Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Daniel de Miguel Director internacional de Interporc

“No hay que bajar la guardia con la peste, esto va a ser una carrera de fondo”

El representante de la organización interprofesional del porcino en España considera que la prioridad pasa por contener el foco en Barcelona y mantener la bioseguridad para preservar la normalidad productiva en Aragón

Daniel de Miguel, director internacional de Interporc.

Daniel de Miguel, director internacional de Interporc.

Zaragoza

Daniel de Miguel, director internacional de Interporc, pide no bajar la guardia en bioseguridad frente a la amenaza de peste porcina africana, explica el alcance real del foco detectado en la fauna silvestre de Barcelona y defiende la estrategia de regionalización para mantener mercados abiertos.

Aragón va camino de cerrar su mejor año en producción porcina y, al mismo tiempo, está en vilo por el foco de peste en Cataluña. ¿Qué mensaje trasladaría a los ganaderos y a la sociedad?

El mensaje es claro: no bajar la guardia. Los ganaderos de Aragón han invertido durante años en bioseguridad y saben aplicar las medidas. Ahora, con un foco que por el momento está en fauna silvestre —jabalíes—, la prioridad es intensificar la prevención en las granjas: perímetros, mallas, control del movimiento de personal y transportes. La Administración está trabajando, se están poniendo medios en la zona afectada, y los ganaderos deben mantener las medidas que ya aplican desde hace tiempo.

¿Hasta qué punto compromete ese foco localizado en Barcelona al sector porcino de Aragón?

En términos sanitarios, si el foco sigue limitado a fauna silvestre y no pasa a explotaciones, Aragón puede seguir produciendo y exportando con normalidad. La clave es la regionalización, que permite exportar desde el resto del territorio español exceptuando ese radio acotado. Hay particularidades —por ejemplo, China aplicó regionalización por provincia en el último acuerdo bilateral—, pero algunos destinos no admiten regionalización y eso genera negociaciones complejas.  

¿Cómo está reaccionando los diferentes mercados?

Algunos países han aplicado restricciones parciales y otros han aceptado la regionalización. Corea del Sur acaba de permitir las importaciones desde zonas fuera del radio restringido; en cambio, Japón suspendió temporalmente las importaciones de producto porcino de España y eso obliga a negociar con urgencia para acotar el veto. La comunicación entre administraciones y las gestiones bilaterales serán determinantes en las próximas semanas.  

¿Se está haciendo bien la contención en la zona donde se han encontrado jabalís contagiados?

A día de hoy las autoridades han detectado y analizado los casos y han activado protocolos de contingencia, con toma de muestras, cercos, refuerzo con unidades especializadas y seguimiento. Es pronto para cantar victoria, pero la actuación inicial sigue el procedimiento establecido. Es imprescindible intensificar el control de la fauna silvestre porque son el vector principal ahora mismo.  

¿Considera que la coordinación entre administraciones (central y autonómica) y cuerpos implicados está siendo la adecuada? ¿Hay margen de mejora?

La coordinación está siendo seria y se ha activado un despliegue, con solicitudes de refuerzo como la UME que han sido atendidas. Pero siempre hay margen de mejora. Más personal para control, más vigilancia en el movimiento de personas y vehículos y campañas intensivas de concienciación. Ahora es momento de sumar desde todas las autonomías y desde el sector privado para apoyar las medidas oficiales.

¿Cuáles son las fortalezas del modelo porcino aragonés y español y dónde es más vulnerable?

Las granjas han sabido adaptarse a la normativa exigente en materia de bienestar, de sanidad animal, de medio ambiente. Y tenemos el modelo de producción europeo, que es el más exigente en todos estos parámetros. Gracias a eso, han tenido un rendimiento productivo idóneo en los últimos años, han conseguido ser competitivas y ganarse la confianza de los mercados internacionales. Nuestra carne está presente en más de 130 países. El virus está en la zona silvestre y lo que hay que hacer es protegerse.  La prioridad ahora son esos vallados perimetrales, evitar la entrada de pájaros, el control de los movimientos del personal y el transporte o el control cinegético.

¿Hay ayudas previstas para las plantas o productores afectados por las restricciones comerciales?

Existen mecanismos europeos para compensaciones y ayudas, pero la prioridad inmediata es contener el foco. Las medidas económicas y de apoyo llegarán en una segunda fase, conforme la Administración determine el alcance y aplique los mecanismos comunitarios.

¿Aragón asumirá producción procedente de plantas cárnicas que reducirán su actividad en Cataluña?

Cada empresa decidirá su estrategia comercial y logística. Desde Interporc no manejamos esas decisiones empresariales interna. Es información que en estos momentos de crisis no comparten, lógicamente. Hay muchas modalidades que van cambiando día a día.

¿Prevé que la expansión del virus vaya a más o que se pueda controlar pronto?

No podemos hacer previsiones exactas. Cuando el virus está en la fauna silvestre, el proceso suele ser lento. El estatus de país libre se recupera tras largos períodos: la normativa exige un año sin focos para certificarlo. La gestión será una carrera de fondo. Hay que intentar que el foco permanezca contenido y trabajar con la diplomacia sanitaria país a país para minimizar cierres de mercado.

¿Qué lecciones internacionales deberían aprovecharse para afrontar esta crisis?

España ya ha implantado muchas medidas de bioseguridad y digitalización; ahora toca priorizarlas y dotarlas con más personal y recursos de supervisión si hace falta. La cooperación internacional y los acuerdos de regionalización muestran que es posible limitar el daño si la reacción es rápida y transparente.

¿Puede esta crisis, paradójicamente, servir para reforzar la marca de calidad del porcino español?

Sí, si entre todos se demuestra capacidad de reacción, transparencia y rigor. Mercados exigentes que siguen admitiendo regionalización avalan la confianza en el modelo español. Pero la prioridad ahora es contener el foco. Cualquier reivindicación de marca tendrá sentido si la respuesta sanitaria es firme.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents