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El ‘ladrillo’ vuelve a coger músculo: el empleo alcanza su mayor nivel en 14 años

La construcción alcanza en Aragón su mayor cifra de ocupación desde 2011, con algo más de 41.000 profesionales, pero crece casi solo a base de trabajadores asalariados

Varios trabajadores en las obras de reforma finalizadas este verano en la avenida de Cataluña de Zaragoza.

Varios trabajadores en las obras de reforma finalizadas este verano en la avenida de Cataluña de Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

La construcción vive en Aragón el mayor nivel de empleo en 14 años. Los datos de octubre de 2025 sitúan al sector en 41.260 trabajadores, su cifra más alta desde noviembre de 2011 (42.319), en plena resaca del pinchazo inmobiliario que se produjo tres años atrás, según la estadística de afiliación media a la Seguridad Social. Aquella crisis abrió un enorme boquete en el empleo, que tocó fondo en 2015, cuando el número de efectivos en activo bajo incluso de los 30.000 (29.423).

La fotografía hoy es bien distinta. El negocio del ladrillo vive un nuevo ciclo de dinamismo y recuperación, pero las cifras también revelan una transformación silenciosa. Casi todo este crecimiento procede del empleo asalariado, mientras que el trabajo autónomo apenas se mueve e incluso retrocede en perspectiva histórica.

Aragón sumó en octubre 353 trabajadores más que el mes anterior y 2.024 más que hace un año, pero prácticamente todo ese avance lo explican los asalariados, que aumentaron en 2.006 afiliados. Los autónomos, en cambio, sólo crecieron en 18. Esta proporción se repite cuando se compara con plazos más largos.

Casi 10.000 ocupados más en la última década

En la última década, el sector ha ganado 9.291 trabajadores, pero el incremento corresponde de forma casi íntegra a perfiles por cuenta ajena. Hoy hay 10.327 asalariados más que en 2015, mientras que los autónomos son 1.036 menos. A pesar del apogeo, el sector sigue lejos del nivel de empleo que tuvo en el boom previo a 2008, cuando superó los 60.000 efectivos.

La evolución muestra hasta qué punto está cambiando la estructura del sector. La construcción aragonesa ya no descansa sobre miles de profesionales independientes que se movían entre obras pequeñas, reformas y subcontratas. La última década ha consolidado un modelo en el que las empresas asumen un peso creciente y absorben la mayoría del nuevo empleo que se genera.

Los grandes proyectos industriales y tecnológicos, cada vez más complejos y tecnificados, requieren trabajadores formados, certificaciones específicas y estructuras empresariales capaces de responder con solvencia a exigencias de calidad, seguridad y continuidad.

Falsos autónomos

También influye un contexto regulatorio más estricto. El refuerzo de la Inspección de Trabajo en la lucha contra los falsos autónomos ha reducido prácticas que durante años estuvieron muy extendidas. Muchos profesionales han optado por incorporarse a plantillas empresariales, donde encuentran estabilidad, formación y una relación laboral más clara. Ese tránsito ha reforzado el peso de los asalariados y ha estrechado el espacio del autónomo.

A pesar de este crecimiento sostenido, las cifras actuales siguen siendo insuficientes para un sector que encara un ciclo de demanda sin precedentes. Aragón alcance su mayor número de trabajadores de los últimos 14 años, pero el sector sigue sin estar preparado para lo que viene. Los centros de datos, la gigafactoría y el despliegue de plantas industriales exigirán mucha más mano de obra de la que hoy existe.

El empleo crece, pero que no lo hace al ritmo que exige el volumen de obras que se aproxima, que se mide en decenas de miles de empleos. El reto pasa ahora en atraer talento, formar nuevos perfiles y reconstruir un ecosistema capaz de ampliar su capacidad productiva sin perder calidad.

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