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Zaragozeando

Una carta náutica sobre Zaragoza: "La guerra de los Sitios también tuvo una defensa naval"

Los miembros aragoneses de la Real Liga Naval Española se reúnen una vez al mes para evocar la historia marítima de una ciudad también vinculada a las grandes conquistas o la fabricación de grandes barcos

251112EPA RUBEN RUIZ (226924608)

251112EPA RUBEN RUIZ (226924608) / Rubén Ruiz

David Chic

David Chic

Zaragoza

El mar no está tan lejos de Zaragoza. Una vez al mes los miembros de la delegación aragonesa de la Real Liga Naval Española se juntan en diferentes emplazamientos de la ciudad para oler el salitre, revisar cartas naúticas, hablar de aventuras en el estrecho de Drake, de la conquista de Neopatria o de la marina mercante. Junto con otras entidades vinculadas al agua, como la delegación de la Real Asamblea Española de Capitanes de Yate, la federación de buceo, o el club náutico de La Sotonera, entre otras, forman una suerte de marina española que trata de mantener a flote el pasado acuático de la ciudad. Esta semana han hablado de la navegación por el Caribe.

El delegado en Zaragoza es Luis Carlos del Val. Entusiasta de la historia, recuerda como las señales marinas con banderas fueron trascendentales durante la guerra de los Sitios. «Los códigos del mar avisaban desde las torres sobre las llegadas de los ataques de la infantería francesa», explica, puesto que en el antiguo convento del Carmen había destacadas tropas de infantería de Marina.

Y no solo eso. El Ebro, gracias a la navegación fluvial, se convirtió en una línea de defensa gracias a lo vecinos del Arrabal «bregados en el manejo de embarcaciones a remo» que durante la noche hostigaban al enemigo cargando cañones que recorrían el trazado entre Utebo y las Tenerías.

Del Val también narra que en la capital aragonesa se decidieron muchas de las navegaciones que tomaron el Mediterráneo de Turquía a Libia. Y recuerda que la llamada «empresa americana» fue financiada por familias aragonesas. O también cuentan que el palacio de la Aljafería jugó un papel determinante en la organización de la primera vuelta al mundo al indicar que Carlos V decidió la expedición durante una estancia de ocho meses en Aragón.

También volcado en la difusión naval se encuentra el delegado en Aragón de la Real Asamblea de Capitanes de Yate, Carlos Delgado. «Zaragoza, como polo industrial, tiene muchas empresas dedicadas a fabricar piezas para naves de guerra o para la marina mercante, de aquí salen desde los cabrestantes de los barcos hasta piezas de electrónica para los sensores de navegación», indica.

La asistencia a las conferencias es abundante y variada, como son variados los socios de estas asociaciones que siempre miran al mar. Unos navegan en el Mediterráneo, otros simplemente investigan el pasado. Un espacio de referencia es el museo de tapices de La Seo, con algunos de los mejores lienzos sobre expediciones, desembarcos y batalles que se pueden encontrar en Europa.

También es una referencia histórica el puerto fluvial, de cuando en la época romana las embarcaciones construidas en Zaragoza llegaban hasta el entonces golfo de Tortosa.

La Liga Naval, una organización de carácter civil que este año celebra su 120 aniversario, nació tras el llamado desastre de Cuba tratando de devolver la mirada a un dominio marítimo ya desaparecido. «El interés por la navegación tiene muchos frentes y buscamos llegar a todo el mundo», explica Del Val. «Nos da igual que sea en agua dulce o en agua salada, lo importante es la historia y la riqueza de este campo», aseguran.

Por ejemplo, en la ciudad la afición por los deportes acuáticos siempre ha estado presente. Y según el delegado de la Liga Naval, que cuenta con una treintena de socios, aún podría ser mayor si se fomentara el uso de cauces y embalses como sucede en otros países del mundo. «En el pantano de La Sotonera han llegado a navegar veleros de hasta diez metros, pero ahora eso ha desaparecido», explican. También recuerdan que hasta hace no muchos años bajo el puente de Piedra se celebraban carreras de motos de agua. «Algunos de los grandes marinos han sido de Zaragoza y eso todavía se vive con intensidad», aseguran.

Para las próximas conferencias de la agrupación se centrarán en las mujeres que han emprendido retos en aguas abiertas. Y así seguirán, hablando de cartografía, de legislación naval, de maquetas o de submarinos. Está claro que el mar no está demasiado lejos de Zaragoza.

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