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El cierzo sopla con distinta fuerza en Aragón: es la quinta comunidad en empleos pese a ser la segunda que más energía eólica produce

La asociación empresarial del sector ha publicado los datos del último informe macroeconómico en base a 2024

Un parque eólico de Aragón, en una imagen de archivo.

Un parque eólico de Aragón, en una imagen de archivo. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El cierzo sopla fuerte, pero en distintas direcciones, en Aragón. La comunidad es la quinta con más empleos, directos e indirectos, relacionados con el sector de la energía eólica. Una posición a la que ascendió el pasado 2024, cuando se contabilizaron 1.734 trabajadores relacionados con sus parques (500 más respecto a 2023, cuando se cifraban 1.209 puestos). Por delante hay otros territorios como Galicia, País Vasco, Andalucía y Castilla y León, pese a que Aragón cerró el pasado año siendo la segunda comunidad que más potencia tenía instalada y también la segunda que más energía producía, tan solo superada en ambos ránquines por Castilla y León.

Son los datos que se desprenden del nuevo informe macroeconómico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), elaborado por la consultora Deloitte, en el que vuelve a recogerse esa asimetría en las capacidades de generar energía renovable en la comunidad aragonesa y traducirlo luego en un número acorde de empleos. Así, la potencia instalada en Aragón en 2024 era de 5.480 megavatios (MW), con una producción de 11.168 gigavatios hora (GWh).

Un curso en el que, además, el territorio aragonés fue el segundo con más potencia nueva instalada, un 20,8% del total nacional, que corresponden a 246 MW. En cuanto al número de parques de molinos, se pasó de 198 en 2023 a 206 en 2024, ocho más, que siguen suponiendo más del 14% de las instalaciones en el país, que ascienden a 1.412.

Pese a estos dos últimos datos, el sector eólico generó en la comunidad un pico menor de energía (en 2023 había registrado 11.993 GWh) y su contribución al PIB también fue mayor: 352,6 millones frente a los 256,5 millones recogidos por el informe en el pasado año. Uno de los motivos detrás de ese descenso está en la bajada del precio de la energía. En cualquier caso, la bajada en la producción energética ha sido generalizada en todo el país. Tanto es así que los casi 12.000 GWh de 2023 representaban el 16,7% del total nacional y los 11.168 GWh de 2024 se traducían en el 18,8%, dos puntos porcentuales más.

Molinos de viento en La Muela, comarca de Valdejalón, con el Moncayo al fondo.

Molinos de viento en La Muela, con el Moncayo al fondo. / Ángel de Castro

Sea como fuere, la posición de Aragón en el mapa eólico español sigue siendo una de las más fuertes. La tierra del sol y, en este caso, del viento, ocupa los puestos altos de todas las clasificaciones que la comparan con el resto de territorios. Por ejemplo, el 83% de la potencia nueva instalada se concentra en tres comunidades, con Castilla y León liderando y Navarra cerrando el top 3. Como ya se ha citado, la comunidad aragonesa es la quinta que más empleos tiene, un 8,4% del total, y la segunda que más potencia alberga y genera.

El sector, en general, vive un buen momento de salud. En España, la energía renovable ya suma el 67% del total producido (un 24% eólica), con la convencional generando el 28% y la nuclear tan solo el 5%.

El impacto fiscal

Una de las cuestiones que más recelo han causado históricamente en el territorio ha sido el impacto fiscal que tenían la cascada de parques eólicos que han ido poblando la comunidad aragonesa en los últimos 20 años. En septiembre de 2024, tras un arduo proceso de negociación, entró en vigor el impuesto a las renovables, que finalmente fue menor al planteado inicialmente tras varias conversaciones a nivel político y empresarial.

Tal y como recoge el propio informe, Aragón cuenta con una particularidad frente a otras autonomías que también gravan la energía verde (las Castillas, Galicia, Cantabria, La Rioja o el País Vasco), y es que además de cobrar el canon en función del número de aerogeneradores y su potencia también añaden cuotas variables en función de la suma de la altura de las torres y del diámetro del rotor.

En base a estos parámetros, el cálculo de la AEE cifraba entre 25 y 26 millones de euros lo que debería haber recaudado la DGA el pasado 2024, aunque la cifra exacta no fue esa, pues el impuesto entró en vigor en septiembre. En base a los últimos datos, el Ejecutivo autonómico recaudó cerca de 9 millones por este concepto el pasado curso y en 2025, al cierre de septiembre, había cobrado 10,3 millones de euros.

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