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Un impacto de 12.579 millones en el PIB: las grandes cifras que promete el centro de datos de la multinacional de Florentino Pérez en La Puebla de Alfindén

El Gobierno de Aragón ha dado vía libre al proyecto con la publicación del PIGA y la construcción del campus comenzará en 2026

Render de uno de los centros de datos de ACS en España.

Render de uno de los centros de datos de ACS en España. / ACS

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El pobladísimo mercado de los centros de datos en Aragón sumará a partir de 2026 un nuevo actor. Será en La Puebla de Alfindén, en el área metropolitana de Zaragoza, donde el grupo multinacional ACS, fundado y dirigido por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, levantará su campus, cuya construcción comenzará mediado el próximo año y que prevé comenzar la operación, en función del desarrollo de las obras, no antes de finales de 2028. La inversión inicial supera los 1.200 millones de euros entre la propia construcción y la huella fiscal, aunque el proyecto comandado por ACS en sociedad con la energética Benbros promete un impacto de 12.579 millones en el PIB nacional durante los próximos 22 años, dos en construcción y 20 en operación.

Así lo aseguran los promotores en el Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA) que acaba de ser publicado en el BOA y que recoge los detalles pormenorizados de campus digital de La Puebla de Alfindén. Otros impactos que resaltan ACS y Benbros radican en la generación de empleos de "alta cualificación", con una promesa de contratar en torno a un 70% de trabajadores locales y más de 2.000 puestos directos e indirectos que incluyen tanto las obras como la operación de los centros de datos y su mantenimiento.

La inversión inicial, superior a los 1.200 millones de euros, podría duplicarse en el caso de que los promotores obtengan los permisos que ya han solicitado a Red Eléctrica para ampliar la potencia que ya tienen asegurada, 150 megavatios (el campus necesitará 100 para estar plenamente operativo), a otros 150 MW adicionales. Es decir, doblando también su capacidad.

Pero, sea como fuere, con los datos actuales ya están definidos los 1.090 millones de euros que supondrá el presupuesto de ejecución de la contrata, de los que 32,6 irán destinados a las labores de urbanización y 966,7 a la edificación de los centros de datos. El resto de partidas corresponden a la ejecución de las subestaciones y de las líneas eléctricas y de fibra óptica.

Huella fiscal

A este dato hay que sumar la huella fiscal del proyecto, entre 144 y 145 millones de euros entre 2025 y 2039, una cifra que baila en función de algunas bonificaciones, ya que los promotores podrían ahorrarse cerca de un millón de euros en impuestos según cómo se interprete la normativa y a los beneficios impositivos a los que quieran acogerse.

En concepto de IBI, el único impuesto que se pagaría desde este año, supondría 3,2 millones de euros en ese quindenio (2,4 si se aplica en el primer lustro al 90%). El IAE no comenzaría a pagarse hasta 2030, aunque ACS y Benbros estarían exentos los dos primeros años. Luego, entre 2032 y 2036, optarían a bonificaciones fiscales del 50% o del 95%. En total, en 2039 habrían pagado 114.000 euros sin ninguna bonificación, 78.000 si se deducen la mitad durante ese lustro o 46.000 si se ahorran ese 95%.

El Impuesto de Sociedades también se pagaría a partir de 2030, en este caso sin exención ni bonificación fiscal posible, e iría in crescendo para sumar 23,4 millones de euros en este período. Pero sería en el IRPF, que comenzaría a tributarse este próximo 2026, donde el erario obtendría una mayor recaudación: 118,1 millones de euros, de los caules 60,9 serían para el Estado y 57,2 para la comunidad autónoma aragonesa. En síntesis, la huella fiscal total rondaría los 145 millones si no hay bonificación alguna y superaría ligeramente los 144 si se aplican las deducciones previstas.

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