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Francisco Reynés (Naturgy) en Zaragoza: “La seguridad de suministro tiene un coste; nada es gratis en la transición energética”

El presidente de la eléctrica y Cristina Lobillo (Comisión Europea) confrontan sus visiones sobre cómo descarbonizar sin perder competitividad ni crear nuevas dependencias estratégicas con los minerales esenciales

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y Cristina Lobillo, directora de Política Energética en la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, este jueves en Zaragoza.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y Cristina Lobillo, directora de Política Energética en la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, este jueves en Zaragoza. / Fundación CEDE

Zaragoza

“La seguridad de suministro tiene un coste; nada es gratis”. Con esa frase, el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, marcó este jueves el tono del debate sobre el futuro energético europeo en el XXIV Congreso de Directivos CEDE que se celebra en Zaragoza, donde defendió que la transición solo será viable si combina estabilidad tecnológica, precios asumibles y un calendario realista para descarbonizar sin fracturas económicas.

El máximo ejecutivo de la compañía eléctrica ofreció su visión del sector en la mesa redonda 'El futuro de la energía en Europa', en la que compartió escenario con Cristina Lobillo, directora de Política Energética en la Dirección General de Energía de la Comisión Europea y una de las figuras españolas con mayor influencia en Bruselas en esta materia.

Reynés defendió un mix energético amplio, donde convivan tecnologías estables como la nuclear, flexibles como el gas, y el despliegue creciente de las renovables. Alertó, además, de la brecha competitiva europea. “El precio de la electricidad es dos y tres veces superior al de Estados Unidos y China”, recordó.

“Europa no puede pasar de depender del gas ruso a depender de los minerales críticos por las energías renovables”

A su juicio, el mundo está aún muy lejos del objetivo renovable, solo el 15% del consumo energético global procede de fuentes verdes. Y mientras Europa y EEUU «hacen los deberes» en la reducción de emisiones de CO2, estas “siguen creciendo a nivel mundial” por el aumento de población y el hecho de que la demanda eléctrica se haya duplicado en los últimos 20 años.

El presidente de Naturgy también defendió el papel del gas como pieza transitoria. Recordó el cierre casi total de las centrales térmicas de carbón en España (cinco por parte de su compañía) y cómo su producción fue reemplazada por los ciclos combinados, “mucho menos contaminantes”. Por ello, abogó por "descarbonizar lo más rápido posible, pero sin poner en riesgo el suministro ni disparar los precios”. El futuro, añadió, pasa por los biocombustibles, biogases y el hidrógeno verde cuando sea económicamente viable.

Lobillo: “Europa necesita energía abundante, sostenible y asequible”

Cristina Lobillo ofreció la visión desde Bruselas. “Europa necesita energía abundante, sostenible y asequible”, subrayó la directora de Política Energética de la Comisión Europea. Recordó que el continente se ha fijado como meta la descarbonización total en 2050, con las renovables y la nuclear como tecnologías “limpias” que sostendrán el nuevo sistema energético.

Situó además a Europa entre dos modelos opuestos. Por un lado, Estados Unidos, centrado en la explotación masiva de combustibles fósiles para garantizar abundancia y alimentar el crecimiento de los centros de datos. Y por otro, China, que domina la producción renovable con un volumen que “dobla el de Europa y América juntas”.

Para Bruselas, la descarbonización “también es una opción económica”, especialmente tras la vulnerabilidad mostrada por la dependencia del gas ruso, que llegó a cubrir el 50% del suministro europeo.

El 80% del mix europeo será eléctrico

Lobillo detalló que la UE avanza hacia un sistema donde el 80% será electrificación y el 20% restante gases descarbonizados, apoyado exclusivamente en renovables y nuclear. Para lograrlo, alertó, “hará falta una ingente inversión privada”.

Aunque el gas irá perdiendo peso, seguirá siendo necesario en el mix, siempre bajo una política de diversificación para evitar nuevas dependencias como la rusa. De cara a 2030, el objetivo europeo es llegar a una cuota del 43% de energía renovable, con “neutralidad tecnológica” entre opciones verdes.

Su advertencia más tajante llegó al hablar de geopolítica. “Europa no puede pasar de depender del gas ruso a depender de los minerales críticos”, advirtió. Son 20 los minerales esenciales para el funcionamiento de las renovables y el 90% del refinado mundial está en manos de China. Sin ellos, recordó, “no hay transición energética ni digital”. 

Por ello, la UE busca acuerdos con países productores, atraer inversiones y reforzar la extracción y procesamiento dentro del continente para garantizar un suministro “fiable y diversificado”.

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