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Uno de cada cuatro cerdos de España se cría en Aragón

Con casi ocho millones de cerdos de engorde la producción porcina garantiza el asentamiento de más de 27.000 familias en la comunidad

Una granja de cerdos en una imagen de archivo.

Una granja de cerdos en una imagen de archivo. / Europa Press

David Chic

David Chic

Zaragoza

La potencia del sector porcino en Aragón está fuera de dudas. Y las cifras son claras: según los datos actualizados que maneja el sindicato Asaja el 25% de los cerdos que crecen en España se crían en granjas aragonesas y más de 27.000 familias de la comunidad obtienen ingresos derivados de su producción. Un momento de expansión que obliga al sector a extremar las medidas de bioseguridad y a mantener la innovación para mantener la competitividad frente a otras regiones del mundo.

El noroeste de España es clave dentro de un país que produce el 24% del porcino europeo, superando a Alemania, antiguo líder europeo. «Un 32% de la producción final agraria en Aragón procede del porcino, y se exporta el 59% de lo producido fundamentalmente a la Unión Europea, que da más garantías de estabilidad», indica el vicepresidente de Asaja Huesca y responsable de la sectorial de porcino del sindicato, José María Orús.

Según datos de la entidad, uno de cada cuatro de los tocinos que se crían en España son aragoneses. «El número de plazas de cerdas es de 495.000, con casi 4.500 núcleos de producción repartidos por todo Aragón, sobre todo en poblaciones de menos de 5.000 habitantes». Para Orús, esa apuesta por el territorio garantiza la vertebración de las grandes comarcas agrarias durante todo el año, pues proporciona actividad durante todo el año. «Alrededor de este ecosistema productivo se garantiza la presencia de tiendas, talleres y todo tipo de servicios», manifiesta.

En total, en las granjas de engorde aragonesas se encuentran casi ocho millones de animales con un ligero repunte respecto a las cifras de los últimos cinco años

En este momento el sector mantiene un crecimiento constante a falta de que se noten los efectos de la derogación de los artículos 8 y 50 (y la modificación de los puntos 19 y 25) de la ley de economía familiar que ha permitido dar mayor margen al número de cabezas en cada instalación y a que se pueda reducir la distancia entre las propias construcciones.

Gestión de nitratos

La medida fue criticada por formaciones como IU o Podemos, así como por los colectivos ecologistas. «Todavía no se refleja en las cifras, pero abre nuevas oportunidades para los agricultores más jóvenes», explica el presidente de la Asociación de Productores de Porcino del Alto Aragón (Asopeco), José Luis Lavilla.

La entidad indica que este cambio llega en un momento delicado para la continuidad del sector por la dificultad de acceso a las infraestructuras de los nuevos agricultores. Eso hace que el futuro «pueda ser complicado» debido a la entrada de otras zonas económicas que también ofrecen una producción «muy competitiva» como está pasando es los países de Sudamérica, especialmente en el caso de México, que comienza a destacar en la producción.

La gestión de los residuos que provocan estas granjas está en el punto de mira de los colectivos y formaciones críticas con la alta dependencia del porcino intensivo de la ganadería aragonesa. Por eso lamentan que las altas concentraciones de nitrógeno y metano derivadas de esta actividad son responsables de la contaminación de acuíferos, de las emisiones de gases de efecto invernadero y de la degradación del suelo. También reclaman una vuelta al modelo social y familiar frente a las grandes integradoras, garantizando la sostenibilidad económica y ambiental de los pueblos.

En el histórico de datos la evolución aragonesa ha sido espectacular. Desde comienzos del siglo XXI existen un 61% más de explotaciones ganaderas, fundamentalmente cebaderos, esto es: granjas que se dedican al engorde de los animales antes de mandarlos al matadero. En total, según los últimos datos de 2025 se contabilizan 3.400.

En este momento el sector está especializado en este tipo de producción y se ha dejado relativamente de lado otra de las ramas de la ganadería porcina. «El número de instalaciones de cerdas reproductoras ha bajado casi un 200%», concreta Orús. Así, el origen de los lechones que se crían en Aragón es cada vez más variado, aumentando la movilidad de los animales. Holanda es el territorio que ha tomado la cabeza en la especialización por la multiplicación de tocinos.

Según los datos que maneja la consejería de Agricultura del Gobierno de Aragón la mayoría de las granjas de engorde del sector (1.835) se encuentran en la provincia de Huesca frente a las 951 de Zaragoza y las 672 de Teruel. La producción de lechones tiene una distribución más homogénea, con 188 explotaciones en Zaragoza, 132 en Huesca y 61 en la provincia de Teruel. En total se calcula que existen 504.000 cerdas madre en la comunidad, a pesar del descenso acumulado.

Ante estos datos, el representante del sector en Uaga, David Urieta, también considera que el estado de las cabañas porcinas aragonesas se mantiene con fortaleza. En su caso, indica que las familias están obteniendo buenas rentabilidades gracias al descenso en los precios de las materias primas y destaca que existe una estabilidad en las rentas que favorece el desarrollo rural.

Según indican desde la asociación de productores, Aragón se mantiene fuerte en la exportación gracias a la «confianza sanitaria» y a la trazabilidad de sus productos. La principal clientela está en la Unión Europea, especialmente en el Reino Unido y Francia.

En los últimos años, con la llegada de los aranceles impuestos por EEUU la salida de barcos con carne de cerdo al otro lado del océano se ha complicado de forma significativa. De este modo lamentan que estas decisiones comerciales «se han convertido en una carga que recae injustamente sobre quienes producen nuestros alimentos».

Por otro lado, el sector tiene una gran preocupación asociada a la expansión de la peste porcina. El riesgo al contagio afecta a todos las fases de la especialización del sector porcino en la comunidad.

Tal y como está planteada la producción animal, el lechón nace en una granja y se engorda en otra, en otro emplazamiento, por temas de sanidad y por facilitar un mayor recorrido productivo a las granjas. Cuando el animal supera los 120 kilos es cuando se envía al matadero para realizar un despiece del mismo y garantizar su comercialización.

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