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Víctor Mur, el joven piloto que tiene su propio circuito en un pueblo de Teruel: “Me dedico a enseñar a derrapar”

Creador del método drift, Mur da clases de conducción extrema y ofrece consejos en redes sociales, donde cuenta con una auténtica legión de seguidores

Víctor Mur, en el circuito que dirige junto a su padre en Samper de Calanda donde imparte clases de drift.

Víctor Mur, en el circuito que dirige junto a su padre en Samper de Calanda donde imparte clases de drift. / SERVICIO ESPECIAL

Laura Rabanaque

Laura Rabanaque

Zaragoza

La historia de Víctor Mur está estrechamente ligada al mundo del motor. Desde muy pequeño comenzó a competir en karting y, a sus 24 años, posee su propio circuito en la localidad turolense de Samper de Calanda, donde enseña a conducir el coche al límite y a disfrutar del volante. Sus consejos también los comparte con sus más de 182.000 seguidores en redes sociales a través de vídeos prácticos y espectaculares donde muestra trucos y maniobras.

Nacido en Premià de Dalt (Barcelona), Mur se trasladó de niño a Samper de Calanda, el pueblo de su abuelo. Su padre y su tío tenían una empresa de electricidad y decidieron regresar a la localidad de la Comarca del Bajo Martín con una idea clara: construir un circuito de carreras.

La aventura comenzó en 2007 con la búsqueda de los terrenos y, en 2011, el circuito abrió sus puertas. Con el tiempo, la idea evolucionó adaptándose a los gustos de los clientes. Actualmente, Víctor y su padre están al frente del negocio, donde el joven piloto imparte clases a todo aquel que quiera aprender a derrapar, conocer los límites de su coche o mejorar su capacidad de reacción ante imprevistos en la carretera.

Un sueño hecho realidad

“Me dedico a enseñar a derrapar, ese aspecto de la conducción más radical”, resume Mur, a quien le gusta que la gente disfrute de los coches y los entienda: “Mi objetivo es crear una cultura del motor, que muchas veces se ve como algo macarra, pero en realidad es disciplina y educación”.

Con una formación multidisciplinar y autodidacta, el joven se define a sí mismo como “empresario” y creador del método drift. Su evolución en el mundo del motor —primero en el sport kart y más tarde en el rally— lo ha convertido en un piloto muy versátil. “Si uno se considera piloto, tiene que saber defenderse en todas las disciplinas”, indica.

El método drift, técnica y filosofía

Cuando el drift, el arte del derrape, empezó a ponerse de moda, Mur no solo lo practicó, sino que desarrolló su propia técnica. “Es una forma de entender el coche, de conocer sus límites, de sentirlo, de surfear sobre el asfalto... Eso es el drift”, explica. “Cuando entiendes lo que haces, ganas confianza y seguridad, también en carretera”.

Su método se enseña paso a paso en su escuela, única en España. Víctor Mur cuenta con sus propios vehículos adaptados para drift, aunque también hay alumnos que acuden con el suyo. La formación es totalmente personalizada, ya que se buscan resultados. “El método debe adaptarse a la persona. Hay una parte irracional en la conducción: cuando el coche se va, la mayoría se bloquea. Yo estoy ahí para desbloquear esos gatillos mentales”, afirma.

El perfil de alumnos que acuden al circuito es muy variado, desde personas que acaban de comprarse un coche potente y quieren aprender a dominarlo, a quienes buscan vivir una experiencia diferente al volante.

A todos los alumnos se les ofrece un paquete formativo que combina una parte teórica y otra práctica en el circuito de Samper, donde también se trabajan aspectos esenciales como la seguridad al volante. Según Mur, “el 80% de los conductores se bloquea ante un imprevisto”. Por eso, insiste en la importancia de “saber reaccionar, conducir con seguridad y actuar correctamente ante situaciones como una pérdida de adherencia”.

Un parque de atracciones del motor

El circuito familiar ocupa 22 hectáreas y dispone de tres pistas: una de karts de alquiler, otra de asfalto de 1.600 metros y una de tierra. “Mi intención es crear un parque de atracciones para los amantes del motor”, afirma Mur, convencido de que esto es solo el comienzo: “Yo diría que estamos al 20%”, asegura.

De lo que no hay duda es que este pueblo de Teruel empieza a sonar con fuerza en el mundo automovilístico: “Estamos poniendo a Samper en el mapa”, concluye con optimismo.

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