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El Ministerio de Transportes adjudica un contrato decisivo para el último tramo pendiente de la autovía Jaca-Pamplona (A-21)

La actualización del proyecto constructivo entre Puente la Reina y Fago, que se dividirá en dos subtramos, se elaborará por 2,4 millones en 36 meses

El tramo que separa Puente la Reina con Fago tendrá 12 kilómetros de longitud.

El tramo que separa Puente la Reina con Fago tendrá 12 kilómetros de longitud. / Ministerio de Transportes

David López

David López

Zaragoza

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha adjudicado por fin uno de los contratos más demandados en Aragón para culminar una de las autovías más importantes que quedan por terminar. Se refiere a la autovía Jaca-Pamplona, la A-21, que ha atravesado diferentes cambios de rumbo e imprevistos en los últimos años, y que ahora por fin va a dar pasos en firme. Empezará por un contrato de 2,4 millones de euros (IVA incluido) que se ha adjudicado a la empresa Técnica y Proyectos para actualizar el trazado y proyecto constructivo del último tramo pendiente en territorio aragonés, los 12 kilómetros que separan Puente la Reina y Fago.

Su construcción culminaría una autovía que ahora se interrumpe a la altura de Puente la Reina y se ejecutará, como ya se decidió hace meses, en dos subtramos diferenciados hasta enlazar con el límite provincial entre Huesca y Zaragoza, y que enlazará con Navarra. Para ejecutar estos trabajos parten del presupuesto ya conocido de más de 123 millones de euros (IVA incluido) y cuando esté culminado tendrá continuidad en el tramo entre Sigües y Tiermas que ya fue puesto en servicio en abril de 2025, y a su vez también hasta Pamplona, ya que los tramos en Navarra ya están en servicio. El objetivo de dividir la obra en dos subtramos es para "optimizar la viabilidad económica del proyecto". De manera que habrá que redactar un proyecto para el tramo Puente la Reina de Jaca–Berdún y otro para el de Berdún–Fago.

"Por otro lado, se estudiará la necesidad de incluir en estos proyectos de construcción el proyecto de acondicionamiento, mejora y humanización de los tramos de carretera N-240 que atraviesan las poblaciones comprendidas en el ámbito de esta actuación", ha añadido el ministerio en un comunicado de prensa. "Esto supondrá la base para el acuerdo previo necesario con los Ayuntamientos afectados para que, una vez finalizadas las obras, dichos tramos se entreguen a los Ayuntamientos conforme a la normativa vigente. Esta actualización del proyecto surge de la necesidad de adaptarse a la realidad actual del territorio y a los cambios en la legislación y en la normativa técnica aplicable, como paso previo a que pueda ser aprobado y a que pueda servir de base a las correspondientes obras", ha añadido.

Lo más relevante de esta adjudicación es que se cierra por fin una licitación que estuvo paralizada tres meses y se desbloquea un tramo estratégico para Aragón, que se había bloqueado para subsanar «errores» técnicos detectados en los pliegos de condiciones.

Con todo, empieza a correr el calendario para aspirar a un inicio de las obras que no comenzarán al menos hasta finales de 2029 o principios de 2030. Y es que el plazo que se abre para la redacción de este proyecto modificado es de 36 meses, por lo que no estaría hasta el segundo semestre de 2028 si todo avanza según lo previsto. Esto daría paso a la licitación de los trabajos y una tramitación administrativa que podría demorarse un año, en el ritmo actual de contratación.

Pero al menos es una fecha asumible por el entorno tras tantos años de espera de esta infraestructura clave en Aragón y Navarra. Un eje viario por el Pirineo que reduciría notablemente el tiempo de trayecto para los conductores, mejorará la conexión con las estaciones de esquí aragonesas de Astún y Candanchú y también la seguridad vial.

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