Un año de obras en la N-232 que empieza con un aluvión de quejas: Utebo y su otra larga travesía
Los vecinos se quejan de la "peligrosidad" de los pasos habilitados para los peatones y de los problemas de movilidad antes de afrontar la próxima semana una obra clave como es el derribo del puente carretero que durará hasta febrero

Histórico puente carretero de Utebo que salva la N-232 y que conecta el municipio con el Alcampo y la travesía. / MIGUEL ANGEL GRACIA
Nunca una obra tan necesaria para una localidad había comenzado con tantas críticas por parte de sus beneficiarios. Siempre se ha dicho que las obras generan molestias y quejas por cómo afecta al día a día de los vecinos del entorno, pero lo que está pasando en Utebo con la transformación de la travesía de la N-232, que separa el núcleo urbano del centro comercial Alcampo, en un avenida urbana integrada en su callejero es digna de reflexión. Sobre todo por las tensiones que está generando desde el pasado mes de agosto, cuando comenzaron las máquinas a trabajar, y porque todavía les queda al menos un año por delante de más sacrificios y molestias.
Lo ocurrido este pasado viernes, cuando una de las máquinas que trabaja en la N-232 perforó la tubería de abastecimiento de agua y dejó sin suministro a sus casi 20.000 habitantes y a otros 12.000 de los barrios rurales de Zaragoza de Casetas y Garrapinillos, ha sido para muchos de ellos la "gota que ha colmado el vaso" de su paciencia. La propia alcaldesa de Utebo, María Jesús Sariñena, es testigo de todo ese malestar creciente cada vez que sale a la calle a hacer cualquier compra o gestión personal. "Entiendo el enfado que puedan tener muchos vecinos, pero tenemos que pensar que este es un proyecto muy necesario para Utebo y que en el futuro el resultado será muy beneficioso para todos".
De hecho, no hace falta recordar los muchísimos años que Utebo lleva reclamando una intervención de esta envergadura en la travesía de la N-232 que ha actuado siempre como una "cicatriz" en la localidad, además de una carretera nacional que, como tal, hace que muchos conductores olviden que la velocidad máxima está limitada a 50 km/h y pasan tradicionalmente mucho más rápido. Por no decir que ha sido escenario de muchos accidentes de gravedad por este mismo motivo. "Esto con un radar se habría terminado pronto, ya verías como muchos se lo pensaban antes de pisar el acelerador", comentaban estos días muchos vecinos de la localidad.

Desvío a la salida de Utebo por el corte provocado por las obras en la N-232. / MIGUEL ANGEL GRACIA
Pero se ha decidido actuar y a coste cero para las arcas municipales, provinciales y autonómicas. Los cerca de 8 millones de euros que se van a invertir en su transformación en avenida urbana, con alumbrado público, mobiliario, aceras anchas y rotondas enormes para pacificar el tráfico, y hasta un carril bici los va a costear el Ministerio de Transportes del Gobierno central. Y no solo eso, sino que además el consistorio peleó hasta el último minuto para que en esta intervención también se incluyera la sustitución de esta tubería de abastecimiento que esta semana se ha perforado por erroro y que además de ser de fibrocemente tiene 50 años de antigüedad.
"No tenía sentido poner pavimento nuevo y dejar el subsuelo como estaba para que en pocos años tuviéramos que volver a levantarlo porque la tubería empezaría a dar muchos problemas por el paso de los años", destacaba este viernes la alcaldesa. "Lo que no podemos prever es que sucedan imprevistos como el de este viernes", añadía la primera edila, que reconoce que esta incidencia y todas las quejas de los vecinos se están llevando en el consistorio utebero "con resignación". "Estas cosas siempre pueden ocurrir durante unas obras", añadía.
Pero, ¿cuál es el problema que están teniendo las obras en el municipio y sus más de 18.000 habitantes? "Sobre todo la peligrosidad que hay en algunos puntos de la obra, a la hora de bajarse del Casetero o porque han hecho una explanada con cemento que da directamente a la entrada desde la carretera a la calle del Lidl y donde también está el colegio Parque Europa", explicaban a este diario varios vecinos de la localidad.

Zabja abierta en la N-232 junto a Utebo que ha obligado a cortar uno de los accesos al municipio. / MIGUEL ANGEL GRACIA
"También en la equina del colegio Parque Europa han hecho un paso de cebra que da a las obras y que conecta con la carretera en dirección a Casetas que es muy peligroso porque no ves los coches que vienen desde el Lidl", añadían otros. Aunque algunas de las deficiencias iniciales ya se han corregido: "Pusieron focos para iluminar la zona de las obras que antes no había", reconocían.
El principal problema, o al menos el que más malestar genera a diario, está relacionado con la movilidad en la zona y los accesos y salidas del municipio, que van evolucionando de una semana a otra pero que siempre "generan unas colas y atascos importantes para entrar y salir en las horas puntas".
Pero si la opción es el transporte público, también se sufren las consecuencias lógicas de tener que pasar por una zona en obras que se ha levantado por completo para acortar los plazos lo máximo posible. "Los buses llegan casi siempre tarde, sobre todo el de la línea de Utebo-Monzalbarba, que recorre las calles del municipio", añadían. "El miércoles pasado llegó 20 minutos tarde", comentaba una usauria. "Y el casetero siempre se retrasa", añadía otro vecino.
Para los conductores, la situación no es mucho mejor. Por ejemplo muchos se quejan de que "como ahora no puedes salir por Leciñena (empresa instalada junto a la N-232) te hacen dar una vuelta importante para salir porque tienes que incorporarte al carril de ida en dirección a Casetas y pasar por la rotonda que han abierto", describen.
Todo este malestar va en aumento en la localidad después de tres meses de obras y antes de que se inicie uno de los hitos más importantes del proyecto: la demolición del puente carretero que conecta el municipio con la zona comercial del Alcampo y la conexión con Garrapinilos. "Empezarán los trabajos de derribo el lunes o el martes que viene, y ahí sí que empezarán a notarse mucho más las afecciones", advertía la alcaldesa. Este nudo de comunicaciones actúa históricamente como vía de distribución de los flujos circulatorios en Utebo, da acceso a todas las direcciones posibles, hacia Zaragoza o hacia Casetas, tanto desde la zona comercial como desde la localidad, y ha sido desde siempre un paso obligado para miles de conductores cada día.

Operarios trabajando este viernes en la reparación de la tubería rota que dejó sin agua a 30.000 vecinos. / Miguel Ángel Gracia
Los trabajos de demolición se prolongarán "hasta febrero", con las consiguientes afecciones al paso de vehículos bajo la infraestrutura (el eje de la N-232), y no hay itinerario alternativo salvo el que la propia obra les proponga, que será una enorme rotonda como la que ya funciona en esta travesía y que ya genera importantes críticas en la población.
Así avanza la ejecución del proyecto más importante de Utebo de los últimos años, que se traducirá en una mejora sustancial para el futuro desarrollo de la localidad y que no tardarán en estrenar, se supone que en el último trimestre de 2026. Quizá entonces todas las críticas actuales se apaguen y se ponga fin a esta otra travesía por el desierto de las quejas y molestias que enfadan a todos mientras se borra del mapa utebero a la N-232.
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