Un error humano deja sin agua a 30.000 vecinos de Utebo, Casetas y Garrapinillos: "Lo llevamos con resignación"
Una máquina que trabaja en la transformación de la travesía de la N-232 perforó la tubería desde la que se abastecen y lanza a numerosos habitantes a comprar agua embotellada al no saber cuándo volverá a salir del grifo

Miguel Ángel Gracia
Un error inesperado en las obras de reconversión de la travesía de la N-232 en Utebo ha provocado este viernes el caos en toda la localidad zaragozana de Utebo y su entorno más próximo. Una de las máquinas que trabajan en la transformación de este tramo de la carretera nacional ha agujereado la tubería de 750 milímetros de diámetro con la que se abastece de agua potable a este municipio y a los barrios rurales de la capital aragonesa de Casetas y Garrapinillos, dejando sin suministro a más de 30.000 personas en la zona.
Se desconoce la hora exacta en la que se produjo esta incidencia, pero las afecciones se han empezado a notar desde primera hora, primero por la bajada drástica de la presión del agua del grifo y horas después, con el corte definitivo del suministro para todos los hogares, comercios y empresas de la zona. El agua ha regresado progresivamente a los hogares desde las 18.00 horas, una vez los técnicos hayan terminado la soldadura de la tubería de hormigón. Es decir, los vecinos han estado sin agua más de diez horas.
Las brigadas municipales del Ayuntamiento de Zaragoza, y la ayuda de la contrata MLN, han trabajado a destajo desde por la mañana hasta bien avanzada la tarde en una reparación que era compleja y sin garantías de poder restablecer el abastecimiento en pocas horas o se prolongaría la afección durante el fin de semana. Con las bajas temperaturas que se están registrando durante todo el día y con un metro de agua en la zanja donde se produjo la rotura. Al parecer, según han explicado las fuentes oficiales del ayuntamiento zaragozano, se perforó la tubería hasta en tres puntos distintos en la parte superior de la misma y había que sellarla como fuera.
«Lo estamos llevando con resignación». Así de contundente era la alcaldesa de Utebo, María Jesús Sariñena, quien «desde las 7.45 horas he estado en las obras viendo lo que estaba pasando». La primera edila destacó, no obstante, «la rapidez con la que se está actuando en solucionar este error humano que nos ha cogido a todos desprevenidos». «Al no ser un corte programado, como el del pasado martes, no ha sido posible ni avisar a la población ni tener medidas previstas para dar respuesta a la demanda», añadió. Una respuesta que, por parte del consistorio utebero, se tradujo en poner a disposición de los habitantes «depósitos de agua para que todo el mundo pudiera tener abastecimiento».
Los hogares, sobre todo, porque como destacó la alcaldesa, no ha sido tan sencillo atender a todas «las empresas, los polígonos industriales o la hostelería», que son «los grandes damnificados» de este accidente en las obras de la travesía de la N-232. Aún así, se sigue trabajando a toda velocidad para que vuelva el agua del grifo. Tanto a los 20.000 vecinos de Utebo como a los más de 6.000 de Casetas y casi 5.500 de Garrapinillos.
Aunque no todos se quedaron sin agua en la localidad, ya que algunas viviendas disponen de un depósito propio del que fueron echando mano mientras quedaran reservas en este día tan complicado para ellos. Otros muchos se lanzaron a comprar agua embotellada en los comercios del municipio y los barrios rurales, o en el Alcampo de Utebo, uno de los grandes perjudicados por este incidente por la afluencia que suele registrar y porque se produce a las puertas del fin de semana.
La incidencia se registró en una zona cercana al punto kilométrico 250, donde se perforó esta tubería hasta en tres puntos distintos. El personal del Servicio de Conservación de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza estuvo trabajando en la reparación incluso cuando empezó a anochecer para solucionar el problema. Una incidencia en la que también destacó la inusual colaboración entre administraciones, ya que el proyecto en ejecución lo está desarrollando la empresa adjudicataria del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible –de un Gobierno del PSOE y Sumar–, y dos ayuntamientos como el de Utebo y Zaragoza –en los que gobierna el PP–, son los que están llevando las riendas de la reparación de la infraestructura dañada para que, aparte de recuperar el suministro para los vecinos, la obra no sufra excesivos retrasos por la incidencia.
Una colaboración que se ha dado en todo momento desde que se iniciaron las obras, el pasado mes de agosto. Y, como curiosidad, la sustitución de esta tubería perforada fue incluida a última hora en el proyecto de reconversión de la travesía de la N-232 en Utebo, por petición del propio ayuntamiento utebero, y porque tiene más de 50 años de antigüedad.
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