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Perros y más caza de jabalíes: las 4.332 granjas de cerdos aragonesas contienen la respiración ante la peste porcina

Los ganaderos observan con preocupación el avance de la epidemia que ya ha entrado en granjas italianas y que puede extenderse por la plaga de jabalíes

Un perro vigilante en una granja de porcino aragonesa.

Un perro vigilante en una granja de porcino aragonesa. / Asopeco

David Chic

David Chic

Zaragoza

Aragón es el mayor productor de porcino nacional con 16,7 millones de cabezas y el segundo mayor exportador nacional con un 26,7% de la producción total de toda España. Un sector agroalimentario de primer orden que está viendo con preocupación como el resto de ramas ganaderas tienen que afrontar medidas especiales por la llegada de epidemias y enfermedades contagiosas, como sucede con la producción aviar y la bovina. El mayor miedo está en la peste porcina, que afecta ya a granjas en el norte de Italia y en Alemania y que se transmite con rapidez debido a la plaga de jabalíes.

El Gobierno de Aragón evidencia que en los últimos meses se ha «intensificado» el plan de control de bioseguridad del ganado porcino, con un aumento de las inspecciones, para tratar de garantizar que no entre el virus dentro de las instalaciones.

El responsable del sector porcino en Uaga en Aragón, David Urrieta, habla de «incertidumbre», pero confía en la labor individual de los ganadero para evitar que el virus entre en alguna de las 4.332 granjas porcinas. La peste porcina africana es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta exclusivamente a cerdos domésticos y jabalíes. A diferencia de lo que ocurre con estos animales, el virus no representa ningún peligro para los seres humanos.

Para los cerdos, la peste es casi siempre mortal y la muerte suele ocurrir en cuestión de pocos días. Los primeros síntomas que se observan en los animales infectados son fiebre y un comportamiento de apatía. Actualmente, no existe ninguna vacuna para prevenirla ni un tratamiento eficaz para curarla.

Desde la consejería de Agricultura se ha reforzado en los últimos meses el personal de Sarga para que las inspecciones «sean homogéneas y proteger la cabaña».

En este contexto, con el riesgo evidente que supondría la entrada de la peste en los negocios, se reclaman «medidas más tradicionales» para blindar las granjas. Así, el presidente de la Asociación de Productores de Porcino del Alto Aragón (Asopeco), José Luis Lavilla, indica que están disponibles «soluciones vintage» que durante mucho tiempo han demostrado su efectividad.

Por este motivo hablan de volver a introducir perros en los recintos de las granjas, sobre todo de razas acostumbradas al pastoreo, pues con ellas se garantiza que no se acercan a la instalación protegida ni aves rapaces, ni conejos, ni zorros u otro tipo de animal que pueda estar infectado de peste porcina. «El animal tendrá que tener un control veterinario y estar registrado, pero siempre han demostrado su eficacia», indica.

El otro factor de preocupación para los ganaderos está en el gran número de jabalíes que proliferan por los montes. Por esta razón también piden que se incida en la promoción de la caza de estos animales. Por el momento, la superpoblación ya causa problemas directos por el aumento de accidentes de tráfico, entre otras cuestiones.

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