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La apertura de la A-68, una liberación para los usuarios: “Había entradas en las que te jugabas la cabeza, con estrechamientos y situaciones difíciles”

Conductores, negocios y trabajadores celebran la finalización de las obras que completan la conexión entre Mallén y Zaragoza con doble carril en toda la autovía

Varios vehículos pasan por el tramo inaugurado este viernes en Mallén.

Varios vehículos pasan por el tramo inaugurado este viernes en Mallén. / PABLO IBÁÑEZ

Mallén (Zaragoza)

Con la apertura total de la A-68 a la altura de Mallén llega la hora de hacer balance del resultado final. Los años de espera han acabado con la paciencia de vecinos, conductores y negocios, que se han visto afectados por años de obras, señales cambiadas, conos en el asfalto y accesos cortados. La autovía ya funciona a pleno rendimiento.

Los establecimientos de la zona han visto pasar los días lentamente desde el inicio de las obras en la carretera. Como punto de descanso, restaurantes y gasolineras han tenido que ‘disfrazarse’ de psicólogos durante el proceso: “Nosotros recibimos a muchos clientes, muchos conductores, y las quejas han sido numerosas. Las personas aprovechaban para desahogarse un poco por no haber podido parar, o por no saber por qué vial entrar. Muchas veces cambiaban los accesos de un día para otro…”, indica Laura, encargada del restaurante Área Gallur 232.

Los días han pasado despacio, casi tanto como el tiempo transcurrido desde que la primera máquina entró en escena: “Se ha hecho largo, sí. Yo llevo aquí muchos años, la verdad, y casi desde que empecé fue cuando comenzaron las obras. Creo que hace ocho o nueve años, por ahí anda la cosa. Ha sido una etapa muy larga y, en cierto modo, contradictoria”, relata Laura, quien ha sufrido constantemente las molestias: “Hemos tenido accesos cortados, cambios constantes y hemos perdido alguna entrada. Pero todos estábamos deseando que la autovía se terminara, esperando a que se abriera por completo. Ahora falta que arreglen las vías de servicio que aún quedan pendientes”, incide.

Los negocios también “se han visto afectados”, aunque no todo ha sido negativo: “Las obras, por un lado, han tenido un efecto positivo porque ha venido mucha gente a trabajar y han comido aquí. Pero en la parte negativa, ha habido mucho caos con los accesos y las entradas. Tenemos la autovía paralela a la actual y ha habido años muy duros para poder entrar aquí”, manifiesta Laura.

Los testimonios que se recogen por la zona tienen todos el mismo fondo: por sin vuelve la normalidad: “Era lo más importante. Han sido muchos años de adaptación y cambios, así que poder circular sin interrupciones es un alivio para todos”, reconocen. “Se nota mucho el cambio. No solo para quienes trabajamos en la carretera, también para los vecinos que se mueven a diario. Ahora el viaje es más cómodo”, añaden.

Ángel acaba de bajar de su vehículo laboral. Como él, muchos profesionales se ponen al volante a diario por la amplia red de carreteras aragonesas. La apertura total de la A-68 es una excelente noticia porque, por fin, es posible conducir por una vía en perfectas condiciones: “Han mejorado sobre todo los tiempos. No es lo mismo ir por una carretera en obras que por una que está bien”, explica. Después de tantos años de espera, dejar de ver obras es una liberación: “Todos los días sales a trabajar y quieres estar seguro y regresar a casa para disfrutar. No es positivo estar pendiente de retenciones, obras, etc. Es una alegría que hayan podido terminar el proyecto. Ahora, a darle uso”, dice.

Otro conductor recién llegado de Tudela, José Antonio, expone que Mallén ha perdido accesos y que los que quedan ofrecen complicaciones, sobre todo en la parte hacia Tudela: “Antes teníamos tres y ahora solo queda una”, apunta. Eso sí, muestra su satisfacción por haber solventado de una vez por todas el problema de los carriles cortados: “Al menos ya no tenemos el problema de la carretera y de los accidentes que había. La verdad es que está bien. La seguridad ha mejorado y la comunicación con Zaragoza es ahora mucho más rápida”.

La espera ha merecido la pena. A los municipios afectados no les ha quedado otra: “Al final ha quedado bien y el resultado es positivo. El pueblo está contento, aunque queda el matiz de las entradas que hemos perdido”. José Antonio reconoce que han vivido una época difícil: “Lo que sucede es que ha sido un tiempo bastante complicado. Había entradas en los que te jugabas la cabeza, con estrechamientos y situaciones difíciles, especialmente en esta última etapa. Ha sido complicado”, termina.

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