El pequeño pueblo de Zaragoza que vio crecer a Juanjo Bona (22 años): "Siempre en mi corazón"
El joven cantante aragonés será el encargado de inaugurar el encendido navideño de Zaragoza junto a la alcaldesa, Natalia Chueca.

Montaje en el que se ve a Juanjo Bona y Magallón
Este sábado, y junto a Natalia Chueca, el joven cantante aragonés Juanjo Bona será el encargado de inaugurar el encendido navideño de Zaragoza. No es solo un gesto simbólico: es la confirmación de un fenómeno cultural que ha logrado trascender pantallas, concursos y fronteras para reivindicar el valor de las raíces en la música contemporánea. Su historia —tan luminosa como la que mañana encenderá la ciudad— nace en un pequeño pueblo del Campo de Borja: Magallón.
Juan José Bona Arregui descubrió desde niño que su futuro estaba ligado a un escenario. Cantante, jotero y compositor, creció respirando música y tradición. Durante su adolescencia comenzó a destacar con fuerza, coleccionando premios de jota por toda Aragón, señal de un talento precoz que enseguida llamó la atención. Su primera aparición televisiva llegó en 2019, cuando alcanzó la semifinal del programa 'Tres Minutos'. A partir de ahí su carrera se aceleró: participó en 'Idol Kids' y se consagró como ganador de la primera edición de Jotalent, un hito que confirmó su capacidad para llevar el folclore aragonés a un público más amplio.
El salto a la popularidad nacional llegó en 2023, cuando el de Magallón fue seleccionado para entrar en la academia de Operación Triunfo. Allí se convirtió en uno de los concursantes más queridos y seguidos de su edición: fue el segundo finalista directo y terminó el programa en cuarta posición. Su presencia en el talent show marcó un antes y un después. Tanto que Prime Video estrenó en septiembre de 2024 un documental sobre el concierto final de los triunfitos en el WiZink Center, en el que también se recoge cómo cambió la vida de Juanjo Bona tras su paso por el programa.
Si algo define a Juanjo Bona es su fidelidad a sus raíces. La influencia de Magallón y del paisaje que lo vio crecer atraviesa toda su obra. En noviembre de 2024 lanzó 'Moncayo', un homenaje íntimo a la montaña que contempla desde su ventana desde que era niño. En febrero de 2025 publicó 'Virgen de Magallón', último adelanto de 'Recardelino', su álbum debut, donde fusiona el pop con el folclore y la jota aragonesa. Seis meses después presentó 'Así soy ahora', un tema en el que revisita la huella emocional de su pueblo: refugio, memoria, dolor y orgullo.
En las fiestas patronales de 2024, Magallón quiso devolverle parte de ese cariño eligiéndolo pregonero. Para Juanjo, fue uno de los días más importantes de su vida: “Me había imaginado el recibimiento en Magallón de mil maneras, pero lo de hoy se queda para siempre en mi corazón. Todavía no me lo creo. Gracias al Ayuntamiento de Magallón, a toda la gente que ha venido hasta aquí y a todos los que me apoyáis desde la distancia día a día ❤️”, escribió entonces en sus redes sociales.

Juanjo Bona en las fiestas de Magallón / Instagram de @juanjobona
Magallón: historia, raíces y patrimonio
A 57 km de Zaragoza, Magallón es un pueblo construido sobre el legado de íberos, romanos, árabes y judíos. Es durante la etapa de dominación romana cuando aparece la primera referencia escrita del asentamiento original de Magallón, conocido entonces como Caraví, y que se hace en el Itinerario de Antonino “Asturiga per Cantabria Caesaraugusta” que fue escrito en el siglo III y que la ubica en el tramo de la calzada romana entre Turiaso y Figueruelas y en punto equidistante a 18 millas de Tarazona y 36 millas de Caesaraugusta, datos que coinciden con la ubicación del actual Magallón.
Tras la etapa romana llegó la dominación musulmana desde el año 714, que se prolongó hasta la reconquista de Alfonso I el Batallador en 1119. En 1366, la villa fue tomada por las tropas de Bertrand Du Guesclin y Guillaume Boitel, enviadas por Enrique II de Castilla. El casco urbano conserva más de cincuenta edificios solariegos y blasonados, con fachadas de ladrillo, galerías de arquillos y los característicos rafes en pico. Muchas casas conservan aún los escudos familiares que recuerdan la importancia económica y política que Magallón alcanzó durante siglos.

Magallón / Ayto de Magallón
Un pueblo con castillo, iglesias y ermitas
Iglesia de San Lorenzo (que fue castillo)
En la parte más elevada de Magallón se alza la iglesia de San Lorenzo, levantada sobre los restos del antiguo castillo que dominó el municipio durante siglos. Al acceder a su interior, uno de los elementos más sobresalientes es el retablo mayor, cuyas pinturas fueron realizadas por Vicente Berdusán. El castillo de Magallón desempeñó un papel estratégico como punto defensivo en la frontera de los territorios reconquistados y tuvo una importancia decisiva durante la guerra de los Pedros —el enfrentamiento entre Pedro IV el Ceremonioso de Aragón y Pedro I el Cruel de Castilla—. Su destrucción en 1369 marcó el final de una etapa histórica y el inicio de algunas de las grandes construcciones que definirían la futura fisonomía de Magallón.
Aunque no se conserva documentación exacta sobre el inicio de su construcción, se estima que el castillo fue erigido entre 1130 y 1200. Formaba parte de una amplia línea defensiva aragonesa junto a los castillos de Los Fayos, Lituénigo, Litago, Trasmoz, Vera de Moncayo, Añón, Herrera, Talamantes, Bulbuente, Borja, Magallón, Agón y Mallén. Hoy solo queda en pie la torre del homenaje, integrada como campanario en la iglesia de San Lorenzo. El templo comenzó a construirse en 1533 y fue concluido y bendecido en 1609. Pertenece al estilo Hallenkirche, aunque conserva rasgos más antiguos en la zona del ábside pentagonal, que hoy cumple la función de coro y que probablemente formó parte de la capilla del castillo en el siglo XIV.

Iglesia parroquial de San Lorenzo de Magallón. / la crónica cronicas@aragon.elperiodico.com
La iglesia presenta además dos singularidades: el altar mayor se sitúa en el lado oeste —al contrario de lo habitual en la tradición cristiana— y la fachada norte carece de ventanas, una decisión arquitectónica tomada para proteger el templo de los fríos vientos del cierzo. Entre su mobiliario destaca el retablo mayor barroco, estructurado mediante columnas salomónicas y presidido por la imagen de San Lorenzo con la parrilla. Algunas de las pinturas que lo ornamentan son también obra de Vicente Berdusán.
Iglesia de Santa María de la Huerta
Entre los tesoros patrimoniales de Magallón sobresalen los restos de la iglesia mudéjar de Santa María de la Huerta, construida en el siglo XIV y declarada Bien de Interés Cultural. Del conjunto destaca su hermoso ábside de siete lados, una rareza arquitectónica de la que solo existen dos ejemplos en todo Aragón y que muestra influencias del estilo levantino. Su construcción comenzó en 1350 sobre una antigua ermita donde, según la tradición, descansó y oró el rey Jaime I en agosto de 1257. En aquella ermita se custodiaba la talla románica de la Virgen con el Niño, hoy conservada en otra ermita de Leciñena y protagonista de una conocida leyenda local.
Del templo mudéjar se mantienen aún en pie el ábside, dos torreones, los tramos de escaleras que ascendían al coro, varios contrafuertes y parte de sus muros. Sus grandes ventanales, decorados con celosías de yeso de motivos geométricos y vegetales, constituían uno de sus elementos más singulares. Los muros estaban originalmente pintados y todavía se aprecian restos de la técnica del agramilado.
Anexo a la iglesia se levanta el antiguo convento de los Dominicos, construido a comienzos del siglo XVII y que en la actualidad funciona como casa de cultura y sede del ayuntamiento.

Iglesia mudéjar de Santa María de Huerta / La ruta de la garnacha
Ermitas de Nuestra Señora del Rosario y de San Sebastián
La ermita de Nuestra Señora del Rosario se levanta en el lado este de la Plaza de España y constituye un bello ejemplo de arquitectura barroca en ladrillo colocado a tizón. El templo presenta una nave única con cabecera en cuarto de esfera y capillas situadas entre los contrafuertes. Fue construida sobre una ermita anterior, de la que únicamente se conserva la planta. Aquella primera edificación está datada en 1641, mientras que las últimas reformas se realizaron a mediados del siglo XVIII. En su retablo mayor destacan dos imágenes de gran belleza: la de la Virgen del Rosario, titular del templo, y la de Nuestro Señor Crucificado, que completan un conjunto devocional especialmente apreciado por los vecinos de Magallón.
A nueve kilómetros del casco urbano, en el término de La Loteta y muy cerca de las aguas del pantano del mismo nombre, se encuentra la ermita de San Sebastián, patrón de la villa. Su construcción comenzó en 1633 y finalizó en mayo de 1634. El edificio está levantado en el característico aparejo toledano, un estilo que le confiere gran consistencia y solidez. Se estructura en tres naves y cuatro tramos, con varios edificios adosados que antaño servían para alojar a los cuidadores de la ermita. Como ocurrió con otros templos de la zona, también fue parcialmente modificada en el siglo XVIII. La romería a San Sebastián, celebrada el último sábado de mayo, es una de las tradiciones más emotivas de Magallón.
Imperio de la Garnacha
Magallón se alza en un enclave privilegiado del Campo de Borja, territorio consagrado en 1980 como Denominación de Origen y conocido internacionalmente por su estrecha relación con la uva Garnacha. En este pequeño municipio late una tradición vinícola que encuentra en la Bodega Picos uno de sus grandes referentes. Fundada en 1994, la bodega es fruto del empeño de los hermanos Frago, herederos del apodo familiar del abuelo —Don Luis “Pico”—, primera generación de una pasión por el vino que el padre consolidó levantando estas instalaciones sobre un profundo amor por la tierra. El legado vinícola de Magallón también se expresa a través de Bodegas Ruberte, una empresa aragonesa con más de medio siglo de trayectoria y compuesta por tres bodegas repartidas entre Magallón y Ainzón: Bodega Ruberte, La Magallonera y Monasterio de Veruela. Es una de las pocas bodegas de Aragón que mantiene vivo un proceso artesanal de maduración del vino, cuidando cada detalle para preservar la esencia de la tradición.
Otro pilar fundamental es la Cooperativa Santo Cristo de Magallón, que recibe y elabora la uva procedente de los viñedos de sus 350 socios inscritos en la D.O. Campo de Borja. Sus parcelas se extienden por Agón, Alberite de San Juan, Albeta, Bisimbre, Bureta, Magallón y Mallén, donde se cultivan variedades tintas como Garnacha, Tempranillo, Mazuela, Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah, y blancas como Macabeo y Chardonnay.
La riqueza agrícola de Magallón no se limita al vino. En 2010 nació la D.O. Aceite Sierra de Moncayo, respaldada por los olivos centenarios que puntean sus campos. Desde entonces, se seleccionan las mejores producciones para elaborar aceites aromáticos y llenos de carácter, embotellados bajo la marca 'Pago La Corona'. En apenas quince años, estos AOVE han cosechado numerosos reconocimientos, entre ellos el galardón a Mejor Aceite de Aragón 2019/2020, el Oro Prestige Olivinus Argentina 2017 o la Medalla de Plata en Olive Japan 2016.
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