La A-68 en Mallén se estrenará este viernes a medio gas y sin terminar los accesos a la localidad
El Ministerio de Transportes ha confirmado que el tráfico recuperará la normalidad en la autovía, aunque las obras en los viales de entrada podrían dilatarse aún seis meses más

Miguel Ángel Gracia
Después de diez años de obras, desvíos y paciencia, el viernes, 28 de noviembre, se pondrán en servicio por fin los últimos kilómetros por estrenar de la A-68 en el tramo entre Gallur y Mallén. Los poco más de cinco kilómetros que faltaban en esta última localidad y que conectaban con Navarra. La apertura completa del tronco central supone el final definitivo de uno de los puntos negros de la N-232 y el comienzo de una circulación mucho más segura y fluida para vecinos, transportistas y viajeros. Aunque se hará a medio gas, sin inauguración oficial de autoridades y con trabajos todavía por realizar, sobre todo porque los accesos a Mallén están inacabados.
El proyecto, que fue adjudicado por 63,5 millones, supone la culminación, eso sí, del ansiado desdoblamiento de la N-232 que Aragón empezó a reivindicar hace más de 20 años. Y lo hará para convertirse en un corredor de alta capacidad estratégico para el transporte por carretera entre el Mediterráneo y la cornisa Cantábrica.
“Aunque no tenemos información oficial sobre la inauguración, todo apunta a que querían abrir e inaugurar el tronco central a finales de noviembre. Son muchos años de obras, con sus trastornos y afecciones, que entendemos que a veces son inevitables, pero que se han alargado demasiado: más de cuatro años de retraso. Al parecer, inaugurarán el tronco central y abrirán los carriles centrales de la autovía, pero quedarán pendientes los accesos y los viales de servicio”, explica Rubén Marco, alcalde de Mallén.
La obra aún no ha acabado. Esos accesos y viales podrían prolongarse cinco o seis meses más. Además, aún no son del todo seguros: “En algunos de esos accesos vemos riesgos de visibilidad o de invasión del carril contrario, y queremos que se solucionen antes de finalizar la obra”, añade el edil.
El consistorio de Mallén lleva casi tres años detectando esos problemas e informando al Ministerio de Transportes: “Cuando detectamos algunos puntos problemáticos los trasladamos. Ha habido conversaciones y tenían intención de solucionarlo. Ahora vemos que se están acelerando los trabajos del tronco central, no sabemos por qué, pero aún faltan cosas”, añade Marco.

Señales de municipios en la autovía A-68, cerca de Mallén, Zaragoza / MIGUEL ANGEL GRACIA
En su opinión, la obra, demasiado dilatada en el tiempo, ha vivido en una constante falta de organización y planificación, lo que está generando más afecciones: “La gente está cansada de nuevos cortes y de no poder salir del municipio hacia Navarra. Siempre nos dicen que lo van a acometer y a mejorar, pero no vemos cómo ni cuál será la solución”.
En Mallén existe el temor de que las obras puedan ralentizarse de nuevo una vez superada la inauguración del próximo viernes: “Entendemos a los vecinos cuando nos trasladan sus quejas, que compartimos, porque existe la incertidumbre de que ahora pueda paralizarse, retrasarse o que algunos puntos no se solucionen adecuadamente. Esa preocupación fue la razón por la que la semana pasada enviamos la carta al ministerio. Vemos que se acerca la finalización del tronco central y no sabemos cómo están las partidas presupuestarias ni los plazos de ejecución para poder acometer el resto. Y tememos que ahora se puedan paralizar o ralentizar, aunque esperamos que no sea así”, matiza.
Sobre la aparente urgencia por parte del Ministerio de Transportes por acelerar la inauguración, en Mallén coinciden que, después de tantos años, concretamente cuatro, no hubiera pasado nada por aguardar un tiempo y dar la obra por concluida en su totalidad: “Nosotros pedíamos que, dado que ha habido tanta afección en los viales, por ejemplo, no poder salir hacia Navarra, o el corte de accesos al polígono donde trabaja mucha gente, se hubiese planificado mejor y ejecutado antes. Entiendo que la prioridad haya sido el tronco central por el tráfico pesado que soporta, para minimizar accidentes y mejorar la seguridad y la fluidez, antes que los viales, pero creemos que podría haberse organizado de otra manera”, relata el alcalde de la localidad.

Obras de la autovía A-68 en Mallén, Zaragoza / MIGUEL ANGEL GRACIA
La obra va a extenderse casi diez años desde que empezó, pero las reivindicaciones de Mallén comenzaron mucho antes: son casi 20 años esperando. “Ha sido complicado. Hemos visto muchos accidentes y pérdidas de vidas”, dice.
Marco reconoce que la obra podría haberse gestionado de otra manera, ya que considera un “despropósito” construir esta autovía teniendo la autopista paralela: “Sin embargo, una vez iniciada, había que acabarla cuanto antes. Han sido 20 años, o incluso más, hasta que se ha podido ver un avance real, cuando quizá se podría haber liberalizado la autopista. Durante estos años ha habido mucho trastorno y ahora la gente lo que quiere es que abra cuanto antes. Después tantos años esperando, que las obras se retrasen más y aún queden cosas pendientes resulta muy frustrante para la población”.
Lo que sí va a cambiar significativamente es la seguridad. Mallén ve cómo vecinos y conductores de paso llenan cada día la carretera: “Todas las personas que utilizan la vía a diario, hacia Navarra o Zaragoza, van a ganar en seguridad. Lo esencial es minimizar accidentes y evitar víctimas. En cuanto a comunicaciones, también quedará una buena conexión. Las empresas instaladas aquí o en la zona también tendrán mejores servicios, accesos y fluidez en el tráfico. Creo que, en ese sentido, sí mejorará”.
El alcalde de Mallén echa la vista hacia adelante y ya piensa un poco en cómo van a quedar los accesos a la localidad y la autovía. Confía en que se terminen los accesos cuanto antes y dejar en el pasado los años de obras: “Supongo que sentiré alivio, por la gente que usa la vía, por la seguridad y por el fin de los trastornos en entradas y salidas del pueblo y del polígono industrial”, afirma antes de lanzar un deseo: “Solo pienso en que la gente pueda ir a su trabajo con comodidad y seguridad, que todo funcione con normalidad y que se calmen las quejas, que eran totalmente entendibles y, en algunos casos, desesperantes. Y que, por fin, podamos funcionar con tranquilidad”.
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