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Aragón, en vilo por la peste porcina: "El escenario no es alentador"

La detección de dos jabalíes con la enfermedad en Barcelona activa un protocolo europeo que puede limitar las exportaciones fuera la Unión Europea en un sector donde se perciben visos de reestructuración

Una granja de cerdos en una imagen de archivo.

Una granja de cerdos en una imagen de archivo. / Europa Press

Zaragoza

El hallazgo de dos jabalíes positivos en peste porcina africana (PPA) en la provincia de Barcelona ha encendido todas las alarmas en el sector de cerdo español y, muy especialmente, en Aragón, donde esta industria es un pilar económico. La comunidad concentra más del 27% del censo nacional y es la segunda que más exporta este producto cárnico. La aparición de este foco ha puesto en vilo a esta actividad por las restricciones en los efectos las exportaciones que pueden desencadenarse, pero la situación tiene matices. Desde el sector llaman a la “prudencia” y al seguimiento “día a día” de un protocolo muy tasado por la normativa europea.

“No están bloqueadas las exportaciones, están suspendidas provisionalmente unas horas”, afirma Daniel de Miguel, director Internacional de Interporc (Organización Interprofesional del Porcino de Capa Blanca), de la que forman parte los grandes operadores presentes en Aragón como Grupo Jorge, Grupo Costa, Pini, Litera Meat o Vall Companys.

Mientras, el Ministerio de Agricultura revisa, país por país, qué destinos aceptan el llamado principio de regionalización, clave para evitar que un foco localizado paralice las ventas de todo un país.

Qué significa la regionalización y cómo puede salvar al porcino aragonés

Europa aplica un sistema por el que, ante un caso de PPA, se delimita un radio de vigilancia y se restringe el movimiento de animales y carne únicamente en esa zona concreta. “El resto del país puede operar con normalidad en cuanto un país tercero reconozca la regionalización”, explica el directivo de Interporc.

Esa es la variable decisiva ahora, si los destinos extracomunitarios asuman este principio y mantengan abiertas sus puertas. Algunos de los principales clientes del porcino aragonés y español sí lo hacen. Es el caso de China, que firmó hace apenas dos semanas un protocolo con España reconociendo la regionalización con motivo de la visita de los reyes de España.

“A priori China no sería un mercado afectado”, recalca De Miguel. La notificación del foco ya ha sido enviada y reconocida por Pekín en menos de 24 horas, como exige el acuerdo.

Estados Unidos, Corea del Sur o Reino Unido también aceptan este sistema y, por tanto, podrían mantener las importaciones sin cambios. En Interporc esperan que el ministerio publicar entre hoy y mañana el listado de países que sí impondrán restricciones y aquellos que no.

A la espera de saber su alcance real

“Es un mazazo dependiendo de la evolución del foco”, admite De Miguel. Todo depende de si el virus se mueve o no de la zona donde se han encontrado los dos jabalíes. Por ahora, la situación está contenida. Los positivos proceden de fauna silvestre, no hay ningún caso en granjas y España no registra un foco en explotaciones desde 1994.

En paralelo, Generalitat de Cataluña y el Ministerio de Agricultura han activado el protocolo comunitario: revisión de granjas dentro del radio de seguridad —“son pocas”, indica el directivo—, muestreos intensivos en fauna silvestre y vigilancia permanente.

Aragón mira al mapa exportador

La comunidad, que envía a mercados extracomunitarios cerca de la mitad de su producción exportada, mantiene la respiración contenida. Los destinos que admiten regionalización representan un porcentaje muy elevado de las ventas aragonesas.

“Probablemente, Aragón tendrá ciertos destinos donde no podrá exportar, pero toda la Unión Europea permanece abierta y China, previsiblemente, también”, resume el director de Internacional de Interporc. Esa combinación deja al sector en una situación incómoda, pero lejos por ahora de un escenario catastrófico.

Preocupación creciente y las lecciones del espejo alemán

Fuentes acreditadas del sector porcino subrayan que, a día de hoy, “no se puede hablar de foco” en sentido estricto. Recuerdan que los positivos se han detectado en dos jabalíes silvestres, no en explotaciones, y que todo dependerá de si las investigaciones de las próximas jornadas confirman nuevos casos. La Generalitat está realizando controles en un radio de 20 kilómetros, aunque se trata de una zona poco ganadera, con apenas varias decenas de explotaciones y un entorno mayoritariamente urbano e industrial. “La clave es ver si el virus se mueve”, apuntan.

Pese a ello, reconocen una enorme preocupación en la industria por el alcance que pueda tener esta crisis sanitaria. El precedente alemán es un recordatorio muy presente. Allí la aparición de PPA en jabalíes dejó al país fuera de China y otros mercados asiáticos durante años, provocó una caída abrupta de precios y generó excedentes que inundaron Europa, hundiendo los precios márgenes de los productores comunitarios. “El espejo alemán es duro y revela una reestructuración del sector. A cualquier operador le cuesta verse en este escenario”, resumen.

Fortalezas españolas

Las fuentes destacan, como puntos fuertes, el acuerdo de regionalización con China, cuya aplicación efectiva podría ser un amortiguador decisivo. Recuerdan también que España es uno de los países con mejores estándares de bioseguridad en granja, una ventaja comparativa que el sector reivindica desde hace años.

Pero, incluso con estos factores a favor, la industria asume que la coyuntura no es favorable. Muchas empresas dan por hecho que no repetirán los beneficios de los últimos años y que se abre un periodo de ajustes. A la incertidumbre sanitaria se suma el enfriamiento de las exportaciones registrado en los últimos meses, derivado de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, cuyos aranceles generan sobrecostes y distorsiones en el mercado internacional.

En este contexto, aguantarán mejor las empresas que mantienen una situación financiera saneada, con poca deuda, baja exposición al riesgo y reservas suficientes para afrontar meses de presión sobre los márgenes. Las que operan con estructuras más apalancadas miran al futuro con más inquietud.

Aunque en el sector prefieren no hablar abiertamente de crisis, hay una conclusión compartida: "el escenario no es alentador y hay visos de reestructuración".

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