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Efectos de la huelga de médicos en Aragón: "Estaba con el camisón para entrar a quirófano cuando me han dicho que no me operaban"

Una joven comparte los "nervios" que han sentido esta semana en la que tenía prevista una intervención en el hospital Royo Villanova de Zaragoza el último día de los paros de los facultativos. Su familia denuncia que no se informara antes de que se cancelaba la cirugía para evitar el "mal trago"

Los médicos se concentran a las puertas del Miguel Servet en la última jornada de huelga, este viernes.

Los médicos se concentran a las puertas del Miguel Servet en la última jornada de huelga, este viernes. / Josema Molina

Zaragoza

Lo que le ha pasado es un "fastidio", asegura. Y es ya la segunda vez que le sucede. Hacía días que los nervios invadían a esta treinteañera, que tenía programada una intervención en Zaragoza para este viernes coincidiendo con la cuarta jornada de la huelga de médicos. "Me he puesto el camisón para entrar a quirófano porque me habían indicado que a las 8.45 horas tenía que estar preparada. Pero me han dicho que nada, que no me operaban", ha explicado desde la cafetería mientras esperaba a que le llamaran para reprogramar la extracción de una piedra del riñón. Esta cirugía no era urgente pero, según han apuntado sus familiares, llevaban esperando "desde el mes de agosto". El Salud estableció servicios mínimos para los paros y la atención a las urgencias hospitalarias y extrahospitalarias y los tratamientos y/o pruebas inaplazables estabas aseguradas.

La paciente ingresó este jueves sobre las 17.30 horas en el hospital Royo Villanova de Zaragoza. Según explican algunos familiares, los días previos fueron de incertidumbre porque, con la huelga de médicos en marcha (empezó este martes y terminó este viernes) no sabían si la operación seguía adelante, ya que las cirugías urgentes estaban aseguradas durante los paros. "Llamamos ayer (jueves) a atención al paciente por si acaso y nos dijeron que, si tenía cita para ingresar, que lo hiciera", cuenta un miembro de la familia.

Y así lo hizo. "He estado toda la noche sin dormir y he estado muy nerviosa", detalla la paciente. La treintañera comparte que las intervenciones quirúrgicas le ponen muy nerviosa y lo pasa "fatal". "Ahora me citarán para operarme en Navidad y estaré fastidiada...", expresa. Sus familiares comprenden que los médicos tienen derecho a huelga, pero denuncian que no se informe antes de si las intervenciones programadas siguen adelante. "Ya le habían pinchado la heparina -inyección para prevenir coágulos- y es un mal trago, y estaba todo preparado...", exponen.

Desde la familia de la joven ponen en valor la amabilidad de los profesionales que les han atendido, que desde el primer momento les han atendido muy bien. "De hecho, los enfermeros dijeron que hasta que no estuvieran seguros de que las cosas seguían adelante no iban a avanzar en nada más, por si acaso", destaca el padre, y añade: "Lo que no se entiende es por qué, si el facultativo sabía que iba a hacer huelga y el quirófano estaba programado, hacen venir al paciente".

Él, que ha sufrido con su hija todo el proceso, asegura que el caso de su familia no es único y que también otros usuarios de Aragón han pasado por lo mismo durante los paros médicos, que han durado cuatro días y que estaban convocados a nivel nacional para rechazar el borrador del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad y, a nivel autonómico, para reclamar a la consejería que lidera José Luis Bancalero mejoras en las condiciones. Según los datos de Sanidad, durante la huelga se han cancelado 839 cirugías, 147 este viernes.

A la joven afectada y sus familiares les cuesta asumir la situación, que les ha traído de vuelta un mal recuerdo de hace 18 años. La misma usuaria tenía entonces pendiente una intervención para extirparle la vesícula y también se suspendió por unos paros médicos. "Si hay huelga y tienes una operación prevista, no gusta pero te adaptas. Pero que no te avisen antes... Eso es crueldad", aseguran con dureza desde la familia. "A eso es a lo que no hay derecho", añade el padre.

Los nervios siguen presentes en esta joven, que espera a que le reprogramen la intervención. "Las urólogas han dicho que ya nos darán nueva cita", indican desde la familia, que teme que esta va a ser una Navidad más angustiosa de lo que tenían previsto.

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