Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los frutos de una lucha vecinal: la reivindicación histórica de la N-232 se cierra con cientos de cicatrices

Más de 20 años de lucha y pérdidas humanas culminan con la apertura total de un desdoblamiento marcado por las tragedias y la persistencia vecinal que han dado paso a una carretera más segura

Líderes políticos de la época, como el alcalde Antonio Asín o el diputado Jesús Membrado (centro), portan la pancarta de la protesta en Mallén en 2004.

Líderes políticos de la época, como el alcalde Antonio Asín o el diputado Jesús Membrado (centro), portan la pancarta de la protesta en Mallén en 2004. / Jesús Cisneros

Zaragoza

Ha pasado prácticamente una vida desde que los vecinos de municipios y comarcas por los que transcurría la carretera N-232 alzaron la voz para exigir su desdoblamiento entre Mallén, hasta el límite con Navarra, y Figueruelas. Han sido más de 20 años de reuniones, concentraciones, cortes de carretera y comunicaciones interminables con hasta tres gobiernos nacionales. El tiempo no se ha detenido; los accidentes, tampoco.

La carretera ha seguido cobrándose vidas y dejado cientos de heridas abiertas, con jóvenes, adultos y familias rotas. Cada accidente ha recordado que la autovía era una necesidad, no un capricho.

Enero de 2004 marcó un antes y un después en esta historia iniciada el 22 de octubre de 2003, fecha en la que se constituyó la Plataforma Pro-desdoblamiento, presidida por el entonces alcalde de Mallén, Antonio Asín. Hoy, a las puertas de diciembre de 2025, la apertura completa del tronco central de la A-68 adelanta que el final está cerca, que una lucha histórica está a punto de acabar.

La última página aún no está cerrada porque los accesos a Mallén siguen sin terminar y quedan flecos por resolver. Sin embargo, el viernes, 28 de noviembre, marca un antes y un después. Se reabre la carretera y se pone fin a una hemorragia abierta desde hace más de dos décadas. Una hemorragia que la gente de la zona ha tratado de detener con perseverancia.

Los vecinos del Campo de Borja y la Ribera Alta del Ebro, junto con la Asociación Empresarial de Transportes Tradime Aragón, CCOO y UGT, entre otros, cortaron la carretera en enero de 2004 para lanzar el primer aviso: con las vidas humanas no se juega. Cerca de 3.000 personas avisaron de que no callarían más.

El movimiento comenzó a tomar forma con reuniones en el Centro Cívico Delicias, donde se dio vida a la plataforma que se encargaría de reunirse en Madrid con los responsables del Ministerio de Fomento.

Una fecha triste y clave

La burocracia ha sido lenta, con proyectos ambientales, documentación previa, estudios, etc. La maquinaria se puso en marcha, pero las obras no. Otra fecha clave, puede que fundamental, se produjo durante las fiestas del Pilar de 2008: un grave accidente en el cruce de Gallur segó la vida de un joven matrimonio de Mallén. Tenían 46 y 47 años. Esto provocó otra gran manifestación.

Fue el punto de inflexión. La Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Aragón contactó con Fomento para impulsar urgentemente el inicio de unas obras que aún tardarían en comenzar.

El 4 de febrero de 2011 se desarrolló una nueva movilización. Una caravana de vehículos ralentizó el tráfico en la carretera N-232 para exigir el desdoblamiento de esta vía en el tramo Mallén-Figueruelas, uno de los puntos que más accidentes mortales registraba en la comunidad autónoma. Además, el 19 de febrero hubo una concentración ante la Delegación del Gobierno en Aragón, donde se repartieron 40.000 hojas informativas para hacer partícipes de su petición no solo a los 40 municipios afectados, sino a toda la sociedad.

La adjudicación de las obras

El Ministerio de Fomento adjudicó finalmente las obras para convertir en autovía los 15 kilómetros que separan Gallur y Mallén en mayo de 2017.

Javier Lambán, entonces presidente del Gobierno de Aragón, participó con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en el acto de colocación de la primera piedra de las obras. La inauguración oficial del tramo se realizó en septiembre de 2022, quedando aún varios kilómetros sin desdoblar.

Ahora, tres años después, se reabre la carretera y cicatrizan heridas abiertas desde hace más de dos décadas. Un daño que la gente ha peleado por revertir con firmeza, pero que deja demasiados nombres en la cuneta. La apertura total de la A-68 pone el fin de una lucha que comenzó en 2003. En este tiempo se han sucedido actos de presión social, manifestaciones, reuniones y cortes de la calzada.

La sensación general es de alivio, pero también de frustración. Solo hace falta dar un paseo por Mallén para pulsar el sentir de unos vecinos que han perdido la cuenta de los fallecidos. A lo largo de estos años, instituciones como la Diputación de Zaragoza han reconocido públicamente que sin la presión vecinal no habría habido autovía. El trabajo de la plataforma es hoy parte del relato de esta infraestructura.

Dos medidas intentaron reducir la congestión vial

En 2008 llegó una solución para los conductores que cada día tenían que desplazarse por la N-232. El entonces presidente de la plataforma, Antonio Asín, se reunió con el Gobierno de Aragón en busca de alternativas que frenasen la sangría de accidentes acumulados en la carretera. La Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Aragón se coordinó con el Ministerio de Fomento para que los usuarios de las comarcas cercanas pudieran obtener una bonificación.

Los usuarios de los peajes aragoneses de la AP-68 (Gallur y Alagón) no tenían que pagar el viaje de vuelta si lo hacían en el mismo día que el de ida, una exención de pago exclusiva para vehículos ligeros. El objetivo de la iniciativa fue descargar de tráfico la carretera para intentar reducir las trágicas cifras de accidentes mortales que se producían entre Mallén y Figueruelas.

En este sentido, el final de las obras en la A-68 llega a tan solo un año de que se liberalice la autopista de pago AP-68. El Ministerio de Transportes ha detallado que el 11 de noviembre de 2026 será el día en el que por fin se libere el peaje, aunque La Rioja y Álava están estudiando cómo implantar un sistema propio de cobro de peaje.

En cuanto a la seguridad en la zona, también se adoptó en su día una medida clave: se pintó una línea continua en los tramos más peligrosos para impedir adelantamientos y reducir los riesgos de choques frontales, uno de los accidentes más frecuentes en esta vía. Estas soluciones, aunque provisionales, ayudaron a que vecinos y transportistas pudieran circular con más tranquilidad.

El tramo sin desdoblar era uno de los puntos negros más graves de la red estatal de carreteras, con años en los que se registraban más de ocho muertos y decenas de heridos graves. Solo en 2024, por la autovía, a la altura de Mallén, circularon 13.933 vehículos al día.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents