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EL ANÁLISIS POLÍTICO DE LAURA CARNICERO

Nuevos aires en Aragón: la calle se reactiva en el 'ring' de la política

Sería mucho decir que las mareas de los servicios públicos han vuelto, pero las protestas por la sanidad y la educación pública se han reactivado en otra semana marcada por la confrontación

Manifestación por la sanidad pública en Zaragoza.

Manifestación por la sanidad pública en Zaragoza. / JAIME GALINDO

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Sería mucho decir que han vuelto a Aragón las mareas ciudadanas en defensa de los servicios públicos que nacieron al calor de los recortes tras el crac de 2008 y llenaron las calles reivindicando derechos. Pero no es poco decir que la calle se ha reactivado. Como muestra, dos protestas. Hace justo una semana, entre mil y dos mil personas recorrieron las calles de Zaragoza, Huesca y Fuenferrada (Teruel) en defensa de una sanidad pública "amenazada" por las privatizaciones. El miércoles tuvo lugar una modesta concentración de profesores para rechazar la concertación de la Educación Infantil y el Bachillerato que planea el Gobierno de Aragón liderado por Jorge Azcón, y que prevé implementar ya a partir del próximo curso académico.

En un contexto de bonanza económica e inestabilidad política –en el Gobierno central y en el autonómico–los dos modelos de sociedad empiezan a confrontarse en el ring de la política, cada vez con más tensión, en esa calma tensa que ofrece la sospecha de un adelanto electoral.

Con el ecuador de la legislatura superado en Aragón, las plataformas sociales en defensa de lo público se están reactivando. También las luchas vecinales en el Ayuntamiento de Zaragoza, donde la alcaldesa, Natalia Chueca, ha vivido ya numerosas protestas en contra del cierre de las Zonas Jóvenes o por la gestión de los cambios en las líneas del autobús urbano, entre otras.

En un contexto de crecimiento económico, en el que se presentarán (si finalmente se presentan) por enésimo año consecutivo los presupuestos más altos de la historia sin que se perciban grandes avances a nivel social, la ciudadanía está empezando a despertar tras un periodo de letargo. Hay más dinero que nunca en la Sanidad aragonesa, pero las mismas esperas en Atención Primaria. Las listas de espera se reducen –gracias a los acuerdos de concertación de operaciones con la privada– pero siguen siendo insoportables.

Los profesores aragoneses han mejorado sus salarios, pero siguen faltando infraestructuras educativas por doquier y sigue faltando personal en numerosos centros públicos que no pueden desarrollar su actividad con normalidad.

Por no hablar del drama del acceso a la vivienda al que ni un Gobierno ni el otro están pudiendo poner coto. Y no cesan las críticas de la izquierda –y de Vox– al consejero de Vivienda, Octavio López, por destinar suelos públicos a "hacer negocio" con promotores privados con la excusa de impulsar la construcción de viviendas, aunque los precios resultantes sigan sin ser para todos los bolsillos. Porque pagar hasta 800 euros por el alquiler no es un precio "asequible".

La lupa en Andalucía

La crisis de los cribados del cáncer en Andalucía ha caído como una bomba en la imagen de la sanidad pública de todas las comunidades. Los dramáticos fallos en la Sanidad de Juanma Moreno Bonilla han instalado la duda de cómo funcionan estos servicios en el resto de comunidades autónomas.

Y las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se han encargado de ahondar en la herida. Este miércoles, en el Congreso de los Diputados, señaló a todas las comunidades autónomas, casi sin excepción, sembrando dudas sobre la gestión de los recursos públicos por parte de los gobiernos liderados por el PP. Se preguntaba Sánchez qué está pasando con las transferencias de fondos del Estado a las comunidades autónomas, las mayores de la historia, para que ocurran problemas como el del cribado del cáncer de mama, y otros, en los que estuvo menos atinado en cuanto a las cifras.

Cuando miró hacia Aragón, Sánchez acusó al Gobierno de Jorge Azcón de «cerrar 680 camas hospitalarias». Pero no atinó en su mirada aragonesa. El dato que dio que no se corresponde con la realidad. Lo desmintieron desde el Departamento de Sanidad del Ejecutivo aragonés, donde matizaron que esos cierres solo se producen «en verano», igual que ocurría en gobiernos anteriores.

Y este diario pudo confirmar que, a día de hoy, apenas hay unas 40 camas cerradas por motivos estructurales o de reformas. Tampoco es cierto que el Gobierno de Aragón haya aumentado el contrato de concertación con la privada: 30 millones para cuatro años aprobó el Consejo de Gobierno este miércoles, los mismos que aprobó Javier Lambán. Pero cierto es que la portavoz, Mar Vaquero, reconoció que se aumentará "tanto como sea necesario" para reducir las listas de espera. No tardará.

Donde se avanza en privatización en Aragón a pasos agigantados es en la educación, con el pago de los pluses a los directivos de los centros concertados (5 millones), la concertación de Infantil (13 millones) y 2º de Bachillerato (7 millones más). Nada menos que 25 millones de euros de las arcas públicas que se transfieren a los centros privados en Aragón, casi sin hacer ruido, como por goteo.

En este contexto la calle va despertando, entre algunas certezas y otros infundios interesados. Quién sabe cuánto más se activará, y hasta cuándo. Los tambores del adelanto electoral siguen sonando... Y nada es casualidad.

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