Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un paseo por el corazón de Correos en Zaragoza: "Podemos procesar entre 90.000 y 100.000 paquetes diarios"

Detrás de cada envío hay un proceso milimétrico que combina tecnología y factor humano

El CTA de Correos de Zaragoza, a pleno rendimiento para el Black Friday

Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

El Centro de Tratamiento Automatizado (CTA) de Correos en Zaragoza abre sus puertas a este diario para que los aragoneses conozcan un poco mejor qué hay detrás de cada operación online. El proceso que va de la cesta de la compra a casa combina sencillez y precisión. La tecnología ha dado vida al sector logístico, optimizando las gestiones y asegurando que cada consumidor pueda recibir rápidamente sus pedidos. Detrás de cada paquete también hay 120 personas que lo hacen posible. Sin ellas, nada sería lo mismo. Son el corazón de Correos.

El CTA de Zaragoza es un espacio dividido en dos mundos: la zona postal, que incluye cartas y correspondencia, y la de paquetería, esa que está a punto de entrar en ebullición, aún más si cabe. Jesús Hernández Lázaro, jefe del CTA, detalla paso a paso cómo se organiza el trabajo y cómo se mueven cada día miles de envíos.

Desde hace un mes reciben además toda la unidad de urgentes de Zaragoza, que es parte de lo que antes se gestionaba en el Portillo. La zona está bien delimitada. Las cartas se procesan en un área diferenciada. "Hay una máquina que clasifica el correo normalizado por destino", señala Hernández.

En el momento de la visita de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN se están procesando el correo nacional y las cartas recogidas esa misma tardes en los buzones: "Todo lo que sale de esta zona va direccionado al CTA de la ciudad correspondiente, que es otro centro como este". Cada caja se llena según destino y, una vez completa, se retractila y envía. Por las tardes se trabaja lo que se admite en Zaragoza para mandar a otras provincias. Por la noche, se prepara lo que llega de otros centros para su reparto local a la mañana siguiente.

Cintas que no paran

Toda la paquetería entra por los muelles. Correos escanea casi el 100% de los envíos y los separa por tamaño: los paquetes grandes hacia un lado; los más pequeños hacia la máquina rápida. El mayor volumen suele llegar a partir de las 20.00 horas.

Una de las grandes piezas del CTA es el mecanismo que clasifica la paquetería voluminosa. Los operarios colocan el bulto en la cinta. La máquina fotografía, mide, pesa y calcula volúmenes antes de enviarlo por la línea. Cada rampa está programada según destino: Zaragoza, Barcelona, internacional… El sistema lee el código postal y envía el paquete a su lugar. Puede trabajar con hasta 50.000 combinaciones distintas. Los fallos son excepcionales: "Alguna vez hay un error y cae en otro destino, pero es un 0,01%", matiza.

La siguiente máquina clasifica paquetes pequeños, que son de hasta 5 kilos y medidas similares a una caja de zapatos. Este proceso es milimétrico: "Si el paquete no está bien posicionado, se rechaza y vuelve a entrar. El ritmo es alto, casi automático. Los operarios colocan los envíos mientras la propia máquina los empuja y deposita en sus baúles correspondientes. Estos se van nivelando para optimizar el espacio", relata. El volumen de paquetes pequeños suele ser superior al de los voluminosos. Diariamente se pueden procesar 40.000 paquetes entre ambas máquinas. El CTA trabaja los siete días de la semana, con picos de envíos lunes y martes.

Black Friday y Navidad

"Puede impresionar desde fuera, pero para nosotros es rutina". Hernández se refiere a la campaña del Black Friday. No asusta, es una parte más del trabajo: "Lo bueno va a empezar el día 2 de diciembre, fecha en la que los clientes ya esperaran sus compras".

Dos trabajadores en el CTA de Correos de Zaragoza, esta semana.

Dos trabajadores en el CTA de Correos de Zaragoza, esta semana. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

No se atreve a hacer una previsión de envíos, ya que depende de los hábitos de compra, aunque recuerda que el CTA está preparado para dar salida a miles de envíos diarios. "En un rendimiento máximo, podríamos llegar a procesar entre 90.000 y 100.000 paquetes diarios. En condiciones reales, la horquilla razonable es de 70.000–80.000".

Las provincias adscritas al CTA de Zaragoza son Zaragoza, Huesca, Teruel, Soria y Lérida, además de media Navarra. Todo lo que llega desde esas zonas se clasifica en el centro y lo que se recibe del resto del país se procesa esa misma noche para enviarlo ya ordenado: "En las cintas donde se preparan los envíos para reparto, la máquina orienta la etiqueta para facilitar el trabajo al operario y los deposita en el carro correspondiente. Después se organizan los palés y se cargan en los camiones".

"Este es más o menos todo el funcionamiento del centro", informa Hernández, quien supervisa un CTA donde cada movimiento sigue una ruta milimétrica y ordenada para que todo llegue a tiempo.

Una curiosidad y una novedad

En el CTA también se producen incidencias. Las más frecuentes son que se despegue una etiqueta del paquete y que acabe en una ruta equivocada: "Pueden provocar retrasos de un día, pero es inevitable", relata antes de ofrecer un consejo importante a los usuarios: cuidado con la cinta adhesiva de carrocero: "Las etiquetas se despegan. Hay quien envuelve todo el paquete con ella, pero no es aconsejable porque se pueden caer. Sin embargo, sobre cartón o papel, normalmente, no se despegan nunca".

El CTA de Zaragoza también gestiona envíos de medicamentos, en lo que se denomina Correos Pharma, e incluso productos congelados y platos preparados, con envíos de empresas de Barcelona. Estos paquetes se procesan a mano en el centro para evitar que se puedan producir errores. "Algunos paquetes llevan frío, otros no, depende de lo que el cliente exige. Es una paquetería de frío que no siempre va en nevera, pero sí hay que entregar en menos de 24 horas. No se puede retrasar", termina Hernández. Hasta aquí dura la visita.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents