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Pilar Jodra, encarcelada en el franquismo: «Se esperaba un cambio, pero aún faltaba lucha y resistencia»

La actual presidenta del Ateneo Republicano de Zaragoza vivió la muerte del dictador en el centro del movimiento estudiantil

La presidenta del Ateneo Republicano de Zaragoza, Pilar Jodra.

La presidenta del Ateneo Republicano de Zaragoza, Pilar Jodra. / El Periódico de Aragón

David Chic

David Chic

Zaragoza

Con 19 años Pilar Jodrá entró en la cárcel. Militaba en el Partido Comunista en la clandestinidad, dentro del movimiento universitario. Pasó tres meses en prisión en 1975 y poco después de su salida de la celda llegó la noticia que todos esperaban. «Había gente que sacó las botellas de champán y se realizaron muchos brindis, pero en mi situación personal mi ánimo era de expectación e incertidumbre», afirma.

Los años anteriores a la muerte de Franco para Jodra fueron intensos. Se acercó a los movimientos sociales de Zaragoza y poco a poco se movía «en la órbita social», con entidades como Los traperos de Emaus. Ese camino le llevó a militar en el Partido Comunista y como estudiante de Magisterio participó dentro del campus de la plaza San Francisco en huelgas, sentadas y el reparto de octavillas. «Militar cuando se es joven es más sencillo, nuestra labor era dar apoyo», explica.

Nadie en su familia estaba al tanto de sus movimientos y cumplía a rajatabla lo de no irse de la lengua para evitar las infiltraciones y las represalia. Recuerda que en aquellos años el franquismo aún mostraba su dureza. De hecho, solo unas semanas después de su salida de la cárcel el régimen asesinó a dos integrantes del FRAP y tres de ETA. Según contaron todos sufrieron «unas torturas brutales y salvajes» con un juicio que fue una «auténtica farsa».

Su paso por la prisión también estuvo marcado por la impunidad. «En la comisaría, los policías que me habían detenido me dijeron que aunque se produjera un cambio político a ellos no les iba a pasar nada», explica. Y en cierto modo ha comprobado con el paso del tiempo que el pronóstico se ha cumplido.

«Todavía queda mucho por hacer», asegura cuando se cumplen 50 años de la muerte del dictador. «Se esperaba un cambio, pero aún faltaba lucha y resistencia», destaca al lamentar que con el paso del tiempo parece que los más jóvenes han olvidado lo que pasó realmente durante el franquismo y en la Transición. «Realmente tuvieron que pasar muchos años hasta que se ha abordado lo que pasó en la dictadura y mucha gente aún está a la espera de una reparación», señala Jodra, presidenta del Ateneo Republicano de Zaragoza.

El día de la muerte de Franco abandonó la casa de sus padres para pasar un tiempo con algunos de sus camaradas que estaban en la clandestinidad. Fue el comienzo de un lento cambio, y recuerda por ejemplo que en aquel momento su actual marido estaba en el exilio. «En este momento aún queda mucho por hacer, por lo que estamos viendo aún quedan partidos que no condenan el franquismo», señala.

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