“Es un proceso temporal”: CATL justifica la llegada de 2.000 trabajadores chinos para arrancar la gigafactoría de Zaragoza
El vicepresidente de la multinacional china, Meng Xiangfeng, en la cumbre climática COP30 de Brasil explica que el desembarco de personal propio es imprescindible para poner en marcha la fábrica de baterías de Figueruelas

El movimeinto de tierras en los suelos donde se levantará la gigafactoría de CATL en Figueruelas ya han comenzado. / JAIME GALINDO
La ofensiva industrial de CATL en Europa aterrizará en Aragón con una cifra que ha encendido titulares y ha llevado ríos de tinta: 2.00O trabajadores chinos que la compañía quiere desplazar a Zaragoza para acelerar la puesta en marcha de su gigafactoría de baterías junto a la fábrica automovilística de Stellantis en Figueruelas. Pero tras el ruido, emerge un mensaje que la multinacional está repitiendo con insistencia: se trata de un proceso “temporal” y centrado en la puesta en marcha de las líneas de producción, no de un modelo laboral permanente.
El vicepresidente de CATL, Meng Xiangfeng, lo explicó sin rodeos durante su reciente intervención en la cumbre climática COP30, en Belém (Brasil), donde volvió a justificar la necesidad de esos perfiles importados. “No es que no estemos dispuestos a contratar trabajadores locales; es que necesitamos técnicos experimentados para construir y perfeccionar las líneas de producción y poner en marcha los equipos”.
“Durante este proceso, capacitaremos a los trabajadores locales para que puedan hacerse cargo gradualmente de la operación”, añadió.
Un plan que Bruselas observa con lupa
La fórmula no es nueva para CATL. La planta alemana vivió una transición similar, y la de Hungría está replicando ahora el mismo modelo. Pero en Europa la sensibilidad ha cambiado. El comisario de Industria, Stéphane Séjourné, lanzó hace unos días un aviso directo tras citar a fabricantes que “ensamblan coches chinos en Europa con componentes chinos y personal chino”. Un dardo que en España apunta al proyecto de Chery en Barcelona y al de CATL en Figueruelas.
Las instituciones europeas incluso han llegado a estudiar que las empresas chinas deban transferir tecnología si quieren instalarse en el continente. Un debate que planea de forma cada vez más explícita sobre la estrategia “In Europe, for Europe” que CATL exhibió en el último Salón del Automóvil de Múnich, celebrada el pasado mes de septiembre, y que sitúa la fábrica aragonesa como pieza central de su expansión.
Meng insiste en que no existe otra vía si se quiere cumplir con el calendario —inicio de producción a finales de 2026— y asegurar que la factoría pueda operar con estándares internacionales desde el primer día. CATL recalca que los equipos chinos no sólo vienen de la matriz, sino también de empresas de la cadena de suministro, igualmente críticas para el calibrado inicial de equipos y el ajuste de los procesos.
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