Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Denuncian el hostigamiento a la alcaldesa de un pequeño pueblo de Zaragoza: "Me están haciendo la vida imposible"

El ayuntamiento de Navardún, situado en las Altas Cinco Villas condena la colocación de un saco en la entrada de su vivienda como forma de "señalamiento personal"

El saco depositado en la entrada a la casa de la alcaldesa de Navardún.

El saco depositado en la entrada a la casa de la alcaldesa de Navardún.

Zaragoza

El Ayuntamiento de Navardún ha condenado de forma «rotunda» los hechos ocurridos en el domicilio privado de su alcaldesa, Leire Mendibe Gil (CHA), donde fue depositado el pasado lunes un saco a modo de "señalamiento personal". Desde el consistorio de este pequeño municipio de apenas 35 habitantes, situado en las Altas Cinco Villas, consideran el episodio «absolutamente inadmisible» y subrayan que trasladar cualquier forma de protesta al ámbito personal y familiar supone "una vulneración de derechos fundamentales y un comportamiento incompatible" con la convivencia democrática.

Los hechos se produjeron el pasado lunes después de que la alcaldesa desmintiera públicamente una información difundida sobre asuntos municipales que «no se ajustaba a la realidad», según explicó en declaraciones a este diario. Posteriormente, alguien dejó el misterioso saco en la entrada de su vivienda particular. El objeto fue retirado antes de que pudiera comprobarse su contenido, coincidiendo con la intervención de la Guardia Civil, alertada tras el aviso recibido.

Un intento de "señalamiento y hostigamiento"

Mendive interpreta la acción como un claro intento de «señalamiento y hostigamiento» dirigido a su persona y a su entorno familiar. La alcaldesa asegura que no se trata de un episodio aislado, sino del último capítulo de una campaña de acoso que, según denuncia, sufre desde su llegada a la alcaldía. «Es la gota que colma el vaso», aseguró.

Mendive sitúa el origen del conflicto en la oposición municipal a varios proyectos de macrogranjas porcinas en el término de Navardún, entre otros motivos. «Hay límites en política que no se deben cruzar; esto ya no afecta solo a un cargo electo, sino a una persona y a su familia», subrayó.

En un comunicado, el ayuntamiento recuerda que el domicilio particular es un espacio especialmente protegido por la Constitución y advierte de que este tipo de acciones, al margen de su pretendido carácter simbólico, pueden tener relevancia penal y administrativa. El texto insiste en que la discrepancia política debe canalizarse por vías legales y en espacios públicos, y fija como «línea roja» cualquier intento de presión en el ámbito privado, comprometiéndose a actuar con «máxima firmeza» para que hechos similares no queden impunes.

"Me están haciendo la vida imposible"

La alcaldesa afirma contar con un amplio respaldo entre los vecinos, pero admite la existencia de un “reducto” contrario a la gestión municipal que, según denuncia, «me está haciendo la vida imposible». En estos momentos, la regidora valora, junto a sus servicios jurídicos, la interposición de una denuncia formal por el señalamiento sufrido, un paso que decidirá en los próximos días dada la «delicadeza» del caso.

El contexto de tensión viene marcado por una sucesión de resoluciones administrativas contrarias a la implantación de explotaciones porcinas intensivas. El ayuntamiento ha logrado paralizar judicialmente hasta tres proyectos promovidos por un mismo inversor que preveía instalar en el municipio explotaciones con una capacidad conjunta de 16.400 cabezas. Sin embargo, no se da por zanjada la batalla contra este tipo de instalaciones de ganadería intensiva, según ha revelado una reciente solicitud de uno de los promotores para cambiar la concesión de agua de regadío a uso ganadero.

Por este motivo, hace un mes volvió a celebrarse una manifestación en contra de la instalación de macrogranjas de cerdos en la Bal d’Onsella.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents