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Lidia Sierra, presidenta del Instituto de Censores de Cuentas en Aragón: “La auditoría no es una carga, es una inversión que hace más rentables las empresas“

El XXII Día de la Auditoría, celebrado este jueves en Zaragoza, ha reunido a más de 150 profesionales y jóvenes, un sector que vive un momento de cambio normativo, revolución tecnológica y escasez de talento

Lidia Sierra, presidenta de la Agrupación Territorial de Aragón del ICJCE.

Lidia Sierra, presidenta de la Agrupación Territorial de Aragón del ICJCE.

Zaragoza

La profesión auditora en Aragón ha celebrado este jueves su cita anual más emblemática: el XXII Día de la Auditoría. El encuentro ha congregado en el Espacio Aura de Zaragoza a más de 150 censores jurados de cuentas, expertos y estudiantes para debatir sobre el presente y el futuro de un sector clave para la transparencia empresarial. Lidia Sierra, presidenta de la Agrupación Territorial de Aragón del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE), reivindica en esta entrevista el papel creciente de la auditoría en un ecosistema económico en plena transformación —desde la sostenibilidad hasta la IA— y alerta sobre la necesidad de reforzar la formación y el relevo generacional para no perder competitividad.

La actividad económica en Aragón ha acelerado en los últimos años con la llegada de grandes proyectos industriales y tecnológicos. ¿Cómo está afectando este nuevo ciclo a la demanda de auditoría y a la complejidad de su trabajo?

Nuestro sector es un buen termómetro de la evolución económica de nuestra comunidad y de España. Siempre evolucionamos el paralelo al PIB y a la inversión. Por esta razón, los datos que manejamos son buenos. Hemos crecido de manera moderada en los últimos años y prevemos cerrar el 2025 con un crecimiento en el volumen de trabajos en Aragón superior al 5%. Vamos por el buen camino.

La celebración del XXII Día de la Auditoría en Aragón, que ha tenido lugar en el Espacio Aura de Zaragoza.

La celebración del XXII Día de la Auditoría en Aragón, que ha tenido lugar en el Espacio Aura de Zaragoza. / ICJCE

El sector habla mucho de un déficit de talento especializado. ¿Hay relevo generacional suficiente en Aragón? ¿Cómo puede el ICJCE atraer a jóvenes profesionales hacia un ámbito tan técnico como la auditoría?

Vivimos una situación muy interesante. Estamos en niveles récord de creación y atracción de talento y cada año se incorporan más personas al sector. Esta situación está generando una intensa competencia por atraer a los jóvenes que terminan sus estudios universitarios. Ante esta realidad nos preocupan fundamentalmente dos aspectos. Por una parte, que los estudiantes conozcan mejor las enormes oportunidades que ofrece trabajar en auditoría. Para lograr este objetivo hemos incrementado nuestra presencia en la universidad con jornadas especiales sobre auditoría y juegos como el Audit escape room o el teamrace que fomentan de manera divertida el trabajo en equipo. Queremos que, desde el primer año en la universidad, la auditoría sea una contemplada por los estudiantes como una posible salida profesional atractiva. Por otra parte, estamos trabajando codo con codo con el colectivo de profesores universitarios para entender cómo podemos ayudarles a formar mejor a sus estudiantes. Nuestras firmas tradicionalmente apuestan por jóvenes con una formación generalista en economía y empresa, no exigimos formación en auditoría de cuentas. Últimamente estamos observando que muchos tienen problemas para manejar conceptos básicos de contabilidad y finanzas que son necesarios para trabajar en auditoría, pero también para aspirar a ser directivo en cualquiera otra área de una empresa. Si nuestros jóvenes graduados en áreas económicas no tienen un conocimiento mínimo de estos temas será imposible que nuestras firmas o cualquier empresa pueda aspirar a ser competitiva. 

La nueva Directiva de Informes de Sostenibilidad (CSRD) ha puesto a muchas empresas ante un reto regulatorio enorme. ¿Están preparadas las compañías aragonesas para reportar información no financiera con el mismo rigor que la financiera?

Sí, el salto regulatorio y de gestión empresarial está siendo muy grande: exige recopilar, estructurar y reportar información no financiera con el mismo rigor, trazabilidad y control que la información financiera tradicional. Y exige incorporar los objetivos de sostenibilidad a todos los niveles empresariales, a nivel estratégico y operativo. Si la iniciativa Ómnibus, que va a modificar la CSRD, se aprueba en los términos en que está siendo negociada en estos momentos en la UE, seguramente solo afectará a las grandes empresas aragonesas. Por el conocimiento que tenemos, estas empresas van a estar preparadas para el reto e incluso, en algunos casos, ya están yendo por delante al aplicar normas a sus estados de información no financiera que serán obligatorias en el futuro, pero no ahora. Es decir, podemos afirmar que algunas de nuestras empresas van a liderar, con el apoyo de las firmas de auditoría y verificación, el cambio hacia la sostenibilidad.

La IA generativa y la automatización están transformando la forma de revisar datos y detectar riesgos. ¿Qué cambios concretos está viviendo la auditoría y cómo se asegura que la tecnología complemente, y no sustituya, el juicio profesional?

Creo que es bueno empezar contestando a su pregunta, pero dándole una vuelta: ¿Qué cosas no están cambiando? Pues bien, la tecnología no está sustituyendo al auditor, está potenciando su capacidad. El juicio profesional sigue siendo irrenunciable. La clave es complementar la inteligencia humana con la artificial, manteniendo la independencia y el rigor técnico. Por otra parte, lo que estamos observando es que en las firmas de auditoría se están produciendo importantes avances en el terreno de la gestión propia de la firma, en sus trabajos, digamos, más administrativos. Sin embargo, en el ámbito de los trabajos propios de la auditoría, los avances están siendo más lentos. La razón es que las herramientas de IA todavía cometen errores de bulto, sobre todo al interpretar normas complejas, que no nos podemos permitir. Nuestro trabajo requiera la máxima fiabilidad. 

En un momento de cambios regulatorios constantes, ¿qué papel cree que debe jugar la auditoría para reforzar la confianza de inversores, administraciones y ciudadanos?

Pues, como creo que es de sentido común, lo normal es que en el futuro tuviésemos más presencia en todas las actividades del sector privado y público. Desgraciadamente, no es la dirección que parece que vamos a seguir. El Gobierno ha promovido recientemente un proyecto de ley que, si se aprueba, va a hacer que se reduzca el número de empresas auditadas en Aragón. Esta circunstancia pensamos que va en dirección contraria a la transparencia y fiabilidad que aporta que las cuentas anuales de las empresas estén auditadas.

Muchos directivos señalan que la carga administrativa crece más rápido que su capacidad de gestionarla. ¿La auditoría se está volviendo más burocrática o más útil para la toma de decisiones empresariales?

Las firmas de auditoría, como el resto de las empresas, sufrimos una carga burocrática muy difícil de gestionar y que es difícil de entender. Está claro que hay que reducir estas cargas si queremos seguir siendo competitivos. Pero, confundir la auditoría con una carga administrativa es un error. La auditoría es una inversión. Las empresas auditadas son más rentables y sus clientes, bancos, accionistas minoritarios y trabajadores obtienen beneficios significativos en forma no solo de dividendos, también en forma de transparencia.

“La IA no sustituye al auditor: potencia su trabajo, pero el juicio profesional es irrenunciable”

La reputación del auditor es clave, pero a menudo el ciudadano no comprende bien qué hace exactamente un censor jurado de cuentas. ¿Se comunica poco el valor social de la auditoría?

Es cierto que al sector le cuesta comunicar el impacto social de su trabajo y todavía existe un importante gap de expectativas sobre el papel del auditor. Una parte de la ciudadanía cree que la auditoría está diseñada exclusivamente para detectar fraudes, cuando en realidad su misión es distinta: garantizar, de forma eficiente y con un coste razonable, un elevado nivel de fiabilidad de la información financiera y un adecuado grado de control interno. La auditoría ayuda a prevenir y a detectar algunos fraudes, pero no es un mecanismo diseñado específicamente para investigar irregularidades. 

¿Qué nivel de madurez tienen las pymes aragonesas en materia de control interno y gestión de riesgos?

En el caso de Aragón creo que vamos en la buena dirección, pero es necesario mejorar. Recientemente hemos hecho un estudio con las Universidades de la Rioja y de Zaragoza que demuestra que en los últimos seis años registrados se ha reducido el porcentaje de informes de auditorías a empresas aragonesas, que son en su mayoría pymes, con incidencias en 12 puntos. Pero, por otra parte, Aragón ocupa la segunda peor posición en el ránking de incidencias por comunidades. Entendemos que debe aspirar a mejorar. Esta situación hace aún más difícil de entender que se pueda legislar para reducir el número de empresas auditadas en nuestra comunidad.

Dé cara al futuro, ¿qué considera más urgente para reforzar la calidad del sector?

Creo que nuestro futuro va a estar vinculado a tres temas claves: una formación superior adecuada para los futuros auditores, simplificar la normativa para evitar cargas innecesarias, y dotarnos del conocimiento que nos debe de permitir acompañar a las empresas en su transición hacia la sostenibilidad y la tecnología.

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