados esos primeros ataques, deja de oponer resistencia. A partir de ahí, la sensación es como arrastrar un madero por el agua. Cuando finalmente se saca el ejemplar, llega el turno de las fotografías, que son parte del ritual antes de devolverlo al agua.

¿Está idealizada la pesca del siluro?

Hay voces dentro del sector que consideran que la pesca del siluro está demasiado idealizada y que se trata de un pez “de moda” al ser muy llamativa su captura. Esas opiniones explican que su pesca no es más interesante ni demuestra mayor destreza. Así, en determinados foros se reconoce que la pesca de siluros necesita cierta experiencia, pero no necesariamente ser el pescador más avezado.

Con todo, lo que sí es seguro es que la pesca que trasciende más allá de lo que es el acto en sí, es una forma también de entender la vida, de estar en contacto con la naturaleza.

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