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Aragón vuelve a crecer más de lo previsto y superará a España en 2026 por el efecto de las grandes inversiones

La CEOE Aragón confirma el buen cierre de 2025, que ha superado las expectativas, y anticipa un menor incremento de la riqueza el próximo año por la falta de mano de obra y el repunte del absentismo como principales preocupaciones

Benito Tesier, Miguel Marzo, Félix Longás y Juan Ciércoles, en la rueda de prensa ofrecida este lunes por la CEOE Aragón.

Benito Tesier, Miguel Marzo, Félix Longás y Juan Ciércoles, en la rueda de prensa ofrecida este lunes por la CEOE Aragón. / CEOE Aragón

Zaragoza

Aragón cerrará 2025 con un crecimiento económico del 2,9%, en línea con la media nacional y mejor de lo que se esperaba al inicio del ejercicio, y encara 2026 con un escenario de «desaceleración moderada», pero con un diferencial positivo para la comunidad. En concreto, el Producto Interior Bruto (PIB) se incrementará un 2,5%, dos décimas por encima de España (2,3%), gracias a su base industrial, el tirón de la construcción y el efecto arrastre de las grandes inversiones privadas, sobre todo, en centros de datos y la gigafactoría de baterías.

Así son las previsiones que ha presentado este lunes la CEOE Aragón, que ha hecho balance del año que está a punto de terminar. Su presidente, Miguel Marzo, junto al presidente de la Comisión de Economía de la organización, Félix Longás, quienes han explicado las fortalezas y amenazas con que cuenta la comunidad para afrontar el nuevo año.

Las estimaciones de la organización empresarial se sitúan en la parte intermedia de la tabla de predicciones económicas para la comunidad realizadas por los diferentes servicios de estudios y organismos, que se encuentran en una horquilla. El Gobierno de Aragón espera un crecimiento del 2,2% en 2025 y del 2% en 2026, cifras similares a las apuntadas por el BBVA (2,2% y 2,3%, respectivamente), pero por debajo de las previstas por Ibercaja (2,7% y 2,9%).

En un contexto internacional todavía marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y la debilidad de las principales economías europeas, la economía aragonesa ha cerrado 2025 “mejor de lo inicialmente esperado”, ha apuntado Marzo, al igual que la española, tras sucesivas revisiones al alza. Eso a pesar de las "nubes negras" que se veían hace un año por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre arancelaria generada por el mandatario estadounidense Donald Trump.

El crecimiento ha estado impulsado principalmente por la demanda interna, tanto por el consumo como por la inversión, favorecidos por el aumento de la población y el empleo, la mejora de la renta de los hogares, la contención de los precios energéticos, la bajada de los tipos de interés y el impulso de los fondos europeos, que seguirán activos hasta 2026.

La inversión, uno de los componentes más rezagados tras la pandemia, ha logrado finalmente recuperar los niveles previos a febrero de 2020, aunque la patronal advierte de que este avance ha descansado más en la inversión pública que en la privada.

Construcción e industria, en positivo

Entre los sectores, Longás ha destacado el fuerte empuje de la construcción, tanto en obra civil como en edificación, con todos los indicadores -producción, licitación o consumo de cemento- al alza. No obstante, ha alertado del desajuste entre oferta y demanda, que está tensionando los precios y dificultando el acceso a la vivienda.

En la industria, la producción ha mostrado una evolución positiva, con un mayor dinamismo en los bienes de consumo duradero y de equipo, frente a la caída de los bienes intermedios, en un comportamiento que la CEOE Aragón considera coherente con una fase de transición productiva.

El freno exterior: exportaciones a la baja

El principal punto débil de 2025 ha sido el sector exterior. Con datos hasta septiembre, las exportaciones aragonesas caen un 11%, mientras que las importaciones crecen un 12%. El desplome del automóvil, con un retroceso del 35% en las ventas al exterior, explica buena parte del ajuste, en pleno proceso de reconversión hacia el vehículo eléctrico.

Por primera vez en años, el sector agroalimentario ha superado al automóvil como principal exportador de Aragón, con el 25% del total, aunque también ha sufrido una ligera caída en los últimos meses y preocupan los efectos de la crisis de la peste porcina. La consecuencia es una tasa de cobertura del 82%, inferior a la media nacional y lejos de los niveles históricamente positivos de Aragón, una situación que la patronal considera coyuntural.

Mercado laboral: empleo fuerte, pero con alarmas

El mercado laboral se ha mantenido sólido en 2025, con una tasa de paro del 8,5%, por debajo de la media española, aunque con fuertes diferencias territoriales. Huesca registra un 6,5%, frente al 9% de Zaragoza. Sin embargo, la CEOE Aragón lanza una advertencia clara: la escasez de mano de obra se ha convertido en el principal freno al crecimiento potencial.

Las dificultades para contratar afectan a todos los sectores -transporte, hostelería, comercio especializado- y ya hay empresas que reconocen tener capacidad productiva infrautilizada por falta de personal. A ello se suma el aumento de los costes laborales, el repunte del absentismo -especialmente el de larga duración- y la preocupación por nuevas medidas regulatorias, como la subida del salario mínimo al margen de la negociación colectiva.

Especial inquietud genera también la evolución del trabajo autónomo, que en Aragón sigue por debajo de los niveles prepandemia, a diferencia del conjunto de España, un fenómeno que la patronal vincula a la falta de relevo generacional, que provoca el cierre de pequeños negocios.

Desaceleración y cautela para 2026

De cara a 2026, la CEOE Aragón prevé un crecimiento más moderado, en torno al 2,3% en España, y algo superior en Aragón, aunque subraya tres grandes focos de incertidumbre, como son la evolución del sector del automóvil, aún en transición; la situación del agroalimentario, condicionada por la peste porcina; y la capacidad real de las grandes inversiones para generar un «efecto en cascada» sobre el tejido de pymes.

A estos factores se suman riesgos externos como la debilidad de Francia y Alemania, principales destinos de las exportaciones aragonesas, el fin de los fondos Next Generation, las tensiones comerciales y los elevados niveles de deuda pública.

Como principal cuello de botella a nivel autonómico, Marzo ha subrayado la necesidad de reforzar infraestructuras energéticas para garantizar capacidad y suministro tanto a grandes proyectos de inversión como a las pymes. Y en el capítulo de competitividad, ha advertido de un problema estructural. «La productividad no crece. El PIB mejora porque hay más empleo, no por mayor eficiencia y pesan los costes laborales y el absentismo», ha lamentado.

En lo político y con las elecciones aragonesas a la vista, el líder de la patronal ha pedido "estabilidad y presupuestos". A su juicio, es una mala noticia el adelanto electoral, pero peor aún operar sin cuentas públicas, aunque confía en que el parón sea limitado.

Pese a todo, el diagnóstico final es moderadamente optimista. Aragón sostiene la CEOE, cuenta con una base industrial sólida, una construcción dinámica, un diálogo social activo y un volumen de inversiones sin precedentes.

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