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El bosque más otoñal de Aragón nace en una desconocida zona de Teruel: un espectáculo de colores bajo las copas de los árboles

Se trata de una zona con protagonismo para los árboles moldeados con una forma caprichosa que los convierte en esculturas naturales

Chopos cabeceros de Aguilar del Alfambra

Chopos cabeceros de Aguilar del Alfambra / TURISMO COMARCA DE TERUEL

El buen tiempo que está haciendo en todo Aragón durante las últimas semanas invita a los más curiosos a conocer los rincones más otoñales de la comunidad. Los bosques de Zaragoza, Huesca y Teruel viven durante todo el mes de noviembre una colorida transformación mientras las setas nacen de la nada. Las copas de los árboles pasan del característico verde veraniego, al naranja y amarillo hasta que las temperaturas son realmente invernales y acaban por caer al suelo.

El Pirineo suele ser el lugar más visitado de Aragón durante el otoño junto al Moncayo en Zaragoza por el colorido de sus frondosos bosques, pero hay muchos puntos de la comunidad que bien merecen una visita durante estos meses del año. Una de las rutas más desconocidas por los amantes de la naturaleza parte de un pequeño pueblo de Teruel donde los árboles son protagonistas a la orilla de un río.

El Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra se conoce por tener un paisaje muy característico, que se ha asentado a lo largo de varios siglos gracias una actividad ganadera y agrícola de gran singularidad y enorme potencial. El territorio de este precioso paraje anaranjado durante las últimas semanas de noviembre abarca todos los municipios del curso alto del río Alfambra: Ababuj, Allepuz, Aguilar de Alfambra, Camarillas, Cedrillas, Galve, Gúdar, Jorcas, El Pobo y Monteagudo del Castillo.

Los árboles tan curiosos de esta zona de Teruel

Los árboles tan curiosos de esta zona de Teruel / TURISMO DE ARAGÓN

¿Por qué cabeceros?

El principal atractivo de la ruta son sin duda los chopos cabeceros, una variedad del álamo negro que se poda de forma periódica cada 15 años para que sus ramas puedan tener diversos usos como la construcción, leña o forraje lo que las permite rebrotar con mayor vigor. Este tipo de poda, conocida como escamonda, provoca un ensanchamiento de la parte superior del tronco que le da la típica forma de un cabecero. Por lo tanto, los árboles se moldean con una forma caprichosa que los convierte en esculturas naturales.

Parque Cultural del Chopo Cabecero en otoño

Parque Cultural del Chopo Cabecero en otoño / TURISMO DE ARAGÓN

Además, el valor cultural de las choperas de álamo negro trasmocho del territorio del Alto Alfambra se complementa con los valores ambientales que reúnen los ecosistemas en los que se ubican y en los sistemas fluviales de los que dependen.

El paisaje más habitual de la zona es el de miles de viejos chopos cabeceros acompañando al Alfambra mientras forman una dehesa fluvial. Del Parque del Chopo Cabecero destaca su apertura a la val alta después de su nacimiento en Gúdar, hasta su salida de los Alcamines a la val baja –o depresión del Alfambra y que termina en la Hoya de Teruel- en Villalba Alta y en sus afluentes.

En este territorio pueden distinguirse a su vez tres tipos de relieve diferenciado: el llano y abierto –como entre la val entre Allepuz y el Estrecho de Aguilar-, el abrupto caracterizado por la Hoz y los Ríos Altos y Bajos, y el montañoso propio de las sierras de Gúdar y de El Pobo.

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