Un zaragozano en la Marcha Verde: "Volvimos con una gran decepción porque no habíamos defendido a nuestra gente"
El teniente Esteban vivió con 22 años la histórica Marcha Verde de la que se han cumplido 50 años este mes de noviembre. En el Sáhara fue testigo de la entrega de la provincia española con "un problema de conciencia" por la situación en la que quedaron sus compañeros los nativos ante el enemigo de Marruecos.

El teniente Enrique Esteban Pendás, en el Sáhara, su primer destino tras salir de la Academia General Militar de Zaragoza en 1975. / SERVICIO ESPECIAL
El teniente Esteban tenía 22 años cuando abandonó la Academia General Militar (AGM) de Zaragoza en el mes de marzo de 1975. En realidad debería haberlo hecho en julio, pero su salida y la de sus compañeros de la XXX Promoción del Ejército de Tierra se adelantó tres meses por la coyuntura social de aquel entonces. Desde tierras aragonesas voló este zaragozano –ahora abogado y antes GEO– hasta el Sáhara para alistarse en las filas del que se convertía en su primer destino como teniente: la I Mía del Grupo I de Tropas Nómadas. Allá por junio no podía imaginar la cantidad de experiencias que iba a vivir como nómada, aquellas patrullas con sus camaradas los nativos... y aquella histórica Marcha Verde con la retirada de las tropas nacionales de la provincia africana cuando solo seis años antes, en el mes de junio de 1969, el mismo Esteban ya había vivido la entrega de Ifni... De aquella histórica Marcha Verde se han cumplido 50 años este mismo mes de noviembre y sobre esos seis meses en territorio saharaui conversa Enrique Esteban Pendás con este diario.
Por eso ubica el inicio de su aventura en Aaiún, su primera toma de contacto con el Sáhara, esa tierra abrasadora con mercurios por encima de los 50ºC a la que se tuvo que "aclimatar". Desde Aaiún se movieron a Smara y desde Smara llegaron a Mahbes, siempre desplegados en el norte del Sáhara. Allí comenzaba su cometido en la I Mia del Grupo I de Tropas Nómadas. De siete vehículos, siete Land Rover 109, constaban las patrullas, cada una de ellas conformadas por una mitad de "europeos" y la otra mitad de "nativos". "Todos éramos españoles", aclara Esteban Pendás. Durante 20 y 25 días se movían por su radio de acción. "Aparte de controlar el territorio, controlábamos las caravanas para tener información del terreno. Los ojos del mando éramos nosotros", sostiene. También prestaban atención sanitaria a los enfermos, aunque era el teniente quien se encargaba de "hacer de médico de primeros auxilios".
"Una vida primaria"
Estas salidas al vasto territorio saharaui fueron un ejemplo de compañerismo que le hicieron "vivir en la plenitud" de su ideal profesional, ese que solo unos meses atrás había soñado mientras se formaba en la Academia General Militar de Zaragoza. "Mi ilusión era vivir la vida militar al 100% y vivir eso era vivir en el Sáhara. Era la aventura de mi vida», se enorgullece Esteban Pendás. Fue "una vida natural", "una vida primaria" que le costó abandonar cuando arribó a esa "civilización con cosas estúpidas". Por eso no tiene malos recuerdos de las vicisitudes que les planteaba ese árido terreno. Y por la noche, cuando el enemigo pensaba que marchaban a dormir, se movían entre uno y dos kilómetros para estar a salvo. "La capacidad de sufrimiento, ese espíritu... era impresionante. Con esa gente me hubiera ido al fin del mundo", se enorgullece.

Una de las bases españolas en el Sáhara, en 1975. / SERVICIO ESPECIAL
Fue el día a día de la patrulla hasta que en el mes de octubre se replegaron las bases de Mahbes, Echehiria y Hausa, "que eran las bases principales" del Sáhara. Y de inmediato se dio la orden de licenciar a todos los nativos, ese momento que, medio siglo después, todavía le duele a Esteban Pendás. "Tuve un problema de conciencia porque ellos eran mi gente, me pedían que les dejara sus armas pero yo no podía... De allí ya nos mandaron a la Marcha Verde, sin los nativos, que la inmensa mayoría se fueron al Frente Polisario porque no tenían otra salida, el enemigo natural de los saharauis era Marruecos", narra. Y de aquel 6 de noviembre de 1975, de aquella Marcha Verde recuerda su cometido: "Estábamos desplegados en lo alto de las dunas y nuestra misión es que no se pudiera desbordar la penetración".
Regreso a la Península
Desde entonces las tropas se fueron replegando hasta Fos-Bucra, donde recibieron "fuego" del Frente Polisario. "No eran conscientes de que éramos nosotros y de que no éramos los marroquís. Nos tiraron mucho por la noche, pero con mucha suerte se aguantó porque las granadas cayeron en sitios donde no había gente", cuenta Esteban Pendás. Luego hicieron una marcha de 800 kilómetros hasta Villa Cisneros, desde allí embarcaron a Las Palmas y en el desembarco recibieron al nuevo año con las últimas campanadas.
En ese mismo viaje se disolvió la unidad que tanto les había unido esos seis meses. Pero quedó una sensación que muchos comparten en la Asociación de Antiguos Nómadas. "Volvimos con una gran decepción porque no habíamos defendido a nuestra gente, a los soldados nativos, que hicieron todo lo que España les había pedido... y se les abandonó", se resigna. Lo piensa desde hace 50 años.
- Este es el pequeño y 'montañoso' barrio de Zaragoza del que nadie quiere marcharse
- Fagor y su socio chino ya buscan trabajadores para la fábrica de chasis de Leapmotor en Borja
- El Gobierno de Aragón resucita la Ciudad Inteligente del Deporte de Zaragoza prometida por Natalia Chueca
- ¿Adiós a los bares de toda la vida? Los motivos que propiciaron el cambio del modelo de negocio en la hostelería
- Una de las pistas de esquí más difíciles de España está en Aragón: una leyenda para los esquiadores con sus 40 grados de inclinación
- El PSOE Aragón intenta cambiarle el paso a Azcón y le 'tiende la mano' ahora para aprobar los presupuestos
- La ‘gran Zaragoza’ supera la frontera simbólica de los 800.000 habitantes
- Boreal' se inaugura en medio de la polémica en el Parque Grande: 'Es la misma fórmula que aplicamos el Día del Libro