Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La ciberseguridad hecha en Huesca salta a la élite mundial: la estadounidense ThreatModeler compra IriusRisk por 100 millones

La plataforma resultante de la adquisición aspira a liderar un mercado de aplicaciones valorado en 30.000 millones de dólares, marcando un hito para el ecosistema tecnológico español

Cristina Bentué, fundadora de IriusRisk, en la sede ubicada en el parque tecnológico Walqa.

Cristina Bentué, fundadora de IriusRisk, en la sede ubicada en el parque tecnológico Walqa. / IriusRisk

Zaragoza

Una tecnológica nacida en Walqa cambia de manos para jugar en la primera división global de la ciberseguridad. La estadounidense ThreatModeler ha cerrado la adquisición de la oscense IriusRisk, una operación que reconoce el rápido crecimiento y la calidad técnica de la firma aragonesa y que da lugar a un nuevo líder mundial en el modelado de amenazas para el desarrollo de software. El movimiento cuenta, además, con el respaldo del fondo de capital crecimiento Invictus Growth Partners, que pasa a ser propietario mayoritario de la entidad combinada.

La compra no es solo una transacción corporativa. Supone la constatación de que la tecnología desarrollada desde el Parque Tecnológico Walqa se ha convertido en un activo estratégico para el mercado estadounidense. ThreatModeler, especializada en modelado de amenazas impulsado por inteligencia artificial, incorpora a su plataforma el mayor conjunto de datos propios de la industria y la comunidad de usuarios más activa del sector que ha construido IriusRisk. La suma crea una herramienta con ambición de estándar global para integrar la seguridad “desde el diseño” en el ciclo de vida del software.

Sobre el montante de la operación, la revista Fortune asegura que ThreatModeler ha comprado de IriusRisk -su mayor competidor- en una transacción valorada por encima de los 100 millones de dólares (más de 86 millones de euros). Citando a una fuente con conocimiento directo del acuerdo, este medio señala que el ingreso recurrente anual combinado de ambas compañías rondaría los 50 millones de dólares y que la operación se cerró a finales de 2025.

Multiplicar por diez la productividad en seguridad

Detrás de la operación hay también un recorrido inversor que explica el desenlace. El crecimiento de IriusRisk ha estado acompañado desde fases tempranas por fondos como Swanlaab, JME Ventures, Bright Pixel e Inveready, que ayudaron a escalar la tecnología y a posicionarla como referente internacional antes de su integración en un grupo de mayor tamaño.

La nueva compañía aspira a liderar un mercado de seguridad de aplicaciones valorado en unos 30.000 millones de dólares. Según las cifras que manejan los socios de la operación, la plataforma resultante permitirá a las empresas multiplicar por diez la productividad en seguridad y reducir costes hasta un 50% en el primer año.

IriusRisk nació en 2015 y cuenta actualmente con una plantilla de cerca de 200 trabajadores con presencia en Europa, Norteamérica y Nueva Zelanda. Fue fundada por Cristina Bentué y Stephen de Vries, quienes detectaron en Londres un problema estructural de muchas organizaciones, que revisaban la seguridad al final del desarrollo del software, cuando corregir fallos resulta más costoso y lento. Así es cómo hace diez años idearon un programa para automatizar la identificación de vulnerabilidades y desplazar la seguridad a las fases iniciales del ciclo de vida del software.

Rondas de financiación y jornada de cuatro días

Tras no conseguir apoyo de su consultora, regresaron a Aragón y desarrollaron el proyecto con una filosofía bootstrap muy austera, hasta que BBVA se incorporó cuando el producto aún estaba en beta. A partir de ahí, la empresa aceleró su crecimiento con varias rondas de inversión por un valor total que supera los 35 millones de euros, una expansión internacional basada en un modelo 100% remoto y una cartera de grandes clientes. También se hizo conocida por implantar la semana laboral de cuatro días como palanca para reducir rotación y retener talento, en un sector especialmente competitivo.

Para el ecosistema tecnológico español, la venta de la empresa oscense supone un hito. Se trata de una exit industrial, es decir, una venta de una empresa a un grupo del mismo sector que integra su tecnología y permite la salida de fundadores e inversores. De esta forma, consolida a Walqa como vivero de tecnología exportable y sitúa a IriusRisk -ahora integrada en el grupo norteamericano- como pieza clave de una estrategia global en ciberseguridad.

Tracking Pixel Contents