El otro Loarre de Aragón, la fortaleza medieval clave en la historia de Aragón a 10 minutos de Huesca: se puede visitar
Tras dos años cerrado por obras, este castillo reabrió sus puertas en 2024 con una oferta de visitas guiadas y recreaciones históricas perfectas para los apasionados del patrimonio aragonés

El otro Loarre de Aragón, la fortaleza medieval clave en la historia de Aragón a 10 minutos de Huesca: se puede visitar
Aragón cuenta con más de 500 castillos entre sus fronteras. Esta variedad de fortificaciones le ha valido el apodo de “tierra de castillos”. Aunque los más famosos, como el de Loarre y el de Peracense, concentran la mayor parte de los turistas, el territorio aragonés alberga otras muchas joyas que son un lugar de peregrinación para los amantes del patrimonio de la comunidad.
Ese es el caso del Castillo de Montearagón. Situado en la cima de un monte en la población de Quicena, fue fundado por Sancho Ramírez de Aragón en el siglo XI. Tras dos años cerrado por obras, la fortificación reabrió sus puertas en 2024. Desde entonces, el castillo ha reivindicado su lugar como una de las edificaciones más valiosas de Aragón. También se ha esforzado por conquistar a los visitantes: el recinto ofrece visitas guiadas y recreaciones históricas.
Una fortaleza nacida para el asedio de Huesca
Entre 1085 y 1089, el rey Sancho Ramírez levantó aquí un “castillo de aproximación” para controlar el territorio y preparar la conquista de Wasqa, la Huesca musulmana. Su posición, a pocos kilómetros de Huesca, convierte la cima en un punto de vigilancia sobre la llanura oscense.
Con el tiempo, el enclave no solo mantuvo su función militar, sino que fue adquiriendo un fuerte carácter religioso y político al consolidarse como castillo-abadía, convirtiéndose en un centro de poder y patrimonio dentro del reino. Tras siglos de uso y transformaciones, el conjunto entró en una etapa de deterioro marcada por saqueos, incendios y conflictos. La desamortización de 1835 supuso el final de la abadía y aceleró el expolio y el abandono del recinto.

El Castillo de Montearagón fue un punto clave en la conquista de Huesca. / Turismo de Aragón
Incendios, expolios y abandono explican parte de su estado actual. A ello se sumó la Guerra Civil, cuando el enclave fue línea de frente y sufrió bombardeos. Aun así, su silueta destaca en la Hoya de Huesca. El conjunto, de trazado poligonal, está protegido por dos líneas de muralla y un camino de ronda. En su época contó con diez torres, aunque hoy se mantienen en pie cuatro, además de una torre albarrana y la Torre del Homenaje, que más tarde se adaptó como campanario.
Dentro del recinto se conserva la iglesia original, levantada a finales del siglo XI y remodelada en los siglos XV y XVIII. Destaca su cripta románica con bóveda. El altar mayor estuvo presidido por un retablo atribuido a Gil Morlanes, que actualmente se guarda en el Museo Diocesano de Huesca. También quedan restos del palacio abacial y de las estancias de los canónigos, organizadas alrededor de dos claustros. Fue declarado Monumento Nacional en 1931.
Una restauración decisiva
El Castillo de Montearagón es mucho más que unas ruinas. El Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) realizó en la edificación más de una docena de trabajos para limpiar y reforzar el monumento. De esas actuaciones, sobresalen la restauración de la fachada sur, el refuerzo de los muros y la limpieza y recuperación del entorno del muro sur.

El Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) realizó en la edificación más de una docena de trabajos para limpiar y reforzar el monumento. / Turismo de Aragón
Después, en 2015 se hizo un estudio geológico y arqueológico, y posteriormente se llevaron a cabo nuevas obras para asegurar la fortaleza y la iglesia. Primero se analizaron las piedras y el terreno y luego se hicieron trabajos para dar estabilidad. Dentro del castillo se excavó con control arqueológico, se arreglaron grietas y fisuras, se reforzaron zonas altas y se instaló un drenaje para sacar el agua fuera. Finalmente, se acondicionó el interior para reabrirlo con seguridad.
Cómo visitar Montearagón
El municipio de Quicena se encuentra a unos 6 kilómetros de Huesca (unos 10 minutos en coche). La visita es guiada: como referencia, la entrada ronda los 5 € (gratis de 0 a 6 años) y las sesiones con recreación histórica, 8 € para adultos con precios reducidos para niños. En temporada alta se programan pases como los de verano (martes a domingo) con horarios habituales a las 11:00 y a las 20:00; esta última visita suele rematar con el atardecer. En otros periodos, la oferta suele concentrarse en fines de semana, Semana Santa, julio y agosto y Navidad. Las plazas son limitadas: conviene reservar con antelación en la web oficial o por WhatsApp (622 573 497).
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