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Alfonso Sesé, al volante del gigante logístico aragonés: "Mi única estrategia ha sido siempre tener trabajo, cobrar y pagar"

El empresario turolense desgrana, en el Desayuno CEDE celebrado en Zaragoza, su visión sobre el potencial de Aragón, el crecimiento internacional de la compañía que lidera y la manera que tiene de entender la competitividad

Alfonso Sesé, presidente de la empresa Sesé, en el Desayuno CEDE: celebrado este miércoles en Zaragoza.

Alfonso Sesé, presidente de la empresa Sesé, en el Desayuno CEDE: celebrado este miércoles en Zaragoza. / Fundación CEDE

Zaragoza

Alfonso Sesé (Urrea de Gaén, Teruel, 1965), presidente del gigante logístico Sesé, convirtió este miércoles un salón del hotel Palafox de Zaragoza en un ejercicio de franqueza poco habitual en foros empresariales. Invitado por la Fundación Cede (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos) y entrevistado por el presidente de ADEA, Fernando Rodrigo, el empresario turolense desgranó su visión sobre el potencial de Aragón, el crecimiento internacional de su compañía y su manera de entender la competitividad. Una filosofía que resumió con una frase que arrancó sonrisas en el auditorio: “Mi única estrategia siempre ha sido tener trabajo seguro, cobrar y pagar”.

La conversación se abrió con el éxito de Aragón en la logística. Rodrigo recordó cómo ha pasado de la periferia al centro del mapa en el sur de Europa gracias a dos décadas de políticas estables e inversiones en plataformas, intermodalidad y conectividad. Esta apuesta territorial ha llevado al sector a representar ya el 5,8% del PIB aragonés y más de 34.000 empleos.

Abrir el Pirineo y el reto de convencer a Francia

Lejos de apuntarse cualquier mérito, Sesé lo atribuyó a la “ubicación privilegiada”, a la “riqueza natural” y, sobre todo, a quienes han sabido convertir esas condiciones en oportunidades. “Lo determinante siempre son las personas”, insistió. Una estabilidad social y empresarial que, a su juicio, permite que Aragón “crezca siempre un poco por debajo del radar, pero con mucha fuerza”.

Sobre el futuro, el presidente del Grupo Sesé situó la Travesía Central del Pirineo y el corredor Cantábrico-Mediterráneo como proyectos “de país”, no solo aragoneses. Defendió que el paso ferroviario por el Pirineo aragonés aportaría competitividad real tanto a España como a Europa. “La competitividad es el germen de la economía. Francia también debe creérselo”, afirmó.

No parece inquietarle la llegada de operadores internacionales, cada vez más presentes en Aragón. Al contrario. “La competencia es salud empresarial. Cuando empiezas la temes por ignorancia, pero después entiendes que forma parte del proceso. Si un competidor es mejor que tú… ¿y qué? La siguiente vuelta será distinta”, respondió.

La historia de Sesé: expansión global sin artificios

Con más de 14.700 empleados, 1.007 millones de facturación y presencia en 16 países, Sesé ha pasado de empresa familiar de transporte a operador integral de la cadena de suministro para grandes multinacionales. Pero su fundador rehúye de las palabras grandilocuentes y los eslóganes de marketing  para definir su éxito. “No hay más ciencia: siempre he querido tener trabajo sostenible, cobrar y pagar. Eso no ha cambiado desde que tengo uso de razón”, confesó.

Fernando Rodrigo destacó la capacidad del grupo para integrarse en toda la cadena logística, anticipar necesidades del cliente y adaptarse a cada salto tecnológico e industrial. Alfonso Sesé, casi incómodo ante los elogios, explicó a su manera que las claves de la transformación son “estar cerca del mercado, escuchar y construir relaciones de confianza. Nada más”.

Del salario mínimo al absentismo

Reconoció, eso sí, que la expansión internacional también tuvo grandes dosis de “temeridad”. “Hace años me fui a México sin pensarlo demasiado. Hoy me lo pensaría más, pero entonces salió así", relató. Pero gracias al "poco miedo al riesgo", cree que la compañía ha crecido hasta donde ha llegado: "Hay responsabilidad, pero miedo lo justo". Y volvió a subrayar que su trayectoria ha dependido siempre de un equipo “de primer nivel”, capaz de asumir responsabilidades y mantener la estabilidad del negocio.

También sacó pecho de la apuesta de la compañía por la tecnología -"somos inquietos por naturaleza"- y por la sostenibilidad pero "sin comprometer la competitividad". Dijo no ver con malos ojos una reducción de la jornada laboral -"lo puedo entender, lo malo es para las pymes"- o un aumento del salario mínimo "con conocimiento". "No puedo ir a contracorriente, son cosas de sentido común, pero todo basado en la competitividad", defendió, al tiempo que mostró su preocupación por el incremento del absentismo, "el enemigo número uno para la competitividad en Europa". En este sentido, lamentó que sea un fenómeno tolerado por la sociedad.

Aragón ante su siguiente salto

El empresario se mostró optimista con el momento económico de Aragón, marcado por el empuje del sector tecnológico vinculado a los centros de datos. “El futuro pasa por el talento, la innovación y la tecnología. Aragón ha demostrado que quiere estar ahí”, afirmó, reivindicando además el potencial de la formación universitaria de cara al futuro.

Antes de concluir, dejó otra reflexión que resume tanto su modelo como su carácter: “Las amistades en estos 40 años casi no las hemos perdido. Dos veces para ser exacto. La confianza lo es todo”. Un mensaje que sintetiza su forma de entender la vida y los negocios.

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