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Los vecinos de Mallén se toman con humor las obras en la A-68: “Lo que en China se hace en seis meses, aquí ha costado quince años”

Los accesos desde la autovía no han dejado satisfechos a los habitantes de la localidad zaragozana, aunque sí reconocen su alivio por la mejora de la seguridad para los conductores

Vídeo | Los vecinos de Mallén se toman con humor las obras en la A-68

Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

Los vecinos de Mallén asisten “un poco resignados” a la apertura total de la A-68 a la altura de su localidad. Han sido largos años de espera que, para colmo, no han acabado como hubieran deseado. La autovía ha quedado bien, pero otra historia son los accesos. Eso sí, se lo toman con humor. Relativo, pero con humor: “Lo que en China se hace en seis meses, aquí ha costado quince años…”, explica Mariano con un tono socarrón antes de ponerse serio: “Es lamentable, considerando el dinero invertido, que no se hayan resuelto todos los problemas de acceso”.

En Mallén, el resultado final no ha gustado: “No sé si se ha hecho a mala leche, porque nos perjudica. Aguantamos todo mientras duran las obras, pero hay cosas que ya no tienen sentido. Actualmente, las salidas del pueblo presentan riesgos de visibilidad o problemas que dificultan la incorporación a la autovía”, añade Mariano, propietario del bar Trapezio, un punto de encuentro en la localidad y escenario de innumerables tertulias con las obras como telón de fondo.

“Con los recursos y el presupuesto empleados, la población esperaba unas entradas mejores. Han sido diez años de obras, con paradas intermitentes por falta de presupuesto y otros problemas. La información que recibimos de medios y redes sociales ha sido contradictoria, lo que hace difícil saber qué es verdad y qué no. Muchos consideran que estos años de retraso han sido excesivos”, matiza.

Mariano señala problemas concretos: “Por ejemplo, la salida hacia Zaragoza tiene un stop donde, o te detienes y te giras, o no ves los coches que vienen por la autovía. Además, hemos perdido la entrada de Cortes, que ahora se ha convertido en la entrada hacia Tudela, con un sistema que deja mucho que desear”.

Unos vecinos de Mallén charlando en las inmediaciones de las obras de la A-68

Unos vecinos de Mallén charlando en las inmediaciones de las obras de la A-68 / MIGUEL ANGEL GRACIA

La autovía, eso sí, les acerca a Zaragoza: “Si hablamos solo de la carretera, puedo decir que estamos contentísimos porque, después de tantos años de lucha, finalmente tenemos una autovía construida. Han sido años de espera, con muchas vidas perdidas hasta llegar a este momento. Estamos más cerca de Zaragoza y el trayecto es más rápido; incluso podríamos llegar a convertirnos en un barrio dormitorio, tipo Utebo, por la cercanía y la rapidez de la autovía”.

Para Alberto, el mayor malestar actual es la pérdida de las entradas directas a la autovía desde Mallén. “Durante las obras se entendía que había que pasar por la localidad de Cortes para salir hacia Navarra, pero ahora la situación se mantiene incluso con la obra terminada”, apunta. “La gente de la comarca que trabaja en Navarra debía utilizar Mallén. Las entradas directas han desaparecido. Habrá accesos a algún vial, pero las entradas directas se pierden, generando malestar en la población. Cada día hay cambios en los accesos, lo que provoca confusión sobre por dónde entrar y salir del pueblo”, añade.

Tomás, por su parte, coincide con sus paisanos: “Se empezó haciendo todo mal, porque las obras comenzaron de Alagón hacia aquí, cuando se tenía que haber hecho al revés, de Mallén hacia Alagón, que es donde estaba la entrada a la autopista”, considera.

También lamenta la “chapuza” que han supuesto los cambios para entrar y salir de Mallén: “Hemos tenido que estudiar por dónde salir, si hacia Tudela o hacia Zaragoza. Nos encontramos con muchas personas por las calles del pueblo dando vueltas porque no sabían cómo salir; estaba todo cortado y muy mal indicado. Y esto ha pasado durante casi 20 años. Fatal, la gestión ha sido mala”, expone.

En el apartado positivo, los vecinos coinciden en que la seguridad sí ha mejorado sustancialmente: “Se supone que no habrá choques frontales”, reconocen. En Mallén muestran su alegría porque los cambios pueden evitar tragedias personales. “Tenemos recuerdos muy malos con las vidas que se ha cobrado la carretera. Esperamos que no haya ninguna muerte más, porque en Mallén tenemos recuerdos muy negativos. Han sido vidas de jóvenes, familias rotas, mucho dolor…”, opina Juana Pili, quien confía en que los problemas de los accesos tengan solución: “Hay que empezar a arreglarlos ahora que hay tiempo y las maquinarias están disponibles”.

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