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CATL enviará trabajadores españoles a China para que se formen en la tecnología de baterías

Los perfiles más técnicos y cualificados de la futura planta de Figueruelas (Zaragoza) serán "entrenados" en fábricas del gigante asiático para convertirse en instructores de una industria desconocida en España

Andy Wu, consejero delegado de Contemporary Star Energy (CSE), durante su intervención en el acto de la primera piedra de la gigafactoría de Figueruelas.

Andy Wu, consejero delegado de Contemporary Star Energy (CSE), durante su intervención en el acto de la primera piedra de la gigafactoría de Figueruelas. / JAIME GALINDO

Figueruelas (Zaragoza)

La futura gigafactoría de baterías que CATL y Stellantis levantarán en Figueruelas no solo atraerá a trabajadores chinos para participar en las obras de construcción y montaje de la planta, algo sobre lo que se siguen sin conocer apenas detalles. El trasvase temporal de talento también se producirá en sentido inverso. Parte de los futuros empleados españoles, aquellos de perfiles técnicos más cualificados, se formarán en las plantas que el grupo asiático --líder mundial de esta tecnología-- ya opera en su país, donde recibirán capacitación directa sobre para convertirse en “formadores de formadores”.

Será una pieza clave del engranaje que permitirá arrancar una instalación industrial nunca vista en España y que exige una sofisticación poco habitual en el ecosistema productivo europeo. Así lo ha anunciado este miércoles Andy Wu, consejero delegado de Contemporary Star Energy (CSE), la empresa conjunta (joint venture) creada entre ambas compañías para pilotar este proyecto que movilizará una inversión de 4.100 millones de euros.

Esta ha sido una de las novedades se han conocido durante el encuentro con los medios de comunicación (round table, según lo ha definido la compañía) posterior al acto de colocación de la primera piedra de la gigafactoría, donde han participado altos directivos de CATL, Stellantis y la nueva empresa CSE.

Wu subrayó que la compañía desplegará programas de formacón especializada en China para los futuros técnicos españoles, con el objetivo de que puedan operar, mantener y reparar los sistemas de producción “igual que los equipos chinos”.

“El proceso de fabricación de baterías es altamente sofisticado y requiere una experiencia acumulada durante muchos años”, defendió Wu. Para acortar esa brecha, CATL enviará a España a parte de su personal expatriado y, al mismo tiempo, despachará a operarios españoles hacia sus bases en China. Serán estos últimos quienes, tras su estancia, regresen como instructores capaces de replicar los métodos de trabajo de la multinacional asiática.

Perfiles cualificados en un proyecto de 4.000 empleos

Desde CSE reiteraron que su objetivo es que la “mayoría” de los puestos sean cubiertos por personal local. La fábrica generará alrededor de 4.000 empleos directos cuando esté a plena capacidad y demandará perfiles con formación específica para manejar líneas altamente automatizadas, en las que CATL aplica tecnologías de inteligencia artificial, visión artificial y análisis masivo de datos.

Aunque no precisaron qué porcentaje de esos empleos será altamente cualificado, Wu sí insistió en que la competencia tecnológica será el factor decisivo para incorporarse a la planta. “La futura gigafactoría requerirá educación específica, competencias técnicas y formación para añadir valor real a la creación de empleo”, explicó.

El directivo avanzó también que CATL colaborará con universidades, institutos tecnológicos y centros de Formación Profesional de Aragón para “incrementar la cualificación y la empleabilidad” de los jóvenes y profesionales de la región. La compañía considera esta alianza esencial para garantizar la competitividad del proyecto en el medio plazo.

La incógnita de los trabajadores chinos

A pesar de la insistencia de los medios, Wu evitó concretar cuándo llegarán los operarios chinos que trabajarán de forma temporal en Figueruelas durante el arranque industrial. Tampoco precisó cuántos serán, aunque la cifra estimada es de unos 2.000 en varias tandas a lo largo de los cuatro años que duren las obras, ni aclaró cuál será la solución que se dará para su alojamiento.

Sobre esta cuestión, se limitó a señalar que aún están en fase de selección de subcontratistas y proveedores locales, por lo que no pueden ofrecer cifras definitivas. El CEO de CSE reiteró que la prioridad es abrir la puerta al talento local y que la llegada de personal chino estará vinculada exclusivamente a las necesidades de la puesta en marcha de la planta y la transferencia tecnológica.

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