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'Chistes contra Franco' en Zaragoza: "Siempre hay algo muy parodiable en los dictadores"

La representación satírica analiza el franquismo a través de la válvula de escape que suponía el humor en unos años de represión y miedo

Ana Alonso, Eugenio Merino y Dario Adanti en una representación de 'Chistes contra Franco'.

Ana Alonso, Eugenio Merino y Dario Adanti en una representación de 'Chistes contra Franco'. / Revista Mongolia

David Chic

David Chic

Zaragoza

El espectáculo Chistes contra Franco llega a Zaragoza en plena conmemoración de la muerte del dictador hace medio siglo, en el año 1975. Se inspira en audacias como la que presentó la revista Hermano lobo: "-¿Conoce el acusado sus derechos? -Sí señor. -Pues olvídelos". Las bromas y chascarrillos son reales, recopilados de libros, semanarios o por transmisión oral. Todos dejan clara una visión de aquellos años de represión y miedo, aunque sea por la válvula de escape del humor. La representación, que se verá este viernes en el Aula Magna de la Universidad de Zaragoza, ha sido diseñada por el artista Eugenio Merino y está interpretada por el humorista Darío Adanti y la periodista y actriz Ana Alonso.

"Por el título, mucha gente puede pensar que la obra está en la órbita del blanqueamiento del franquismo que hemos visto últimamente, pero realmente revela mucho de las condiciones sociales de aquellos años a través del humor", señala Merino. El artista destaca que la representación trata con respeto los chistes de la época, colocándolos al lado de las investigaciones que han estudiado el periodo como una herramienta más para conocer la realidad española. "Las bromas que se contaban tienen una traslación directa con la historia de su tiempo", indica, poniendo como ejemplo el momento en el que abordan la tortura en las cárceles.

Adanti, miembro fundador de la revista Mongolia, recuerda la experiencia intensa que vivieron al interpretar la pieza en la cárcel Modelo de Barcelona. "Fue impactante estar en un espacio que había sido escenario de tanta represión y de los últimos asesinatos con garrote vil", explica. En el texto se aborda con crudeza una realidad oculta del franquismo y busca remover conciencias en unos años en los que los discursos nostálgicos logran normalizarse en la discusión pública.

A la salida de algunas representaciones, a las que acuden muchos adolescentes, se les suelen acercar personas que les explican nuevos chistes, algunos de los cuales se han incorporado al texto principal. "Muchas de estas bromas se contaban en un contexto de miedo que las hace mucho más valiosas, realmente no eran actos de comedia, pues requerían valentía y servían como catarsis", indica Adanti.

El título y la exploración de la sátira, más allá del contenido de la obra, tiene una clara voluntad transgresora. No en vano, Merino se caracteriza por una obra artística directa de intención provocadora. De hecho, en una ocasión creó una escultura que representaba al dictador dentro una nevera de refrescos con su correspondiente polémica mediática. "Es difícil que se nos pida que no hablemos de Franco cuando está presente en la impunidad con la que se ha abordado la Transición en estos 50 años", señala. "Como dice González-Ruibal estamos afrontando un pasado no ausente en el que siguen exhumándose represaliados y continúan visibles, tanto monumentos como otros vestigios fascistas, que mantienen viva la memoria de la guerra", considera. 

Bromas anónimas

En escena, Adanti interpreta bromas anónimas, mientras la periodista y actriz Ana Alonso contextualiza cada bloque con textos y documentos históricos que reflejan la violencia, la represión y las consecuencias sociales del franquismo, aportando de este modo una mirada crítica sobre la transición y el posfranquismo. El proyecto ha contado con la colaboración de historiadores y especialistas como Paul Preston, Miguel Ángel del Arco, el arqueólogo de la guerra civil Alfredo González-Ruibal, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica Emilio Silva y la periodista especializada en derechos humanos Olga Rodríguez.

La propuesta forma parte de una serie de actividades organizadas en Aragón para conmemorar los 50 años de España en libertad. Una viñeta que representa a un locutor de Radio Nacional. Asegura: "Exiliados: está olvidado el pasado. Regresad cuando queráis a la zona nacional". Una broma cruel que contrasta con "el esperpento" que era la dictadura, según Adanti. "Franco, como todos los dictadores, tenía algo muy parodiable en sí mismo", explica. Y cree que el ejercicio de recuperar sátiras olvidadas permite rescatar el humor como un material para entender el relato de una época, igual que sucede con la moda, la música o el cine.

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