Las cintas que Azcón ya no podrá cortar esta legislatura: de La Romareda al hospital de Teruel pasando por los Pirineos
El abrupto final del mandato y la inminencia de la campaña electoral provocarán que el presidente no pueda inaugurar grandes proyectos que, en un devenir político normal, hubiesen llegado a tiempo para ser presumidos en la primavera de 2027

Jorge Azcón, Natalia Chueca y Jorge Mas, las tres patas de la sociedad Nueva Romareda. / Javier Belver / EFE

Las campañas electorales, en la mayoría de ocasiones, vienen preconcebidas cuatro años atrás. Una vez que un partido gana unos comicios, sea del color que sea, planifica sus pasos a seguir durante ese período y lo ideal, siempre que el dinero y las circunstancias lo permitan, es poder dejar huella visible con la que convencer a tus votantes. Es el famoso corte de cinta roja, una fotografía que todos buscan pero no siempre consiguen. En Aragón, las elecciones de mayo de 2023 dejaron un escenario muy propicio. El buen momento económico de la comunidad y del país, arrastrado por la ingente inyección de fondos europeos, cumplían con la primera premisa: había recursos para invertir.
La segunda, las circunstancias, también lo parecían. No en vano, la suma del PP y Vox, socios preferentes, daba una holgada mayoría absoluta con 35 diputados, 28 y 7. Además, las tres capitales se habían teñido de azul, por lo que el panorama no podía ser más prometedor para los populares. Pero a la mañana siguiente, Pedro Sánchez convocó las generales tras el varapalo sufrido por los socialistas en todo el país y, contra todo pronóstico, logró una nueva mayoría con la que seguir siendo presidente.
Acabó una campaña y empezó otra, casi sin tiempo para respirar, lo que provocó a su vez que el pacto de investidura en Aragón se retrasase hasta después de los comicios del 23 de julio. Tras ello, Jorge Azcón y Alejandro Nolasco se dieron la mano y formaron una coalición de presidente y vicepresidente que apenas duró once meses. Fue el primer traspié, aunque no impidió que Azcón lograse gobernar sin mayor dificultad (y sin presupuestos en 2025) durante 17 meses más.
En este clima, el presidente ha ido participando en varios proyectos, muchos de ellos de la mano de las administraciones locales, de los que poder presumir. El cálculo era claro aquel lejano 28 de mayo de 2023: los números (económicos y políticos) y los plazos daban. Así se impulsaron grandes anuncios, muchos de ellos ya en marcha pero que, ante el abrupto final de legislatura, Azcón no podrá estrenar. Al menos, de cara a la campaña electoral, más allá de que si revalida la presidencia continuará con la hoja de ruta que todos ya conocen, como él mismo admitió en la presentación del proyecto presupuestario de 2026.
Las fotos deberán esperar
Así las cosas, el presidente no podrá inaugurar antes de los comicios, por ejemplo, uno de sus grandes hitos, presente en sus últimas campañas para la Alcaldía de Zaragoza, primero, y para el Pignatelli, después: la nueva Romareda. Un proyecto que no era de legislatura, ya que la intención inicial era estrenarlo en 2029, y en el que hay comprometidos más de 120 millones de dinero público (a partes iguales con el ayuntamiento). Pero la mudanza temporal al Parking Norte de la Expo provocó un win win, ya que si se cumplían los plazos de la constructora, a mediados de junio de 2027 el estadio estaría listo. Por tanto, la fotografía de Azcón y Chueca con el Ibercaja Romareda casi listo no se producirá en campaña. Autonómica, al menos, porque las municipales siguen su curso. Lo mismo sucederá con otras inversiones del Ejecutivo autonómico en Zaragoza, tales como la renaturalización del Huerva o la reurbanización del Portillo.
Fuera de las lindes de la capital, el demandadísimo y nuevo hospital Obispo Polanco de Teruel llegará a las urnas el 8 de febrero sin estar concluido, aunque esté ya a punto. Otra cinta que, en el imaginario popular de aquel 28 de mayo, pasaba por su cabeza cortar, algo que hubiese pasado en un transcurso normal del devenir político, circunstancia cada vez menos habitual.

Los consejeros Bancalero y Forniés y la alcaldesa Buj, la pasada semana en las obras del hospital de Teruel. / DGA
Al norte, Azcón tampoco podrá estrenar algunas de sus grandes atracciones para desestacionalizar las comarcas pirenaicas, véase el tobogán de Panticosa, uno de los símbolos de su reivindicado Plan Pirineos. O las primeras viviendas de alquiler asequible, con bloques en previsión de estar en pie en 2027 y que tampoco llegan a la cita del próximo 8 de febrero.
A medio plazo, el presidente tiene marcada ya su hoja de ruta. El proyecto presupuestario de 2026, cuya presentación fue su primer acto preelectoral, será el boceto que Azcón y los suyos esperan imaginarse la noche electoral en Ponzano: un nuevo Royo Villanova; centros de salud en Arcosur, Huesca o Utebo; un bachillerato concertado y una enseñanza gratuita de 0 a 3 años; o el impulso a la Ciudad del Deporte de Zaragoza que prometió Chueca y quedó pospuesta. Todo, sin olvidar las cintas que Azcón se ha dejado pendientes y que espera retomar a partir de la próxima primavera. Un deseo que solo las urnas pueden arrebatarle.
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