Un fondo de inversión británico especializado en la almendra amplía su cartera en Aragón y ya cultiva el pistacho
Prunus Nuts, dependiente de Cibus Capital, ya trabaja con estos frutos secos en la finca de 150 hectáreas que compró hace algo más de un año en Sofuentes (Cinco Villas)

Campo de pistachos y pistacheros en Aragón, en una imagen de archivo. / EL PERIÓDICO

La sociedad Prunus Nuts, perteneciente al fondo de inversión agrícola de origen británico Cibus Capital, ha diversificado su cartera de productos en Aragón y ya trabaja también en el cultivo de pistachos pese a estar especializado y, hasta ahora, únicamente centrado en la almendra. Concretamente, el fondo ya trabaja con este fruto seco, al alza en la comunidad aragonesa, desde hace algunas semanas en la finca Valtriguera, de regadío y de más de 150 hectáreas cultivables, en una operación que fue desvelada por este diario. Estos terrenos se ubican en Sofuentes, cerca de Castiliscar pero en el término municipal de Sos del Rey Católico, en las altas Cinco Villas, y es una de las fincas más grandes de la zona.
Fuentes del grupo inversor se limitan a confirmar esta apuesta por el pistacho en Sofuentes, aunque obvian hacer más declaraciones sobre las razones que les han llevado a ella. En cualquier caso, la idea inicial era la de cultivar almendros, como ya hacen en buena parte de Aragón -no sin polémica- y en la propia capital cincovillesa, Ejea de los Caballeros, donde ya explotan no menos de 600 hectáreas desde su llegada en 2023. La finca Valtriguera, eso sí, no parecía la más propicia para la almendra por sus propias condiciones climáticas.
Sea como fuere, esta diversificación representa un paso más en la consolidación de Prunus Nuts SL en Aragón, uno de los principales fondos de inversiones agrarios de la comunidad, probablemente el más asentado de todos. Otra muestra de ello es su cambio de domicilio social, rubricado en enero de 2025 y que supuso abandonar sus oficinas en la calle José Pellicer Ossau, en San José, por unas nuevas en el número 8 del céntrico paseo Independencia de Zaragoza.
La sociedad de capital británico desembarcó hace pocos años en Aragón, comunidad en la que centra ahora todos sus esfuerzos tras abandonar Sevilla en 2023 al vender su principal activo hasta entonces el grupo Innoliva a la canadiense Fiera Comox. Sus objetivos principales son transformar la tierra "calma" en "productiva", aunque el pistacho es un tipo de cultivo que requiere de mucha más paciencia que la almendra, de rendimiento más inmediato.
Sanción pendiente
Además de las 600 hectáreas de almendro en el entorno de Ejea de los Caballeros y de las 150 que destinarán al pistacho cerca de Castiliscar, Prunus Nuts posee porciones de terrenos en otras comarcas de la comunidad. En una de ellas, en Pina de Ebro, su dudosa forma de proceder le puede acarrerar sanciones de entre 200.000 y dos millones de euros por parte del Gobierno de Aragón y la inhabilitación para desarrollar su actividad de uno a dos años.
Ahí, Cibus Capital, operando nuevamente a través de esta SL afincada en Zaragoza, intentó desarrollar una macroplantación de almendros en un paraje de 700 hectáreas que goza de especial protección ambiental y para el que no habían obtenido los permisos pertinentes. Prunus Nuts impulsó infraestructuras de riego en al menos 88 hectáreas más de las que estaban autorizadas en el Plan Estratégico del Bajo Ebro Aragonés, sin someter el proyecto a la evaluación ambiental pertinente, algo que fue constatado por los propios técnicos del Departamento de Agricultura de la DGA.
La 'uberización' del campo
Un caso que no hizo sino avivar las quejas que los sindicatos agrarios llevan tiempo proclamando, en un fenómeno que han bautizado como la uberización del campo, ya que sostienen que compran los terrenos a precios desorbitados (suelen pagar la hectárea a más del doble de su valor), inflando los costes del suelo y ejerciendo competencia desleal, incluso a nivel laboral.
El pasado 23 de diciembre, UAGA protestó frente a la consejería de Agricultura de la DGA y una de las principales causas de su descontento era precisamente la "alfombra roja" a estos fondos inversores, señalando directamente a alguno de ellos, como el propio Prunus Nuts.
Algunos de los factores que han llevado a este tipo de grupos de capital extranjero a poner sus ojos en Aragón se basan en el precio de la tierra, que es una de las más baratas del país (junto a Extremadura), en las escasas restricciones hídricas y en la disponibilidad de invertir en fincas de gran extensión.
El caso de Cibus Capital es paradigmático. El grupo británico controla la actividad de más de una treintena de empresas del sector primario en Europa y Norteamérica. Su estrategia se centra en "oportunidades de inversión sostenible que buscan revolucionar la producción alimentaria", tal y como admiten en su propia página web. "Impulsada por las presiones regulatorias y la evolución de las preferencias de los consumidores, la industria alimentaria se enfrenta a una creciente demanda tecnológica, una integración acelerada de la sostenibilidad y la adaptación a las tendencias alimentarias cambiantes", añaden.
Un cultivo en expansión
El pistacho sigue afianzando su expansión en Aragón y la entrada en el mercado de fondos de inversión de capital extranjero como Cibus Capital (a través de la sociedad Prunus Nuts) no hace sino confirmarlo. Solo entre las campañas de 2022 y 2023, el cultivo de este fruto seco se incrementó en un 33%. En ese entonces, se contabilizaban más de 1.200 hectáreas en el campo aragonés. Y en la campaña recién finalizada, los agricultores aragoneses recogieron 100 toneladas de pistachos.
Además, el Gobierno central y China negocian la posible exportación del fruto seco al gigante asiático. Una noticia que, de llegar a buen puerto, sería bien recibida en Aragón, la quinta autonomía que más pistachos produce, aunque muy lejos de Castilla-La Mancha.
Una de sus principales características está en el tiempo que suele tardar en fructificar, lo que lo convierte en una apuesta a medio-largo plazo y, por tanto, no tan atractiva para los inversores externos. Aunque la tendencia ha comenzado a cambiar y, hace solo unos meses, el proyecto aragonés Pistazero consiguió, tras tres campañas de trabajo de campo, adelantar su producción hasta el cuarto año, cuando lo habitual es que los primeros frutos no lleguen hasta los siete e incluso los diez años con las técnicas tradicionales.
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