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Daniel Bernad, el vecino de Épila repatriado desde Cuba hace dos meses: "Gracias por devolverme la esperanza y ayudarme a volver a casa"

El Ayuntamiento de la localidad publicó y divulgó una carta de agradecimiento del hombre a través de sus redes sociales en la tarde de ayer

Iglesia de Santa María La Mayor en el municipio de Épila, Zaragoza

Iglesia de Santa María La Mayor en el municipio de Épila, Zaragoza / El Periódico

Zaragoza

Hace algo más de dos meses, Pedro Daniel Bernad, vecino del municipio zaragozano de Épila, puso fin a un infierno personal iniciado tras viajar a Cuba a principios del mes de octubre. Lo que comenzó como un viaje cargado de ilusión se tornó en una pesadilla cuando, tras someterse a una intervención digestiva en Santa Clara, su estado de salud se complicó gravemente. La situación se prolongó durante semanas hasta que, el día 28 de octubre, gracias a la colaboración ciudadana y a la implicación de diversas instituciones aragonesas, se logró su repatriación a España. Este martes ha realizado sus primeras declaraciones públicas desde su regreso, a través de un emotivo comunicado en el que ha querido expresar su agradecimiento a todas las personas e instituciones que hicieron posible su vuelta.

En esta sentida carta, el epilense no ha podido evitar recordar cómo se sintió cuando comenzó todo. Sin los medios sanitarios necesarios, este viaje se ha convertido en una anécdota que recordará de forma negativa de por vida. "Aquello que se planea con ilusión, en un instante, se convierte en una pesadilla, así comenzó para mí una de las etapas más duras de mi vida", relata.

Le quedarán cicatrices físicas y también mentales, pero aunque esta experiencia le ha dejado renqueante, asegura que su proceso de recuperación "está bien encaminado", si bien reconoce que "le queda recorrido para poder decir que está plenamente recuperado".

En su carta, Pedro Daniel expresa un "agradecimiento infinito" por cada gesto y muestra de apoyo recibidos desde el momento en que su estancia en Cuba se enturbió hasta su regreso a España, al que define como uno de "sus momentos más oscuros". "Vuestra cercanía ha sido el impulso que necesitaba para no rendirme. Gracias por devolverme la esperanza y por ayudarme a volver a casa", señala.

El afectado afirma sentirse "profundamente orgulloso y afortunado" de pertenecer a su tierra natal, Épila, destacando el sentimiento de unidad que caracteriza a sus vecinos. "Nunca habría imaginado recibir una muestra de solidaridad tan grande. Este pueblo ha demostrado que cuando uno de los suyos cae, todos se levantan con él".

En este sentido, el aragonés agradece de forma expresa al Ayuntamiento de Épila, con una mención especial a su alcalde, Jesús Bazán, así como al resto de instituciones implicadas en el proceso, por su "apoyo constante y humanidad" mostrados "desde el primer momento".

Pedro Daniel tampoco se olvida de los profesionales que hicieron posible su repatriación —militares, médicos y personal sanitario—, quienes, según afirma, "sintieron la llamada y respondieron". Del mismo modo, dedica unas palabras a la empresa en la que trabaja, Emesa, dedicada a la fabricación de piezas de ascensores, a la que define como mucho más que un lugar de trabajo: "Son mi segunda familia, van mucho más allá de lo profesional".

El comunicado concluye con un mensaje cargado de emoción y gratitud hacia todas las personas que lo acompañaron durante este proceso. "No existen palabras suficientes para expresar todo lo que siento. Gracias por no soltarme la mano y por hacer posible mi vuelta. Hoy afronto un futuro con esperanza, con fuerza renovada y con una gratitud que me acompañará toda la vida. De corazón, gracias, Épila", cierra así su mensaje con estas palabras.

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