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La espectacular ruta en Aragón que discurre por una antigua calzada romana hasta los restos de un viejo castillo: es perfecta para hacer en otoño

La ruta, ubicada en el Parque Nacional de los Valles Occidentales, es perfecta para pasar un día en la montaña en familia y descubrir un castillo

Selva de Oza

Selva de Oza / Selva de Oza

Adentrarse en el Pirineo Aragonés es descubrir paisajes increíbles, nuevos caminos por recorrer y cumbres que tienen que ser ascendidas. Sorprendentemente, todavía quedan vestigios de nuestro pasado romano en Aragón: no solo en Zaragoza, con sus antiguas murallas, y nombres de algunos pueblos, sino también en algunas calzadas que aún se conservan y por las que hoy es posible realizar rutas muy sencillas y llenas de historia.

La Selva de Oza, ubicada en los Valles Occidentales, es una de las zonas más bonitas del Pirineo aragonés en otoño, y ofrece numerosas rutas por descubrir. En su interior se oculta un camino muy sencillo y ameno, donde, no solo alberga un castillo, sino también una calzada romana en la que aún puedes caminar por ella.

Castillo viejo al final de la ruta en Selva de Oza

Castillo viejo al final de la ruta en Selva de Oza / TRAVELPHOTOBOX

Ruta por la calzada romana

La ruta comienza en el campamento abandonado de San Juan de Dios, en un parking de gravilla muy reconocible, más concretamente situado a la izquierda de la carretera. Todo ello ya adentrándose en la espectacular Selva de Oza, llena de pinos, hayas y abetos, nos encontramos un pequeño refugio de montaña, posiblemente ganadero.

Una vez con el coche aparcado hay que cruzar la carretera y atravesar el río Aragón Subordan, por una pasarela que se encuentra habilitada para ello. Una vez en ruta podrás localizar un campamento abandonado, una vez allí hay que tomar dirección hacia la senda de los "Ganchos", una senda que esta perfectamente señalada con marcas y que nos lleva hacia el puente de Santa Ana.

Una vez cruzamos el puente de Santa Ana saldremos hacia la carretera, pero la dejamos atrás y ascendemos hasta llegar a la calzada romana. En el último tramo se puede contemplar la majestuosidad del Castillo Viejo, hasta llegar al refugio del Sacadero, que es el punto que enlaza con el principio de la ruta.

Características de la ruta

Aunque está catalogada como una ruta sencilla, conviene tener en cuenta algunos de sus principales datos. El recorrido presenta un desnivel acumulado de aproximadamente 539 metros, suficiente para notar el esfuerzo pero asumible para la mayoría de senderistas con un mínimo de forma física. Se trata de un itinerario circular que supera ligeramente los 12 kilómetros de longitud, lo que permite disfrutar de una gran variedad de paisajes sin necesidad de repetir tramo.

El tiempo total de la ruta suele oscilar entre las 4 y las 5 horas, dependiendo del ritmo y la experiencia de quienes la realicen, así como de las paradas que se hagan para descansar, disfrutar de las vistas o explorar algunos puntos de interés. En conjunto, es un recorrido accesible, bien definido y perfecto para quienes buscan una experiencia montañera sencilla, agaradable y con historia.

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